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Logística

Argentina perdió 235.000 empleos privados formales y creció la informalidad

09/08/202612 min de lectura4 comentarios

Un informe de Banco Provincia advierte que el empleo privado registrado cayó 3,7% desde noviembre de 2023, mientras el trabajo informal y el cuentapropismo alcanzaron una participación récord.

Argentina perdió 235.000 empleos privados formales y creció la informalidad

La Argentina atraviesa una recuperación de la actividad económica que no se traduce en más puestos de trabajo privado registrados. Según un informe de la Gerencia de Estudios Económicos de Banco Provincia, entre noviembre de 2023 y abril de 2026 se perdieron más de 235.000 empleos asalariados formales, una caída del 3,7%. En el mismo período, la economía acumuló un crecimiento aproximado del 7%, lo que expone una brecha cada vez más visible entre la evolución del producto y la calidad del empleo.

El mercado laboral argentino enfrenta una transformación que excede la discusión sobre el nivel de desempleo. Mientras la actividad agregada recuperó parte del terreno perdido, el empleo privado registrado se contrajo con una intensidad superior a la observada durante la crisis de 2018-2019. La diferencia central es que aquella caída estuvo acompañada por una recesión profunda, mientras que el escenario actual combina crecimiento económico con menor estabilidad laboral.

Según Fuente original, la información se basa en Alarma por el empleo en Argentina: se perdieron 235.000 puestos y la informalidad está en máximos de 20 años.

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El dato surge del último informe elaborado por la Gerencia de Estudios Económicos de Banco Provincia, que analizó la evolución de las distintas modalidades de ocupación y el recorrido de los trabajadores dentro del mercado laboral. La investigación utilizó, entre otras fuentes, los microdatos de la Encuesta Permanente de Hogares del INDEC, una herramienta que permite observar qué ocurre con las mismas personas a lo largo del tiempo.

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La fuente original del análisis puede consultarse en la publicación de El Economista sobre el informe de Banco Provincia. Sus resultados permiten interpretar la recuperación con una perspectiva más amplia: no alcanza con medir si aumenta el producto bruto interno si ese crecimiento no genera empleos formales, ingresos previsibles y capacidad de consumo.

logistica argentina perdió: logistica argentina: El crecimiento de la actividad no alcanzó para sostener el empleo registrado

Entre noviembre de 2023 y abril de 2026 desaparecieron más de 235.000 puestos asalariados del sector privado formal. La reducción, equivalente al 3,7% del universo considerado, superó la contracción de 2,7% registrada entre 2018 y 2019. El contraste resulta relevante porque durante el período más reciente el nivel agregado de actividad avanzó cerca de 7% entre diciembre de 2023 y abril de 2026.

La evolución muestra que el crecimiento no se distribuye de manera uniforme entre actividades, empresas y trabajadores. Algunos sectores pueden expandir su producción con una utilización más intensiva de capital, tecnología o infraestructura, sin incorporar personal en la misma proporción. Otros enfrentan dificultades de costos, competencia externa, menor demanda interna o restricciones de financiamiento que limitan la contratación, incluso cuando determinados indicadores macroeconómicos mejoran.

El empleo privado registrado tampoco es un indicador aislado. Está asociado con aportes previsionales, cobertura de salud, acceso al crédito, indemnizaciones, vacaciones y una mayor previsibilidad para los hogares. Cuando esos puestos son reemplazados por trabajos informales o actividades independientes de ingresos variables, el impacto se extiende al consumo, la recaudación y la planificación financiera de las familias.

También cayeron los puestos públicos y de casas particulares

El deterioro del empleo formal no se concentró exclusivamente en el sector privado. El informe contabiliza además la desaparición de aproximadamente 73.000 puestos públicos y de unos 20.000 empleos en casas particulares durante el período analizado. En paralelo, se incorporaron alrededor de 150.000 monotributistas.

La combinación de bajas en puestos asalariados y aumento del monotributo no implica que todas las nuevas inscripciones representen emprendimientos consolidados o una mejora en la autonomía laboral. En muchos casos, el monotributo puede funcionar como una forma de continuidad de ingresos luego de una desvinculación, especialmente cuando las empresas reducen sus estructuras permanentes o contratan servicios externos.

El resultado agregado fue una pérdida cercana a 180.000 puestos de trabajo en los últimos dos años y medio, equivalente a una caída de 1,4%. La cifra general puede parecer menos pronunciada que la destrucción del empleo privado formal porque incorpora movimientos entre categorías. Sin embargo, esa compensación estadística no elimina el deterioro de la calidad ni de la estabilidad de las ocupaciones.

Qué sucede con quienes pierden un empleo privado en blanco

Uno de los aportes centrales del informe consiste en seguir el recorrido de los trabajadores después de la pérdida de un puesto registrado. De cada 100 asalariados privados formales observados durante el primer trimestre de 2025, solamente 76 mantenían esa misma condición doce meses después. Se trata de la proporción más baja de la última década.

Durante la crisis de 2018-2019, la permanencia había sido mayor: 79 de cada 100 trabajadores conservaban un empleo privado formal al año siguiente. La comparación sugiere que el trabajo registrado se volvió más frágil, incluso frente a un ciclo económico que presenta una recuperación en el nivel de actividad.

La salida del empleo formal no conduce necesariamente al desempleo abierto. Una parte de las personas consigue otra fuente de ingresos, pero lo hace mediante una relación asalariada informal o el trabajo por cuenta propia. Más del 60% de quienes modificaron su modalidad de contratación permaneció dentro del mercado laboral, aunque en muchos casos bajo condiciones de menor protección y mayor incertidumbre.

Este desplazamiento es importante para interpretar la tasa de desocupación. Si una persona pierde un puesto en blanco y comienza a realizar trabajos ocasionales, vender servicios por su cuenta o aceptar una ocupación sin registración, deja de aparecer como desempleada, aunque su situación económica pueda haberse deteriorado de manera significativa.

Informalidad y cuentapropismo ganaron espacio en la estructura ocupacional

Los cambios en la composición del mercado de trabajo muestran una modificación concreta de las formas de inserción laboral. Entre el primer trimestre de 2024 y comienzos de 2026, los asalariados privados registrados pasaron de representar el 32,4% al 30,5% del total de ocupados.

En sentido contrario, los asalariados informales aumentaron su participación del 26,4% al 27,2%. El trabajo por cuenta propia tuvo un incremento más marcado: pasó del 25% al 28% del empleo total. De acuerdo con Banco Provincia, los asalariados informales alcanzaron la mayor proporción dentro del total de asalariados de los últimos 20 años.

Estos porcentajes no permiten afirmar que todas las personas que trabajan por su cuenta estén en una situación precaria. Existen profesionales, comerciantes y prestadores de servicios que eligen esa modalidad o desarrollan actividades con ingresos satisfactorios. El problema aparece cuando el cuentapropismo crece como respuesta a la falta de alternativas formales, con ingresos irregulares, escasa cobertura y menor capacidad para absorber aumentos de costos.

La evolución también se vincula con el debate sobre la estructura productiva. Actividades como la industria manufacturera suelen generar redes de proveedores, empleos directos e ingresos relativamente estables en regiones enteras. Cuando esas cadenas pierden puestos, el reemplazo por ocupaciones informales o independientes no siempre conserva el mismo nivel de productividad, capacitación y demanda agregada.

La industria enfrenta una presión específica

El informe ubica a la industria entre los sectores que enfrentan mayores dificultades para sostener el empleo. En actividades manufactureras específicas, la pérdida de puestos formales se mide por miles mensuales. El sector autopartista, por ejemplo, registró una reducción de 4.100 empleos en apenas un año, según los datos incluidos en el análisis.

La situación se relaciona con varios factores que atraviesan a las empresas industriales: la evolución de la demanda, el costo financiero, el precio relativo de los bienes importados, la disponibilidad de insumos y la capacidad de trasladar aumentos a los precios finales. No todas las ramas productivas tienen la misma exposición, pero las actividades que compiten con productos externos pueden reducir turnos, postergar inversiones o revisar sus dotaciones.

El debate sobre el futuro de la industria también quedó ligado a las declaraciones del ministro de Economía, Luis Caputo, y a los reclamos de la Unión Industrial Argentina por las dificultades que atraviesa el sector productivo. La discusión no se limita a proteger puestos existentes: también involucra qué actividades pueden generar nuevos empleos privados de calidad en un escenario de cambios tecnológicos y apertura comercial.

La informalidad funciona como amortiguador frente al desempleo

La tasa de desocupación subió de 6,9% en el primer trimestre de 2023 a 7,8% en el primer trimestre de 2026. El aumento es significativo, aunque puede parecer moderado frente a la magnitud de la pérdida de empleo registrado. La explicación está en que muchas personas que dejan un puesto formal no permanecen inactivas ni pasan de inmediato a la categoría de desocupadas.

El mercado laboral absorbe parte de ese movimiento mediante empleos informales, trabajos por cuenta propia y actividades de ingresos discontinuos. Esto reduce el crecimiento del desempleo abierto, pero traslada el costo hacia la calidad de las ocupaciones. La medición convencional puede mostrar una tasa de desocupación relativamente contenida mientras aumentan la inestabilidad, la subocupación y la necesidad de combinar varias fuentes de ingreso.

El recorrido de las personas que estaban desempleadas ofrece una señal similar. Aproximadamente la mitad de los desocupados de 2024-2025 consiguió algún tipo de empleo durante el año siguiente. Sin embargo, el 80% se incorporó mediante una ocupación informal o por cuenta propia y solamente el 20% accedió a un empleo registrado.

Por eso, la recuperación del empleo no puede evaluarse únicamente por la cantidad de personas que consiguen realizar alguna actividad remunerada. También es necesario observar si el puesto ofrece continuidad, cobertura, jornada previsible, ingresos suficientes y posibilidades de capacitación. La diferencia entre conseguir un ingreso y acceder a un empleo de calidad resulta decisiva para medir la solidez de la recuperación.

Más personas buscan ingresos por el efecto trabajador adicional

La tasa de actividad pasó del 48,3% al 48,6% durante los últimos tres años. En principio, una mayor participación puede interpretarse como una señal de confianza o de expansión de las oportunidades. El informe de Banco Provincia plantea una lectura diferente: en muchos hogares, la pérdida de poder adquisitivo del ingreso principal obliga a que más integrantes salgan a buscar trabajo.

Ese fenómeno es conocido como efecto trabajador adicional. Ocurre cuando una persona que no participaba activamente del mercado laboral comienza a buscar empleo porque el ingreso familiar dejó de ser suficiente. Puede tratarse de cónyuges, jóvenes o adultos mayores que antes no necesitaban trabajar o que se dedicaban a tareas domésticas, estudios u otras actividades.

La mayor tasa de actividad, por lo tanto, no garantiza una mejora de las condiciones sociales. Si quienes ingresan al mercado encuentran principalmente trabajos informales o por cuenta propia, aumenta la cantidad de personas ocupadas, pero no necesariamente se fortalece el ingreso por hogar. La presión sobre el consumo puede mantenerse, aun cuando la producción agregada muestre una recuperación.

El diagnóstico se conecta con cuatro factores mencionados en el debate económico sobre el empleo argentino: la transformación estructural de la economía, el impacto de la tecnología, la debilidad coyuntural de algunas actividades y la evolución del tipo de cambio real. Esos elementos pueden modificar la demanda de trabajadores, la localización de inversiones y el tipo de habilidades requeridas.

La pérdida de empleo formal también afecta a la logística y al comercio exterior

Para la cadena logística, el deterioro del empleo registrado tiene consecuencias que van más allá de las estadísticas laborales. Las empresas de transporte, depósitos, operadores de comercio exterior, terminales portuarias y prestadores de servicios vinculados necesitan personal capacitado para sostener turnos, mantenimiento, seguridad, documentación y coordinación de cargas.

Cuando la contratación formal se reemplaza por esquemas más inestables, pueden aumentar la rotación y los costos de capacitación. En actividades donde un error documental, una demora en la asignación de un vehículo o una falla de mantenimiento puede interrumpir una operación, la experiencia acumulada constituye un componente relevante de la eficiencia. La reducción de dotaciones también puede limitar la capacidad de responder a picos estacionales de cosecha, exportación o movimiento industrial.

El impacto no es automático ni uniforme. Sectores como petróleo, minería y agro pueden expandirse con modelos productivos de alta inversión y menor intensidad laboral relativa, mientras ramas industriales y proveedoras pierden puestos. Para los puertos y el transporte, esa combinación puede traducirse en una demanda más concentrada, cambios en los flujos de cargas y mayor dependencia de determinados complejos exportadores.

En el caso de los exportadores e importadores, la estabilidad del personal especializado influye en la preparación de documentación, la coordinación de turnos, el seguimiento de despachos y la relación con organismos de control. El contexto laboral se suma así a otros factores que condicionan los costos logísticos, como el financiamiento, los fletes, los combustibles, los seguros y los tiempos de permanencia de la mercadería.

El análisis de esta relación puede complementarse con información sobre logística y transporte y con las novedades de comercio exterior, especialmente para seguir cómo la actividad productiva repercute sobre los corredores, los nodos de transferencia y los servicios portuarios.

El desafío será transformar la recuperación en empleo privado sostenible

Los datos plantean una tensión de fondo para la política económica. La actividad puede crecer y algunos sectores exportadores pueden mostrar dinamismo, pero la recuperación será socialmente limitada si no logra recomponer empleos privados registrados. El desafío incluye reducir los costos y riesgos de contratación, mejorar la productividad, sostener la inversión y generar condiciones para que las empresas incorporen personal de manera permanente.

El Gobierno busca avanzar con un nuevo régimen de formalización laboral destinado a abaratar la contratación de trabajadores registrados. La efectividad de cualquier reforma dependerá de su capacidad para atender las restricciones concretas de las empresas sin debilitar la protección del trabajador. La formalización no se define solamente por el costo inicial de contratar, sino también por la demanda, el acceso al crédito, la previsibilidad regulatoria y las perspectivas de ventas.

La Argentina enfrenta, por lo tanto, una recuperación con dos velocidades. Por un lado, la producción puede recomponerse en determinados sectores y mejorar algunos indicadores macroeconómicos. Por otro, el empleo privado formal pierde participación, la informalidad alcanza un máximo de dos décadas y el cuentapropismo se expande como vía de ingreso.

El dato decisivo para los próximos meses no será únicamente cuánto crezca la economía, sino qué tipo de puestos consiga crear. La capacidad de convertir la recuperación productiva en empleo registrado determinará si la mejora llega a los hogares, fortalece el consumo y aporta previsibilidad a las cadenas industriales, logísticas y comerciales.

FAQ

Preguntas frecuentes

¿Cuántos empleos privados registrados se perdieron en Argentina?

Según el informe de Banco Provincia, entre noviembre de 2023 y abril de 2026 se perdieron más de 235.000 puestos asalariados del sector privado registrado, una caída del 3,7%.

¿La economía argentina creció durante el período analizado?

Sí. El informe señala que entre diciembre de 2023 y abril de 2026 la actividad agregada creció aproximadamente 7%, aunque el empleo privado formal no acompañó esa recuperación.

¿Qué ocurre con los trabajadores que pierden un empleo formal?

No todos pasan al desempleo. Una parte consigue ingresos mediante empleos informales o actividades por cuenta propia. Solo 76 de cada 100 trabajadores formales observados en el primer trimestre de 2025 mantenían un empleo privado registrado un año después.

Equipo editorial

Tomás Funes

84 notas12 min de lectura

Editor digitalLogística

Autor del equipo editorial de Agenda Portuaria, especializado en puertos, logística, comercio exterior y sector agroindustrial.

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4 comentarios en esta nota

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  1. La tecnología puede ayudar a mejorar la productividad, pero no reemplaza una política que genere empleo estable. Cada vez más gente termina haciendo changas o trabajando por su cuenta, muchas veces usando plataformas digitales, sin cobertura ni previsibilidad. ¿Se está midiendo cuántos de esos nuevos puestos dependen de apps y cuánto duran realmente?

    1. Es una pregunta clave. Hoy no existe una medición integral y pública que identifique cuántos trabajadores dependen de plataformas ni cuánto duran esas ocupaciones. La EPH releva informalidad y cuenta propia, mientras que los registros laborales captan empleo asalariado formal. Para dimensionar el fenómeno haría falta cruzar ambas fuentes con datos de plataformas y seguir las trayectorias laborales.

  2. El dato más preocupante no es solo la cantidad de puestos perdidos, sino que muchos de los que aparecen como “ocupados” están sobreviviendo con changas o trabajos informales. Así es difícil proyectar consumo, inversión o capacitación. ¿Hay algún plan concreto para que las pymes vuelvan a contratar en blanco sin quedar ahogadas por los costos?

    1. Coincido: la informalidad no es una solución laboral sostenible y también limita el acceso al crédito, la capacitación y la cobertura social. Para que las pymes vuelvan a contratar en blanco hacen falta alivio inicial en contribuciones, reglas laborales previsibles y crédito productivo. Hubo medidas parciales, pero todavía no se ve un esquema integral, estable y con evaluación de resultados. También puede complementarse con este análisis relacionado sobre empleo privado registrado en argentina.

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