Cerró una textil que fabricaba para Adidas y despidió a 120 trabajadores
Will Der SA cerró sus plantas de General Pacheco y Las Flores. La firma, vinculada al exentrenador de Los Pumas Santiago Phelan, producía indumentaria deportiva para marcas internacionales y afrontaba una fuerte caída de actividad.

La empresa textil Will Der SA cerró sus plantas de General Pacheco y Las Flores, en la provincia de Buenos Aires, y desvinculó a 120 trabajadores. La compañía fabricaba indumentaria deportiva para Adidas, Puma, Macron y otras marcas internacionales, y llegó a contar con alrededor de 300 empleados en territorio bonaerense. Entre sus socios figura Santiago “Tati” Phelan, exentrenador de Los Pumas, quien comunicó la decisión junto con otros integrantes de la firma.
El cierre de Will Der SA expuso la crisis que atraviesa una parte de la industria textil argentina. La compañía dejó de operar en sus plantas de General Pacheco y Las Flores y despidió a 120 trabajadores, según la información difundida por la empresa y por medios que accedieron a los audios de la reunión con el personal. La firma producía indumentaria deportiva para marcas reconocidas del mercado local e internacional, entre ellas Adidas, Puma, Macron, Lacoste, Fila, Salomon y New Balance.
Según Fuente original, la información se basa en Cerró la empresa textil de un ex entrenador de Los Pumas y su dueño lloró al despedir a 120 trabajadores.
Para ampliar el contexto, también puede leerse Buenos Aires apuesta a la Fórmula 1 y proyecta US$ 400 millones en una semana.
Para ampliar el contexto, también puede leerse El empleo formal lleva 12 meses en caída y vuelve a niveles de 2016.
Para ampliar el contexto, también puede leerse Coyote contra Acme: la película que Warner quiso archivar y llegó al cine.
La decisión fue comunicada por los propios socios de la empresa en un encuentro con los operarios. Santiago “Tati” Phelan, exjugador y exentrenador de la selección argentina de rugby, ocupa la presidencia de Will Der SA. En la reunión explicó que la compañía había perdido buena parte de sus órdenes de producción y que los nuevos pedidos, cuando aparecían, se proyectaban para meses posteriores, sin volumen suficiente para sostener la estructura vigente.
Para ampliar el contexto, también puede leerse Milei recibió a Daniel Hadad en Olivos y hablaron de economía y 2027.
Para ampliar el contexto, también puede leerse Tini Stoessel anticipó detalles de su casamiento con Rodrigo De Paul.
La situación no se limitaba a una planta puntual ni a una dificultad transitoria de caja. De acuerdo con las declaraciones difundidas, la empresa intentó buscar trabajos alternativos para mantener ocupada su capacidad industrial. Entre esas gestiones aparecieron consultas con compañías mineras y de otros sectores para fabricar mamelucos o prendas de trabajo. Sin embargo, esas posibilidades no alcanzaron para compensar el retroceso de la producción deportiva.
Cerró textil fabricaba Adidas despidió: Dos plantas bonaerenses quedaron fuera de operación
Will Der SA tenía presencia industrial en distintos puntos del país. Sus principales establecimientos dedicados a la confección de indumentaria se encontraban en General Pacheco y Las Flores, mientras que la empresa también contaba con instalaciones en Catamarca y Malvinas Argentinas, donde elaboraba medias. La información publicada en el perfil corporativo de LinkedIn indicaba que la compañía había superado los 280 empleados en sus dos plantas bonaerenses.
En abril, uno de los representantes de la firma había mencionado una dotación cercana a 70 trabajadores en Catamarca y unos 300 empleados en Buenos Aires. Luego del cierre anunciado, la estructura laboral se redujo de manera drástica y, según la información disponible, solo permanecería una parte de la dotación que la empresa tenía pocos meses atrás. La dimensión exacta de la continuidad operativa en las unidades restantes deberá determinarse a partir de las comunicaciones formales y de los registros laborales correspondientes.
El caso muestra cómo una caída en los pedidos puede afectar a una cadena productiva que no se limita al taller de confección. La fabricación de ropa deportiva requiere insumos textiles, avíos, servicios de corte, estampado, bordado, transporte, almacenamiento y distribución. Cuando una empresa pierde contratos o reduce turnos, el impacto puede trasladarse a proveedores y prestadores que dependen de la continuidad de esas órdenes.
La empresa negó haber sido vaciada
Durante la reunión con los trabajadores, Phelan rechazó la posibilidad de que la empresa hubiera sido vaciada. El empresario sostuvo que los socios eran trabajadores del sector y que la decisión respondía a la imposibilidad de sostener el nivel de actividad. También advirtió que el pago de las indemnizaciones no estaba garantizado en su totalidad y que la compañía abonaría lo que pudiera reunir.
La definición generó preocupación entre los empleados despedidos, porque la interrupción de las operaciones no implica necesariamente que las obligaciones laborales queden resueltas. La situación de cada trabajador dependerá de la documentación contractual, de los acuerdos alcanzados y de los procedimientos administrativos o judiciales que puedan iniciarse. En estos casos, también resulta relevante conocer si existen activos, créditos pendientes de cobro, maquinaria o contratos que puedan contribuir a cancelar parte de las deudas.
Los audios difundidos por Rosario3, medio que publicó el material original, reflejaron el clima de tensión y angustia que acompañó el anuncio. Armando Anasal, otro de los socios de la firma y empresario con casi cinco décadas de trayectoria en la actividad textil, expresó su pesar durante el encuentro y atribuyó la crisis a factores económicos y políticos.
Una industria que trabaja muy por debajo de su capacidad
El cierre de Will Der SA se conoció en un escenario adverso para la industria textil argentina. El último informe de la Federación de Industrias Textiles Argentinas indicó que la producción sectorial cayó 25,6% interanual en mayo. La contracción fue considerablemente mayor que la registrada por el conjunto de la industria manufacturera, que retrocedió 2,5% durante el mismo período.
Entre enero y mayo, la producción textil acumuló una baja del 26,5%. Además, las plantas trabajaron al 42,2% de su capacidad instalada, un nivel que se ubicó 16 puntos porcentuales por debajo del promedio de la industria. Esto significa que una parte significativa de la infraestructura, los equipos y la mano de obra disponibles permaneció sin utilización plena.
La capacidad ociosa representa un problema especialmente delicado para las empresas que deben afrontar costos fijos. Alquileres, servicios, mantenimiento, salarios administrativos, seguros, cargas financieras y conservación de maquinaria continúan generando obligaciones aunque las órdenes de producción disminuyan. Con volúmenes bajos, esos costos se distribuyen sobre menos prendas y reducen el margen disponible para sostener la operación.
El mismo relevamiento de FITA señaló que, desde diciembre de 2023, el sector perdió 383 establecimientos y más de 25.600 puestos de trabajo formales. La reducción equivaldría a un ritmo promedio de alrededor de 1.200 empleos por mes. Esos datos no permiten atribuir cada cierre a una única causa, pero sí describen una contracción extendida que afecta a fábricas de distintos tamaños y especialidades.
Pedidos demorados y menor previsibilidad
Uno de los puntos planteados por los socios de Will Der fue la diferencia entre recibir una consulta comercial y contar con una orden capaz de sostener la plantilla. La empresa habría tenido referencias de pedidos para enero, febrero y marzo del año siguiente, pero sin actividad suficiente durante el período inmediato. En una industria que necesita planificar compras, turnos y entregas con anticipación, esa distancia temporal puede dejar a las plantas sin trabajo durante varios meses.
La confección para marcas deportivas también exige cumplir especificaciones de calidad, cantidades mínimas, calendarios de temporada y condiciones de entrega. Si una orden se posterga, se reduce o se cancela, el fabricante puede quedar con materiales comprados, horas de trabajo ya comprometidas o capacidad reservada que no logra reasignar rápidamente. La búsqueda de contratos en otros rubros puede aliviar parte del problema, aunque no siempre permite utilizar las mismas máquinas, moldes, insumos o procesos.
La fabricación de mamelucos y ropa de trabajo, por ejemplo, puede demandar telas, diseños y controles diferentes a los de una línea deportiva. Esa reconversión requiere tiempo, muestras, aprobación del cliente y, en determinados casos, inversiones. Por eso, la posibilidad de diversificar no se transforma automáticamente en una solución inmediata para una fábrica que perdió sus principales órdenes.
El efecto sobre proveedores, transporte y distribución
El impacto del cierre no termina en los 120 despidos. Una empresa textil que produce para grandes marcas articula una red de abastecimiento que incluye proveedores de telas, hilados, cierres, elásticos, etiquetas, tintas, embalajes y servicios de mantenimiento. También intervienen transportistas que retiran insumos, trasladan productos entre plantas y entregan mercadería a centros de distribución o clientes.
Cuando una planta deja de operar, los proveedores pueden enfrentar facturas pendientes, cancelaciones de compras o una caída abrupta de la demanda. Para las compañías logísticas, la reducción de despachos implica menos viajes programados y una menor utilización de vehículos, depósitos y servicios de consolidación. En el caso de marcas que importan parte de sus productos o insumos, una menor fabricación local puede modificar la planificación de inventarios y aumentar la dependencia de proveedores externos.
El sector también debe considerar el rol de los centros de distribución y de los operadores de comercio exterior. La indumentaria deportiva se moviliza en grandes volúmenes durante lanzamientos de temporada, campañas comerciales y acuerdos con clubes o selecciones. Un cambio en la producción local puede alterar los flujos de carga, los cronogramas de entrega y la necesidad de almacenamiento. Para profundizar sobre estos efectos, el lector puede consultar el análisis sobre logística y distribución de cargas publicado por AGENDA PORTUARIA.
La situación también se relaciona con el debate sobre comercio exterior, importaciones y producción nacional. La competencia entre prendas fabricadas en el país y productos provenientes del exterior incide en las decisiones de las marcas, en el nivel de utilización de las fábricas y en la permanencia de proveedores especializados. El resultado depende de precios, calidad, plazos, acceso a insumos, financiamiento y previsibilidad regulatoria.
Qué deberán seguir los trabajadores y la cadena textil
Para los trabajadores despedidos, las próximas etapas estarán vinculadas con la formalización del cierre, la determinación de las indemnizaciones y la eventual intervención de autoridades laborales. También será importante establecer qué unidades de la empresa continúan activas, si existen bienes disponibles y cuáles son los compromisos asumidos con proveedores y clientes.
Desde el punto de vista empresarial, la evolución de Will Der dependerá de la posibilidad de recuperar pedidos, acordar planes de pago y sostener alguna capacidad productiva. No puede afirmarse, con la información disponible, que la actividad vaya a reanudarse ni que la empresa haya iniciado un proceso concursal. Esos escenarios requerirían comunicaciones oficiales y documentación específica.
Para la industria en general, el dato más relevante es la combinación de menor producción, capacidad ociosa y pérdida de empleo formal. Una fábrica puede tener clientes reconocidos y experiencia exportadora o proveedora de grandes marcas, pero aun así quedar expuesta si los volúmenes contratados no alcanzan para cubrir sus costos. La escala comercial no elimina el riesgo financiero cuando se interrumpen los pedidos y se acumulan obligaciones.
Menos producción local cambia los circuitos de abastecimiento deportivo
El cierre de las plantas bonaerenses de Will Der reduce la capacidad disponible para fabricar indumentaria deportiva en el país y obliga a revisar los circuitos de abastecimiento de las marcas vinculadas. Para los transportistas, proveedores de insumos y operadores de distribución, la consecuencia inmediata puede ser una menor cantidad de cargas y una mayor incertidumbre sobre los cronogramas. Para los trabajadores y sus comunidades, el impacto se expresa en la pérdida de ingresos y en el debilitamiento de una actividad industrial con proveedores regionales.
La continuidad de la producción textil dependerá de la recuperación de órdenes, del acceso a financiamiento y de las condiciones bajo las cuales las empresas puedan competir y planificar. Mientras tanto, el caso de Will Der SA deja visible el costo concreto de una crisis sectorial: plantas detenidas, empleos perdidos y una red logística que debe adaptarse a volúmenes de fabricación cada vez más reducidos.
Preguntas frecuentes
¿Qué empresa textil cerró sus plantas en Buenos Aires?
Will Der SA cerró sus establecimientos de General Pacheco y Las Flores, en la provincia de Buenos Aires.
¿Cuántos trabajadores fueron despedidos?
La empresa desvinculó a 120 trabajadores al comunicar el cierre de sus plantas bonaerenses.
¿Para qué marcas fabricaba Will Der SA?
La compañía producía indumentaria deportiva para marcas como Adidas, Puma, Macron, Lacoste, Fila, Salomon y New Balance, según la información difundida.
Últimas en Actualidad
Para ampliar el contexto
Seguí la cobertura de Agenda Portuaria sobre puertos, logística, comercio exterior, campo, pesca y energía en Argentina y la región.
4 comentarios en esta nota
Sumate al debate sobre esta cobertura del sector portuario y logístico.







Más allá del impacto laboral, también preocupa cómo queda posicionada la industria local frente a las marcas internacionales. Si una empresa que fabricaba para Adidas no logra sostenerse, habría que mirar qué está fallando en costos, demanda y condiciones de producción. ¿Las grandes marcas tienen algún compromiso concreto con sus proveedores argentinos cuando cae la actividad?
Es un punto central. Las grandes marcas suelen exigir estándares de calidad, plazos y trazabilidad, pero eso no siempre implica compromisos de continuidad o volumen mínimo. En Argentina, los costos, la caída del consumo y la incertidumbre regulatoria afectan la competitividad. Sería importante transparentar los contratos y promover acuerdos de largo plazo que den previsibilidad a los proveedores locales.
Otro golpe para la industria nacional. Cuando una fábrica que trabajaba para una marca global termina cerrando, queda claro que el problema va mucho más allá de una empresa mal administrada. Ojalá se conozcan los motivos concretos y qué medidas se piensan para sostener esos puestos, porque 120 familias no se reubican de un día para el otro.
Es un planteo válido: el cierre no impacta sólo en la planta, sino también en talleres, proveedores y comercios vinculados. Para entender el caso habrá que conocer la situación financiera, los costos, el nivel de actividad y las condiciones de producción. La reinserción de 120 trabajadores requerirá capacitación, intermediación laboral y medidas concretas, no soluciones inmediatas.