Molinos Río de la Plata compra una fábrica de galletitas en Tucumán
La empresa adquirió un complejo industrial de Banda del Río Salí y entrará por primera vez al negocio de las galletitas. La planta tiene capacidad para producir 3.300 toneladas mensuales y cuenta con un molino harinero y diez silos.

Molinos Río de la Plata adquirió un complejo industrial en Banda del Río Salí, Tucumán, y se prepara para ingresar por primera vez al mercado de las galletitas. La operación incorpora dos líneas de producción con capacidad para elaborar hasta 3.300 toneladas mensuales de productos crackers, dulces, rellenos y bizcochos, además de un molino harinero que procesa hasta 430 toneladas de trigo por día.
La compra amplía el mapa de negocios de Molinos Río de la Plata en la industria alimentaria argentina y suma una nueva plataforma productiva en el norte del país. El establecimiento pertenecía al Complejo Alimenticio San Salvador (CASS), controlado por la familia Luque, y funciona desde 2011 en uno de los principales polos industriales de Tucumán.
Según Fuente original, la información se basa en Molinos Río de la Plata vuelve a salir de compras y se anima a una categoría de alimentos “crocante”.
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La entrega de la planta está prevista para noviembre, una vez cumplidas las condiciones acordadas para completar el cierre de la operación. El acuerdo incluye también el traspaso del personal que actualmente trabaja en el establecimiento, un aspecto relevante para sostener la continuidad operativa de las líneas y preservar el conocimiento acumulado en la fábrica.
La adquisición fue presentada por Molinos como una decisión vinculada con su estrategia de crecimiento de largo plazo. “Esta adquisición representa un paso importante en nuestra estrategia de crecimiento de largo plazo y una apuesta para ingresar a una nueva categoría”, señaló Agustín Llanos, CEO de la compañía, según informó El Cronista, medio que dio a conocer los detalles de la operación.
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Molinos Río Plata compra fábrica: Una planta tucumana que combina galletitas, harina y almacenamiento
El complejo industrial está instalado sobre una superficie aproximada de 41 hectáreas en Banda del Río Salí. Su escala permite integrar distintas etapas de la elaboración de alimentos secos dentro de un mismo predio, desde el procesamiento del trigo hasta la fabricación de productos terminados.
La fábrica cuenta con dos líneas destinadas a la producción de galletitas y una capacidad informada de 3.300 toneladas por mes. Esa infraestructura permite elaborar distintas familias de productos, entre ellas galletitas crackers, variedades dulces, opciones rellenas y bizcochos. Hasta ahora, ninguna de esas categorías formaba parte de la cartera propia de Molinos Río de la Plata.
El predio también dispone de un molino harinero con capacidad para procesar hasta 430 toneladas de trigo por día. A esto se suman diez silos para el almacenamiento del cereal, una infraestructura que puede facilitar la administración de inventarios y la coordinación entre el abastecimiento de materia prima y la producción industrial.
La integración física entre molino, almacenamiento y líneas de galletitas no elimina los desafíos propios de la operación, pero ofrece una base para ordenar los flujos de trigo, harina, insumos y productos terminados. En una industria donde los costos de transporte, energía, envases y distribución tienen una incidencia significativa, contar con activos conectados dentro de un mismo complejo puede mejorar la planificación industrial.
Qué producía CASS antes de la adquisición
Antes de la venta, CASS fabricaba productos bajo las marcas La Providencia, Bonanza y La Teresina. Además, elaboraba productos para terceros, una modalidad que permite a una planta industrial mantener niveles de utilización de sus líneas aun cuando la demanda de las marcas propias presenta variaciones.
La actividad de la compañía incluía galletitas, harinas y pastas. Con la incorporación del establecimiento, Molinos no solo suma capacidad de elaboración, sino también una operación que ya contaba con personal, equipamiento y experiencia en categorías vinculadas con el trigo y los alimentos de consumo masivo.
La continuidad de los trabajadores que actualmente se desempeñan en la fábrica puede facilitar la transición durante los primeros meses. La puesta en marcha de una planta adquirida exige revisar procesos, sistemas de abastecimiento, controles de calidad, mantenimiento, seguridad alimentaria y distribución. En ese contexto, preservar los equipos de trabajo puede reducir la curva de adaptación operativa.
El ingreso a las galletitas amplía la cartera de Molinos
La llegada al negocio de las galletitas representa una diversificación respecto de las categorías en las que Molinos Río de la Plata ya tiene presencia. La empresa participa en alimentos, aceites y vinos, con marcas reconocidas en el mercado argentino, pero hasta ahora no contaba con producción propia de galletitas dentro de su portafolio.
El nuevo activo abre la posibilidad de desarrollar productos con marcas de la compañía, aunque la fuente no precisa cuáles serán las denominaciones comerciales que se utilizarán ni cuándo llegarán las primeras variedades a los puntos de venta. Tampoco se informaron inversiones adicionales, volúmenes iniciales ni un cronograma detallado para el lanzamiento.
La empresa anticipó que buscará llevar parte de esta producción al exterior. Ese objetivo puede aprovechar la existencia de una planta de escala industrial y la disponibilidad de un molino integrado, aunque su concreción dependerá de factores como costos internos, requisitos sanitarios, precios internacionales, tipo de cambio, disponibilidad de transporte y condiciones de acceso a cada mercado.
Para una compañía alimentaria, ingresar a una categoría nueva supone competir por espacio en supermercados, autoservicios, mayoristas y canales de proximidad. También implica definir formatos, precios, presentaciones, vida útil, niveles de promoción y una estrategia de distribución capaz de sostener el abastecimiento en distintas regiones.
La compra tucumana forma parte de una expansión más amplia
La adquisición de la fábrica de galletitas es la tercera operación relevante que Molinos Río de la Plata concretó en pocos meses. A comienzos de junio, la compañía acordó quedarse con las operaciones de NotCo en la Argentina y Uruguay. La empresa de origen chileno, fundada por Matías Muchnick, había desembarcado en el mercado argentino en 2021, durante el crecimiento de los alimentos elaborados a partir de ingredientes vegetales.
Con esa operación, Molinos incorporó productos como NotMayo, NotBurger y NotMilk. La compra le permitió sumar una propuesta vinculada con alimentos de base vegetal y ampliar su participación en un segmento que había ganado visibilidad entre consumidores, fabricantes y cadenas comerciales.
Semanas más tarde, la alimenticia compró Bodega Etchart a Pernod Ricard. La bodega fue fundada en 1850, está ubicada en Cafayate, Salta, y produce vinos con las marcas Etchart y Cafayate. La operación significó el desembarco de Molinos en los Valles Calchaquíes y extendió su presencia vitivinícola más allá de Mendoza.
Hasta entonces, la compañía concentraba sus activos de vinos en esa provincia, donde participa con Nieto Senetiner, Cadus, Ruca Malen y una participación del 50% en Viña Cobos. La incorporación de Etchart sumó una ubicación productiva estratégica en el noroeste argentino y una marca con trayectoria dentro del mercado vitivinícola.
El movimiento de expansión convive con una revisión de activos. A comienzos de septiembre, Molinos acordó transferir a Grupo Elementa parte del complejo Santa Clara, en Rosario. El traspaso comprende las actividades de acopio, molienda y refinación de oleaginosas, mientras que Molinos conservará la fábrica de envasado y sus marcas de aceites.
Grupo Elementa anunció una inversión de 100 millones de dólares para recuperar y ampliar la capacidad productiva del complejo. De esta manera, Molinos mantiene una presencia industrial y comercial en el predio, pero deja de operar determinadas actividades vinculadas con la transformación de oleaginosas.
La empresa también figura entre las interesadas en adquirir Grupo Ayudín, dueño de marcas como Ayudín, Poett, Trenet y Pinoluz. En ese proceso también participa Newsan y, de acuerdo con la información disponible, la operación todavía no estaba definida. Por tratarse de una negociación abierta, no corresponde considerar esa eventual compra como parte de los activos actuales de Molinos.
Resultados positivos y mayor disciplina sobre los costos
La expansión se produce después de un cambio significativo en los resultados financieros de la compañía. Durante el primer semestre, Molinos Río de la Plata registró una ganancia neta de 37.571 millones de pesos, frente a una pérdida de 19.485 millones de pesos en el mismo período de 2025.
Las ventas alcanzaron 544.029 millones de pesos y el resultado operativo fue positivo en 30.088 millones de pesos. Los datos fueron informados en un contexto de contracción del consumo masivo: el mercado cayó 2,9% interanual durante el período analizado.
A pesar de esa disminución general, Molinos indicó que consiguió mantener un volumen comercializado similar al del año anterior. En alimentos, la empresa vendió 218.096 toneladas. Las ventas domésticas compensaron una baja leve en los despachos al exterior, de acuerdo con la información difundida por la compañía.
La reducción de gastos centrales también tuvo un papel importante. Molinos informó una baja del 23,4% frente al mismo período de 2025, equivalente a un ahorro de 37.023 millones de pesos. La empresa vinculó ese resultado con un proceso de modernización de sus estructuras administrativas, productivas y logísticas iniciado en períodos anteriores.
En el negocio vitivinícola, la compañía superó el millón de cajas vendidas durante el semestre, frente a las 877.487 cajas del mismo período del año previo. Ese desempeño se suma a la estrategia de ampliar la escala y la cobertura geográfica de sus operaciones en bebidas.
El contraste con el ejercicio anterior es marcado. Molinos había cerrado 2025 con una pérdida neta de 40.713 millones de pesos y una reducción de 6,5% en sus volúmenes vendidos. Hacia el último trimestre de ese año, la empresa ya había comunicado mejoras iniciales asociadas con su programa de productividad.
Una estrategia que combina compras y desinversiones
La secuencia muestra una política de asignación de capital que no se limita a comprar activos. Mientras incorpora negocios en galletitas, alimentos vegetales y vinos, Molinos también reduce su exposición a determinadas actividades de la cadena oleaginosa. Esa combinación puede permitirle concentrar recursos en categorías consideradas prioritarias y, al mismo tiempo, sostener marcas y operaciones de envasado.
En el caso de Tucumán, la empresa suma una capacidad industrial vinculada directamente con el trigo y los alimentos elaborados. En el caso de Santa Clara, en cambio, deja la operación de acopio, molienda y refinación de oleaginosas, pero conserva la relación con el mercado de aceites a través del envasado y las marcas.
Qué cambia para el abastecimiento y la distribución desde Tucumán
La llegada de Molinos al complejo de Banda del Río Salí puede modificar los circuitos de abastecimiento y despacho de una planta que combina almacenamiento de trigo, molienda y fabricación de alimentos. El impacto concreto dependerá del destino de la producción, de las marcas elegidas y del porcentaje que se asigne al mercado interno o a la exportación.
Para el mercado argentino, la ubicación en Tucumán ofrece una base industrial próxima a consumidores y distribuidores del norte del país. Eso puede reducir la necesidad de trasladar determinados productos terminados desde los principales polos fabriles del centro argentino, aunque la empresa deberá organizar la distribución hacia supermercados, mayoristas y operadores logísticos de distintas provincias.
El molino y los diez silos también aportan capacidad para planificar compras y stocks de trigo. Esa ventaja debe evaluarse junto con los costos de recepción del cereal, el transporte de insumos, el mantenimiento de las instalaciones, el consumo energético y la disponibilidad de servicios industriales en la zona.
Si una parte de la producción se orienta al exterior, la cadena deberá sumar etapas de consolidación, documentación, controles sanitarios, transporte hasta los puntos de salida y coordinación con operadores de comercio exterior. La ubicación tucumana puede requerir combinaciones de transporte terrestre y ferroviario, cuando estén disponibles, para conectar la planta con los centros de distribución y las terminales exportadoras. En ese proceso serán determinantes la regularidad de los servicios y el costo total por tonelada.
El desarrollo de esta nueva categoría permitirá observar si Molinos consigue transformar la capacidad instalada en una oferta competitiva de galletitas para el mercado local y otros destinos. La continuidad de la planta, la integración del personal y la experiencia industrial existente constituyen una base relevante, pero el resultado dependerá de la ejecución comercial, la eficiencia logística y la respuesta de los consumidores.
La operación confirma que la agroindustria argentina atraviesa una etapa en la que las empresas buscan combinar marcas, capacidad fabril y control de costos para crecer en un mercado exigente. Para conocer más sobre los movimientos de la cadena productiva, también puede consultarse la cobertura de actualidad del campo y la agroindustria y los informes sobre logística y distribución.
Preguntas frecuentes
¿Qué empresa compró la fábrica de galletitas de Tucumán?
Molinos Río de la Plata adquirió el complejo industrial que pertenecía al Complejo Alimenticio San Salvador, ubicado en Banda del Río Salí.
¿Qué capacidad tiene la planta adquirida por Molinos?
El establecimiento cuenta con dos líneas capaces de producir hasta 3.300 toneladas de galletitas por mes. También posee un molino que procesa hasta 430 toneladas de trigo por día y diez silos.
¿Qué tipos de productos podrá fabricar Molinos en Tucumán?
La planta puede elaborar galletitas crackers, dulces, rellenas y bizcochos. Molinos ingresará con este activo por primera vez a la categoría de galletitas.
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Interesante movimiento, sobre todo para Tucumán si la planta vuelve a trabajar a pleno y se sostiene el empleo local. También puede ordenar bastante la logística de la región, aprovechando el molino y los silos en vez de traer todo desde otros centros. Ojalá informen si habrá inversiones, ampliación de turnos y qué impacto tendrá en los proveedores tucumanos. También suma leerlo junto con una guía vinculada a compra de fábrica de galletitas en tucumán.