El granelero Milos I fondeó en Mar del Plata tras la muerte de un tripulante
El buque maltés Milos I llegó a la rada de Mar del Plata luego del fallecimiento de su jefe de máquinas durante la navegación. Las autoridades realizaron las diligencias judiciales y retiraron el cuerpo desde la embarcación, que no pudo ingresar al puerto por sus dimensiones.

El buque mercante Milos I, de bandera de Malta, fondeó en la rada de Mar del Plata después de que su jefe de máquinas falleciera durante la navegación hacia Malasia. La embarcación había partido del puerto de Bahía Blanca con 30.000 toneladas de maíz y, debido a sus dimensiones, las autoridades argentinas debieron realizar las actuaciones judiciales y el desembarco del cuerpo desde la rada, sin ingreso al puerto marplatense.
El granelero Milos I arribó a la rada de Mar del Plata durante la mañana del miércoles 19 de agosto, luego de una emergencia sanitaria que se inició cuando todavía navegaba en dirección al sudeste asiático. El jefe de máquinas del buque, identificado como Gennadiy Tinyakov, de 43 años y nacionalidad ucraniana, murió a bordo antes de que la embarcación alcanzara la costa argentina.
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La intervención de los organismos nacionales se activó tras una comunicación del capitán del mercante. El oficial informó el deterioro del estado de salud del tripulante, que presentaba vómitos con rastros de sangre, reflujo ácido, falta de energía y un cuadro general de malestar. Frente a esa situación, se puso en marcha una radioconsulta médica y el Centro Coordinador Mar del Plata tomó intervención.
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La operación estuvo coordinada por la Armada Argentina, que actúa como Autoridad Nacional de Búsqueda y Rescate Marítima, Fluvial y Lacustre. La asistencia inicial se desarrolló a distancia, mediante comunicaciones con el buque, mientras el Milos I continuaba su navegación. Sin embargo, el cuadro clínico se agravó y el tripulante falleció durante el desplazamiento hacia la costa.
granelero Milos fondeó Mar Plata: Un viaje desde Bahía Blanca que terminó frente a Mar del Plata
El Milos I había zarpado del puerto de Bahía Blanca el 14 de agosto. En sus bodegas transportaba 30.000 toneladas de maíz con destino al puerto de Klang, en Malasia, donde tenía previsto arribar hacia fines de septiembre. El cargamento formaba parte de una operación internacional de transporte de granos y el itinerario se vio interrumpido por la emergencia médica ocurrida a bordo.
La alerta sanitaria se produjo el 17 de agosto, cuando el buque se encontraba en la posición aproximada de 40°00′ de latitud sur y 47°56′ de longitud oeste. Ese punto estaba ubicado a unas 460 millas náuticas al este-sudeste de Mar del Plata, una distancia que obligó a organizar la respuesta mientras el mercante se aproximaba a la costa.
La situación requirió combinar decisiones sanitarias, marítimas y judiciales. La tripulación debía mantener la seguridad de la navegación y preservar las condiciones de la embarcación, mientras las autoridades argentinas coordinaban el acceso al buque, la constatación oficial del fallecimiento y el traslado del cuerpo. En este tipo de procedimientos, la llegada a una rada permite acercar personal especializado sin exigir que el barco entre a un puerto cuyas condiciones pueden no ser compatibles con su porte.
Por qué el Milos I quedó fondeado en la rada
El Milos I es un buque granelero de 229 metros de eslora y 36 metros de manga. Por sus dimensiones, excede las condiciones operativas previstas para el ingreso y la permanencia de embarcaciones de ese porte en el puerto de Mar del Plata. Por esa razón, el mercante permaneció fondeado a unas cuatro millas náuticas de la ciudad y las diligencias se concretaron directamente en la rada.
La diferencia entre fondear y amarrar resulta relevante para comprender la operación. Un buque fondeado permanece detenido mediante sus anclas en una zona habilitada frente a la costa, mientras que un buque amarrado queda sujeto a instalaciones portuarias. El desembarco desde la rada requiere utilizar embarcaciones de apoyo, coordinar las condiciones meteorológicas y asegurar una transferencia controlada entre el mercante y los medios que llegan desde tierra.
En este caso, el procedimiento evitó forzar el ingreso del granelero a una infraestructura que no está preparada para recibirlo por sus dimensiones. También permitió que el operativo se desarrollara sin alterar las restricciones técnicas vinculadas con el calado, la maniobra, los canales de acceso y la disponibilidad de sitios de atraque. La rada funcionó así como el punto operativo para una intervención excepcional asociada con una emergencia a bordo.
El despliegue de la Armada y los equipos judiciales
A las 10 de la mañana zarpó hacia la posición del Milos I el guardacostas Río Luján, acompañado por la embarcación Gitan. A bordo viajaban personal sanitario y representantes judiciales encargados de realizar las actuaciones correspondientes. Cerca de media hora después, los equipos lograron abordar el granelero.
Una vez dentro del buque, un médico constató oficialmente el fallecimiento a las 11:10. La revisión realizada a bordo no detectó signos externos de violencia. De acuerdo con la evaluación inicial, el diagnóstico fue un shock hipovolémico secundario a una hemorragia digestiva alta. La determinación definitiva dependía de la autopsia prevista en la Morgue Judicial.
La Unidad Fiscal Federal de Atención Inicial de Mar del Plata, a cargo del fiscal Carlos Martínez, intervino para establecer formalmente las circunstancias del deceso. El personal judicial realizó una inspección ocular y permaneció a bordo para completar las diligencias. La investigación incluyó la documentación del lugar, la identificación de las condiciones en las que se produjo la emergencia y la coordinación de las actuaciones posteriores.
El traslado del cuerpo se realizó sin llevar el buque a muelle
El desembarco del cuerpo comenzó a las 11:40. El operativo implicó trasladarlo desde el Milos I hasta el guardacostas que había llegado desde la costa. Luego, el Río Luján inició el regreso hacia Mar del Plata y aproximadamente a las 13 horas amarró en la Base Naval local.
En tierra, el cuerpo fue entregado a personal de la Policía Científica de la provincia de Buenos Aires. Desde allí se dispuso su traslado a la Morgue Judicial, donde estaba prevista la realización de la autopsia durante la tarde. Ese procedimiento debía aportar elementos adicionales para confirmar las causas del fallecimiento y completar la intervención judicial.
La secuencia muestra la complejidad de atender un caso médico y judicial en un buque mercante de gran porte. La operación no se limitó a retirar a una persona desde una embarcación: también fue necesario preservar la seguridad del barco, garantizar el trabajo de los especialistas y mantener una coordinación permanente entre la autoridad marítima, los equipos sanitarios, la fiscalía, la Policía Científica y la Base Naval.
La actuación de la Armada se vinculó con sus responsabilidades de búsqueda y rescate, aunque el caso no derivó en una evacuación médica con vida. La radioconsulta permitió evaluar el cuadro mientras el mercante se encontraba en navegación, y la posterior organización del abordaje hizo posible que el médico y el personal judicial llegaran hasta el buque una vez que este alcanzó una posición operativa frente a Mar del Plata.
El cargamento de maíz mantuvo su recorrido hacia Malasia
Después de completar las actuaciones principales, el Milos I levó ancla y retomó su derrotero hacia Malasia a las 20 horas de ese mismo día. La continuidad del viaje indica que la embarcación pudo reanudar su operación comercial una vez finalizada la intervención de las autoridades argentinas.
El buque llevaba 30.000 toneladas de maíz embarcadas en Bahía Blanca. La carga no fue descargada ni transferida en Mar del Plata, ya que el objetivo de la escala operativa fue atender la emergencia y realizar los procedimientos judiciales. El granelero continuó hacia el puerto de Klang, destino previsto para la mercadería.
Para la cadena agroexportadora, este aspecto es importante porque diferencia una escala de emergencia de una operación comercial de puerto. El buque no ingresó a una terminal marplatense, no modificó el régimen de la carga y no se informó ningún trasbordo o descarga del cereal. La intervención se concentró en la persona fallecida y en la documentación requerida por la Justicia.
El episodio también permite observar cómo una contingencia a bordo puede afectar temporalmente la planificación de una navegación internacional sin necesariamente cancelar el viaje. El capitán, la tripulación, la autoridad marítima y los organismos judiciales deben resolver primero la emergencia y, una vez cumplidas las obligaciones legales, restablecer el itinerario comercial.
Qué revela el operativo sobre las capacidades de Mar del Plata
La respuesta frente al Milos I puso en evidencia la capacidad de Mar del Plata para articular medios navales, sanitarios y judiciales ante una emergencia ocurrida fuera del área de muelles. La presencia del guardacostas Río Luján, de la embarcación Gitan y de los equipos que abordaron el mercante permitió resolver el desembarco sin que el granelero tuviera que ingresar al puerto.
Al mismo tiempo, el caso volvió a mostrar que el puerto marplatense tiene límites operativos para recibir buques de 229 metros de eslora y 36 metros de manga. Esas restricciones no impidieron la atención del incidente, pero determinaron el tipo de respuesta: fondeo en rada, aproximación de embarcaciones menores, transferencia del cuerpo y retorno a la Base Naval.
La operación portuaria no depende únicamente de contar con muelles. También requiere disponer de servicios de practicaje, remolque, canales navegables, áreas de fondeo, medios de rescate y protocolos para emergencias. Cuando un buque supera las condiciones de ingreso, la existencia de una rada operativa y de unidades capaces de acercarse permite mantener una respuesta institucional sin comprometer la seguridad de la maniobra.
En el ámbito de la logística marítima argentina, los procedimientos de este tipo se relacionan con la necesidad de coordinar la navegación comercial y la respuesta ante contingencias. Los lectores interesados en el funcionamiento de estas operaciones pueden consultar también información sobre logística portuaria y transporte marítimo y sobre la actividad vinculada con comercio exterior y cargas argentinas.
Una emergencia sanitaria con consecuencias limitadas para la operación comercial
El fallecimiento del jefe de máquinas obligó a modificar la navegación del Milos I y generó una intervención en la rada marplatense, pero el buque pudo continuar su recorrido una vez completadas las diligencias. La ausencia de signos externos de violencia y el diagnóstico inicial informado por el médico orientaron la investigación hacia una causa sanitaria, sin que la fuente reportara otros incidentes relacionados con la carga o la estructura del mercante.
La información disponible señala que la prioridad fue establecer oficialmente el fallecimiento, preservar la escena, trasladar el cuerpo y completar las actuaciones de la fiscalía. El destino del maíz permaneció sin cambios y el buque retomó su ruta hacia Klang. La autopsia y el resto de las diligencias judiciales serían las instancias destinadas a precisar la causa definitiva y las circunstancias del fallecimiento.
Según informó Pescare en su cobertura original, el operativo finalizó con el retiro del cuerpo desde la rada y la posterior partida del granelero. El caso queda como un ejemplo de respuesta coordinada ante una emergencia en un buque de gran porte que transportaba una carga de exportación y no podía acceder al puerto local.
La navegación del Milos I continuará hacia Malasia, mientras las autoridades argentinas avanzan con las actuaciones que permitan documentar lo ocurrido. Para Mar del Plata, el episodio combinó una emergencia humana, una intervención judicial y una operación marítima desarrollada fuera de muelle, con el límite físico del puerto como factor determinante para organizar la respuesta.
Preguntas frecuentes
¿Qué ocurrió con el buque Milos I?
El jefe de máquinas del granelero, Gennadiy Tinyakov, falleció durante la navegación. El buque fondeó frente a Mar del Plata para permitir las actuaciones judiciales y el traslado del cuerpo.
¿Por qué el Milos I no ingresó al puerto de Mar del Plata?
La embarcación mide 229 metros de eslora y 36 metros de manga, dimensiones que exceden las condiciones operativas previstas para el ingreso y la permanencia de buques de ese porte en el puerto marplatense.
¿Qué carga transportaba el buque?
El Milos I había zarpado de Bahía Blanca con 30.000 toneladas de maíz y tenía como destino el puerto de Klang, en Malasia.
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Qué situación tremenda para la tripulación y la familia. También llama la atención que el Milos I haya tenido que quedar en rada por sus dimensiones; Mar del Plata sigue mostrando las limitaciones de infraestructura para recibir determinados buques. Ojalá se esclarezca pronto lo ocurrido y puedan darle una correcta asistencia al resto de los tripulantes.
Una situación muy triste para la tripulación y la familia del jefe de máquinas. También deja en evidencia las limitaciones del puerto cuando un buque de estas dimensiones debe quedar en rada, aun en una emergencia. Ojalá se aclaren pronto las circunstancias del fallecimiento y se informe si hubo demoras o dificultades durante el operativo.