La chicharrita sigue presente en más del 98% de las localidades del NOA y el NEA
El 47º informe de la Red Nacional de Monitoreo advierte una alta presencia de Dalbulus maidis en las regiones endémicas y reclama vigilancia sostenida antes de la campaña 2026/27.

La chicharrita del maíz, Dalbulus maidis, mantiene una presencia superior al 98% en las localidades monitoreadas del NOA y el NEA, según el 47º informe de la Red Nacional de Monitoreo, elaborado con datos relevados entre el 17 y el 31 de julio de 2026. Aunque en esas regiones se observó una reducción respecto del informe anterior, la población del vector continúa por encima de los registros del mismo período de 2025 y representa un factor de riesgo para la campaña de maíz 2026/27.
La situación de la chicharrita del maíz vuelve a ocupar un lugar central en la planificación de la próxima campaña agrícola. El informe más reciente de la Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis muestra que las zonas endémicas del noroeste y el noreste argentino llegan al ciclo 2026/27 con una carga poblacional considerablemente mayor que la registrada un año atrás.
Según Fuente original, la información se basa en La chicharrita sigue teniendo presencia en más del 98% de las localidades monitoreadas.
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El dato más relevante es que la plaga estuvo presente en más del 98% de las localidades monitoreadas en el NOA y el NEA. Además, el 60% de los puntos evaluados en esas regiones presentó los niveles de abundancia más altos, definidos por capturas superiores a 100 adultos por trampa. El escenario obliga a sostener una vigilancia activa y a evaluar medidas complementarias de manejo, especialmente si las condiciones ambientales no generan una disminución natural suficiente.
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La información corresponde al período comprendido entre el 17 y el 31 de julio de 2026 y forma parte del 47º reporte de la red técnica. El documento incorporó, además, un gráfico comparativo que permite observar la abundancia del vector en cada región durante julio de 2025 y julio de 2026. Esa comparación resulta relevante porque una baja puntual entre dos informes consecutivos no necesariamente significa que el riesgo haya vuelto a los niveles de la campaña anterior.
chicharrita sigue presente 98% localidades: El frío no produjo la reducción esperada en las regiones endémicas
Durante el invierno, las bajas temperaturas y la amplitud térmica pueden modificar la dinámica de distintas poblaciones de insectos. Sin embargo, el efecto observado hasta ahora en el NOA y el NEA no fue suficiente para alcanzar una retracción similar a la registrada durante el año pasado. La presencia territorial de la chicharrita continúa siendo muy extendida y los niveles de abundancia permanecen elevados.
En el NOA se verificó una leve reducción en la cantidad de localidades con capturas superiores a 100 adultos por trampa. También descendió el promedio regional, que pasó de 455 a 250 adultos por trampa respecto del relevamiento anterior. A pesar de esa baja, el 73% de las localidades todavía se ubicó por encima del umbral de 100 adultos por trampa.
La distribución de los sitios de monitoreo también aporta contexto. La mitad de las trampas instaladas en el NOA se encontraba en lotes de maíz en madurez fisiológica, identificada como etapa R6. En ese momento, el cultivo se aproxima al final de su ciclo y puede quedar acompañado por plantas voluntarias o remanentes que mantienen condiciones favorables para la persistencia del vector.
El NEA conserva niveles superiores a los de 2025
En el NEA, la proporción de localidades con más de 100 adultos por trampa disminuyó del 63% al 46%. El promedio general de capturas también bajó, de 433 a 195 adultos por trampa. No obstante, la red remarca que los valores siguen muy por encima de los observados un año atrás.
Un tercio de las trampas de esta región estaba ubicado en lotes de maíz predominantemente en R6. La combinación entre la presencia del vector, el estado avanzado de los cultivos y la existencia de plantas voluntarias exige evitar una lectura simplificada basada solamente en la caída de las capturas del último período.
El comportamiento cambia en el Litoral y el Centro-Sur
El mapa regional no presenta una evolución uniforme. En el Litoral, el 60% de las localidades evaluadas registró presencia de Dalbulus maidis. Las categorías de abundancia intermedia se mantuvieron estables, pero el promedio de capturas cayó con fuerza, de 31 a 3 adultos por trampa.
El resultado del Litoral contrasta con el escenario de las regiones endémicas, aunque no elimina la necesidad de seguimiento. La presencia territorial todavía alcanza a una parte importante de los sitios observados y las poblaciones de insectos pueden variar según la disponibilidad de hospederos, el clima, la fecha de siembra y el manejo de los lotes.
La situación es más favorable en el Centro-Sur. Allí, el 93% de las localidades no registró capturas del vector y el promedio regional bajó de 16 a 12 adultos por trampa. El 24% de las trampas estaba instalado en cultivos de maíz en madurez fisiológica. Estos datos reflejan una presión mucho menor que la observada en el NOA y el NEA, aunque la vigilancia continúa siendo importante para detectar eventuales desplazamientos o focos aislados.
El Centro-Norte presenta una retracción con focos activos
En el Centro-Norte, el 87% de los sitios monitoreados registró presencia de chicharritas. La proporción de localidades con máxima abundancia se mantuvo estable respecto del informe anterior, mientras que el promedio de capturas descendió de 172 a 135 adultos por trampa.
El 29% de las trampas se encontraba en cultivos de maíz en R6. La región muestra una tendencia general de retracción poblacional, pero conserva localidades con focos de elevada presencia. Por ese motivo, el promedio regional no debería utilizarse como único indicador para decidir acciones en cada establecimiento: una media más baja puede coexistir con lotes o áreas puntuales donde la presión sea significativa.
El puente verde sostiene la continuidad entre campañas
Uno de los principales puntos señalados por la Red Nacional de Monitoreo es el papel de las plantas voluntarias de maíz que permanecen en lotes ya cosechados. Estas plantas, conocidas como “puente verde”, pueden ofrecer refugio y alimento a la chicharrita durante el período entre campañas.
La importancia de este fenómeno no se limita a la presencia visual de plantas aisladas. Cuando existen hospederos disponibles después de la cosecha, el vector puede sobrevivir y mantenerse en el ambiente hasta la implantación de nuevos cultivos. Esa continuidad favorece la permanencia del patosistema asociado al maíz y dificulta una reducción natural de las poblaciones.
Por ese motivo, el monitoreo de los lotes cosechados debe formar parte de la estrategia regional. Registrar dónde aparecen plantas voluntarias, cuánta superficie ocupan y si presentan presencia del vector permite identificar focos persistentes antes de que se conviertan en un problema extendido durante la nueva campaña.
La vigilancia también debe mantenerse durante las etapas finales de cosecha de los maíces tardíos. El seguimiento no debería interrumpirse cuando el cultivo deja de estar en su fase de mayor desarrollo, porque los remanentes vegetales pueden modificar la dinámica de la plaga y sostener poblaciones que luego se trasladen a nuevos lotes.
Qué información necesitan los productores para decidir el manejo
Los datos del informe no constituyen una recomendación única para todos los establecimientos. La abundancia del vector cambia entre regiones y también puede variar entre localidades cercanas. Por eso, las decisiones deben apoyarse en monitoreos sistemáticos, registros comparables y observaciones actualizadas del lote.
La cantidad de adultos por trampa es un indicador relevante, pero debe interpretarse junto con otros factores: ubicación del cultivo, estado fenológico, presencia de plantas voluntarias, historial del lote y condiciones ambientales. Una localidad con promedio regional bajo puede contener focos puntuales de alta abundancia, mientras que una región con registros elevados puede presentar diferencias importantes entre establecimientos.
La red técnica plantea la necesidad de evaluar estrategias de manejo complementarias si el ambiente no favorece una reducción natural de la población. Esa evaluación debe realizarse con criterios técnicos y dentro de un esquema integrado, que contemple el monitoreo, la eliminación o control de hospederos voluntarios cuando corresponda y la coordinación entre productores de una misma zona.
También es importante evitar respuestas aisladas o tardías. La chicharrita puede desplazarse entre lotes y su impacto sanitario está relacionado con la capacidad de transmitir el complejo de enfermedades asociado al maíz. En consecuencia, la planificación debe comenzar antes de la implantación y continuar durante las distintas etapas del cultivo.
La presión del vector también condiciona la planificación de granos
Aunque el informe se concentra en la dinámica de la plaga, sus resultados pueden repercutir sobre decisiones productivas y logísticas. La necesidad de monitorear lotes, ajustar fechas, revisar estrategias de manejo o modificar la superficie destinada al maíz puede influir en la programación de insumos, servicios agrícolas, transporte y almacenamiento.
En las regiones donde la presencia de Dalbulus maidis es elevada, los productores y contratistas necesitan contar con información anticipada para organizar recorridas, tratamientos y labores sobre lotes cosechados. Esa coordinación puede adquirir importancia en zonas donde las distancias entre establecimientos son grandes y la disponibilidad de maquinaria o personal técnico es limitada.
Para los acopios y transportistas, un cambio en el ritmo de cosecha o en la superficie sembrada también puede modificar la demanda de fletes y el uso de instalaciones. Del mismo modo, los exportadores y operadores de la cadena de granos deben considerar que los riesgos sanitarios pueden impactar en los volúmenes disponibles y en la previsibilidad de las entregas, aunque el informe no establece proyecciones productivas concretas para la campaña 2026/27.
La evolución de la chicharrita puede seguirse junto con otros factores de la producción y el comercio agrícola mediante los análisis de actualidad del campo y la producción argentina y los informes sobre logística y transporte de cargas. Estas referencias permiten observar cómo una problemática agronómica puede relacionarse con la organización de la cadena, sin confundir los datos de monitoreo con una estimación definitiva de cosecha o exportaciones.
El seguimiento regional será decisivo antes de la siembra 2026/27
La Red Nacional de Monitoreo recomienda sostener esquemas activos y sistemáticos para conocer la evolución estacional del vector. La recomendación adquiere especial relevancia en el NOA y el NEA, donde la presencia supera el 98% de las localidades observadas y una proporción considerable mantiene abundancias superiores a 100 adultos por trampa.
El informe completo fue publicado originalmente por Todo Agro. Sus datos muestran una realidad heterogénea: mientras el Centro-Sur presenta capturas muy bajas y el Litoral registra una reducción marcada, las regiones endémicas continúan con una presión superior a la del año pasado.
La campaña 2026/27 comenzará, por lo tanto, con diferencias regionales que deberán ser consideradas en cada decisión. La eliminación de puentes verdes, la observación de los lotes después de la cosecha y la actualización periódica de las capturas serán herramientas fundamentales para anticipar focos y reducir la incertidumbre sanitaria que enfrenta el maíz argentino.
Preguntas frecuentes
¿En qué regiones se concentra la mayor presencia de chicharrita?
La mayor presión se mantiene en las zonas endémicas del NOA y el NEA, donde la plaga estuvo presente en más del 98% de las localidades monitoreadas y una parte importante registró más de 100 adultos por trampa.
¿Qué significa que haya más de 100 adultos por trampa?
Es la categoría de abundancia más alta utilizada en el informe de la Red Nacional de Monitoreo. El dato permite comparar la presión poblacional entre localidades y regiones, aunque debe interpretarse junto con el estado de los cultivos y las condiciones de cada lote.
¿Por qué son importantes las plantas voluntarias de maíz?
Las plantas que permanecen en lotes cosechados pueden actuar como un puente verde, ofreciendo refugio y alimento para la chicharrita entre campañas. Esto favorece la supervivencia del vector y la continuidad del problema sanitario.
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Si la presencia sigue arriba del 98%, no alcanza con reaccionar cuando aparecen los primeros lotes afectados. Habría que sostener el monitoreo entre campañas y compartir la información de manera rápida con los productores. En el NOA y el NEA ya saben el impacto que puede tener; ojalá esta vez haya previsión y no medidas a las apuradas.
Es preocupante que siga apareciendo en casi todas las localidades del norte. Más allá de las medidas que pueda tomar cada productor, haría falta una estrategia coordinada y sostenida entre provincias, técnicos y organismos nacionales. Si se baja la guardia ahora, la próxima campaña puede arrancar complicada. ¿Ya se están definiendo acciones concretas para el monitoreo 2026/27?
Coincidimos: la escala regional exige coordinación y continuidad, no acciones aisladas. Para la campaña 2026/27 será clave sostener el monitoreo de adultos y ninfas, compartir información entre provincias y definir alertas tempranas, junto con recomendaciones homogéneas sobre fechas de siembra, manejo de cultivos y control de plantas guachas. La planificación anticipada puede reducir riesgos y evitar respuestas tardías.