Saltar al contenido
Última hora
Espacio publicitario
Internacionales

Brasil divide su apuesta por la inteligencia artificial entre China y EE.UU

21/08/202612 min de lectura0 comentarios

El gobierno de Lula anunció inversiones por US$ 444,2 millones para ampliar la infraestructura brasileña de inteligencia artificial con participación de empresas chinas y estadounidenses. La estrategia busca evitar la dependencia tecnológica de un solo país y reforzar el control nacional sobre los datos.

Brasil divide su apuesta por la inteligencia artificial entre China y EE.UU

Brasil anunció un plan de US$ 444,2 millones para fortalecer su ecosistema de inteligencia artificial mediante una estrategia que combina proveedores de China y Estados Unidos. La decisión del gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva busca ampliar la capacidad de supercomputación del país, desarrollar modelos de lenguaje y preservar margen de maniobra frente a la competencia tecnológica entre Washington y Beijing.

El gobierno brasileño decidió no alinearse de manera exclusiva con ninguna de las dos grandes potencias que disputan el liderazgo mundial en inteligencia artificial. En lugar de elegir entre Estados Unidos y China, la administración de Luiz Inácio Lula da Silva distribuyó sus proyectos entre compañías de ambos países, con el objetivo de acelerar la construcción de infraestructura informática y, al mismo tiempo, reducir los riesgos asociados a una dependencia tecnológica unilateral.

Según Fuente original, la información se basa en Lula no se la juega: Brasil apuesta por EE.UU. y China para impulsar la IA en Brasil.

Para ampliar el contexto, también puede leerse Panamá suma US$5,9 millones en nuevas inversiones para sus zonas francas.

Para ampliar el contexto, también puede leerse La inteligencia artificial redefine la logística y el comercio mundial.

Para ampliar el contexto, también puede leerse España elevó sus exportaciones agroalimentarias a €78.044 millones en 2025.

Para ampliar el contexto, también puede leerse La Ruta Bioceánica busca conectar Brasil con Asia a través del Pacífico.

En la cobertura de México necesita 150.000 técnicos logísticos certificados por año se abordó un aspecto relacionado con este tema.

En la cobertura de Las zonas francas dominicanas exportaron US.359,7 millones se abordó un aspecto relacionado con este tema.

El programa contempla inversiones por US$ 444,2 millones, financiadas a través del Fondo Nacional para el Desarrollo Científico y Tecnológico (FNDCT). Los desembolsos se realizarán de forma escalonada y estarán destinados a dos iniciativas principales: una infraestructura de supercomputación en Río de Janeiro, desarrollada con empresas chinas, y un nuevo superordenador que será instalado en Rio Grande do Norte y cuya licitación podría quedar en manos de un fabricante estadounidense.

Para ampliar el contexto, también puede leerse Corea del Sur construye en Gwangyang un puerto automatizado con inteligencia.

Brasil divide apuesta inteligencia artificial: Brasil intenta construir capacidad propia sin quedar atrapado en la disputa tecnológica

La decisión refleja una tensión que atraviesa a numerosos países emergentes. La inteligencia artificial requiere grandes volúmenes de datos, centros de procesamiento de alta capacidad, chips avanzados, redes de conectividad y energía disponible de manera constante. Ninguno de esos componentes es sencillo de desarrollar con proveedores exclusivamente nacionales, por lo que Brasil procura combinar tecnología extranjera con objetivos de soberanía y control estatal.

La administración de Lula presentó la diversificación como una forma de evitar que la infraestructura estratégica quede condicionada por una sola empresa, una única arquitectura tecnológica o un solo país. Esa definición tiene relevancia más allá del sector informático: los sistemas de inteligencia artificial pueden intervenir en servicios públicos, investigación científica, industria, salud, agricultura, defensa, transporte y gestión de cadenas de suministro.

La apuesta brasileña también ocurre en un contexto de controles de exportación, restricciones comerciales y competencia por el acceso a semiconductores de última generación. Estados Unidos busca limitar la transferencia de ciertos componentes y capacidades avanzadas hacia China, mientras que Beijing intenta ampliar la presencia internacional de sus empresas tecnológicas. Para Brasil, mantener relaciones con ambos polos puede generar ventajas, aunque también exige una administración cuidadosa de los riesgos regulatorios y geopolíticos.

Una infraestructura china para entrenar modelos de lenguaje

Algo más de la mitad de la inversión anunciada se destinará a un proyecto de infraestructura de supercomputación en Río de Janeiro. La iniciativa se desarrollará en colaboración con Huawei Technologies e iFlytek, dos compañías chinas con experiencia en equipos de telecomunicaciones, computación y sistemas de inteligencia artificial.

De acuerdo con la información difundida por el gobierno brasileño, esa infraestructura se utilizará principalmente para desarrollar grandes modelos de lenguaje destinados a aplicaciones generales y sectoriales. Se trata de sistemas capaces de procesar grandes volúmenes de información y generar respuestas, clasificaciones, resúmenes o análisis para distintos ámbitos de actividad.

La referencia a aplicaciones sectoriales abre la puerta a usos vinculados con la administración pública, la investigación, la producción agropecuaria y la industria. En un país de dimensiones continentales como Brasil, una plataforma de este tipo podría servir para trabajar con bases de datos extensas y dispersas, siempre que se establezcan reglas claras sobre privacidad, trazabilidad, seguridad y acceso.

La participación de Huawei e iFlytek también puede aportar conocimiento técnico y capacidad de implementación en plazos relativamente acotados. Sin embargo, la incorporación de proveedores extranjeros en una infraestructura considerada estratégica obliga a definir con precisión quién controla los datos, dónde se almacenan, cómo se auditan los algoritmos y qué ocurre si aparecen restricciones comerciales o interrupciones en el suministro de componentes.

Datos, modelos y control de la infraestructura crítica

El gobierno brasileño señaló que las inversiones buscan reforzar la soberanía nacional sobre los datos. Esa meta no implica necesariamente producir todos los equipos dentro del país, sino conservar capacidad de decisión sobre la información, las aplicaciones y las condiciones de uso de la infraestructura.

Para que ese objetivo sea efectivo, Brasil deberá avanzar en varios frentes al mismo tiempo. Será necesario establecer protocolos para separar datos sensibles de información de uso público, definir mecanismos de supervisión sobre los modelos entrenados y garantizar que las instituciones brasileñas puedan trasladar sus cargas de trabajo sin quedar atadas a un proveedor específico.

También será importante formar especialistas capaces de operar los sistemas, evaluar resultados y detectar errores. La compra de supercomputadoras no garantiza por sí sola un ecosistema de inteligencia artificial. La infraestructura necesita investigadores, desarrolladores, técnicos de mantenimiento, administradores de redes y equipos jurídicos que conozcan las implicancias de utilizar datos públicos y privados.

Rio Grande do Norte fue elegido por su disponibilidad energética

El segundo componente del programa será una licitación para construir o adquirir un superordenador que Brasil espera ubicar entre las diez máquinas de procesamiento de inteligencia artificial más potentes del mundo. El equipo se instalará en Rio Grande do Norte, en el nordeste brasileño, una elección vinculada con el potencial energético de ese estado.

Los sistemas de alto rendimiento requieren un suministro eléctrico abundante y estable. Además del consumo directo de los procesadores, los centros de datos necesitan refrigeración, respaldo, conectividad y sistemas de protección. Por esa razón, la disponibilidad de energía se convirtió en un factor decisivo para localizar nuevas instalaciones de computación avanzada.

La región nordeste de Brasil posee una fuerte expansión de proyectos de generación renovable, especialmente eólica y solar. La fuente no presenta detalles técnicos sobre la matriz que abastecerá al superordenador, pero la elección de Rio Grande do Norte sugiere que el componente energético fue considerado dentro de la planificación. La ubicación podría favorecer una estrategia que combine capacidad de cálculo con menor exposición a interrupciones y costos elevados de abastecimiento.

El gobierno espera que Nvidia gane la licitación. La empresa estadounidense es uno de los principales actores globales en procesadores y aceleradores utilizados para entrenar y ejecutar modelos de inteligencia artificial. No obstante, la adjudicación todavía depende del proceso de contratación, por lo que no corresponde presentar esa participación como un acuerdo cerrado.

Los plazos muestran una política de desarrollo de largo alcance

Según el cronograma comunicado por las autoridades, el superordenador de Rio Grande do Norte comenzaría a funcionar a finales del próximo año. En paralelo, el acuerdo de cooperación con las compañías chinas está previsto para julio de 2027. La diferencia entre ambos plazos muestra que Brasil no está frente a una única compra de equipamiento, sino ante un programa de construcción progresiva de capacidades.

La puesta en marcha de un centro de procesamiento de esta escala involucra más que la instalación de servidores. El proyecto requiere obras civiles, redes de alta velocidad, sistemas de refrigeración, seguridad física, respaldo eléctrico, mantenimiento y procedimientos para administrar la demanda de universidades, organismos públicos y empresas.

El rendimiento real también dependerá de cómo se asignen los recursos. Una supercomputadora puede ser utilizada para investigación científica, modelos climáticos, optimización industrial, análisis de imágenes satelitales, planificación urbana o automatización documental. Si la capacidad queda concentrada en pocos organismos, el impacto económico será más limitado. Si existe una política de acceso coordinado, la inversión podría beneficiar a un conjunto más amplio de sectores.

Qué puede cambiar para la logística y el comercio exterior regional

El anuncio no está vinculado directamente con una obra portuaria ni con una ampliación de capacidad marítima, pero sí puede tener efectos sobre la logística internacional y el comercio exterior brasileño. La inteligencia artificial se utiliza cada vez más para proyectar volúmenes, ordenar turnos, analizar rutas, anticipar demoras y mejorar la administración de inventarios.

En puertos y terminales, los modelos de procesamiento pueden colaborar con la asignación de muelles, la coordinación de camiones, la lectura de documentos y la identificación de desvíos operativos. En el transporte terrestre, pueden ayudar a calcular tiempos de recorrido y detectar riesgos de congestión. Para los exportadores, el análisis automatizado de datos meteorológicos, productivos y comerciales puede aportar herramientas para planificar embarques y reducir costos asociados a esperas o reprogramaciones.

Brasil es un socio central de la Argentina y del Mercosur, por lo que una infraestructura nacional de inteligencia artificial podría generar capacidades aplicables a cadenas regionales. Los beneficios no serían automáticos: dependerían de la interoperabilidad de los sistemas, de la posibilidad de compartir información bajo reglas confiables y de la voluntad de empresas y organismos de coordinar estándares.

En el comercio exterior, el control de los datos adquiere una importancia concreta. Información sobre cargas, proveedores, destinos, volúmenes, precios y tiempos de tránsito puede revelar aspectos sensibles de una operación. La decisión brasileña de diversificar proveedores y conservar control sobre sus datos anticipa una discusión que también alcanza a operadores logísticos, agencias marítimas, despachantes de aduana y administraciones portuarias.

Para las compañías argentinas que trabajan con Brasil, el avance de estas capacidades podría traducirse en nuevos requisitos de integración tecnológica. Los sistemas de gestión documental, seguimiento de cargas y programación de transporte deberán ser capaces de intercambiar información con plataformas más automatizadas. A la vez, será necesario evaluar dónde se alojan los datos y bajo qué legislación quedan protegidos.

La relación con la Argentina también puede observarse desde el desarrollo energético. La ubicación del superordenador en Rio Grande do Norte muestra que la disponibilidad eléctrica es un elemento central para atraer infraestructura digital intensiva. La misma lógica alcanza a centros de datos, plantas industriales, instalaciones logísticas y proyectos vinculados con la transición energética: sin suministro confiable, la tecnología avanzada no puede sostener operaciones continuas.

La diversificación reduce una dependencia, pero no elimina todos los riesgos

Trabajar con proveedores de Estados Unidos y China puede ampliar las opciones de Brasil, pero también introduce complejidades. Las restricciones de exportación, los cambios en las reglas de transferencia tecnológica y las tensiones diplomáticas podrían afectar la disponibilidad de componentes, actualizaciones o servicios de soporte.

Existe además un riesgo de compatibilidad. Las arquitecturas de hardware, los sistemas operativos, las herramientas de programación y las plataformas de administración no siempre funcionan de forma sencilla entre sí. Si los proyectos avanzan sin estándares comunes, Brasil podría terminar con capacidades importantes pero fragmentadas, difíciles de integrar y costosas de mantener.

Otro aspecto relevante es la dependencia de los insumos. Aun cuando la infraestructura se instale dentro del territorio brasileño, buena parte de los chips, equipos de red y componentes especializados seguirá proviniendo del exterior. La soberanía sobre los datos, por lo tanto, no equivale a autosuficiencia tecnológica total.

El resultado del programa dependerá de la capacidad brasileña para articular inversiones, formación profesional, investigación y regulación. También será decisivo que los recursos públicos puedan medirse mediante objetivos concretos: cantidad de proyectos atendidos, disponibilidad efectiva de procesamiento, participación de universidades y empresas, seguridad de la información y continuidad operativa.

Una apuesta que puede redefinir la infraestructura digital de Brasil

El plan anunciado por Lula coloca a Brasil en una posición de mayor protagonismo dentro de la carrera regional por la inteligencia artificial. La combinación de una infraestructura asociada con empresas chinas y una posible adquisición de tecnología estadounidense busca equilibrar acceso, autonomía y capacidad de negociación.

Si los plazos se cumplen y los proyectos se integran adecuadamente, el país podría disponer de una base tecnológica más sólida para sus organismos públicos, centros de investigación y sectores productivos. Para la logística, el transporte y el comercio exterior, el efecto más importante no será solamente contar con máquinas más rápidas, sino disponer de información procesada con mayor velocidad para tomar decisiones sobre cargas, energía, rutas y operaciones.

Brasil todavía deberá resolver aspectos técnicos, regulatorios y geopolíticos antes de demostrar que su estrategia funciona. La apuesta por no depender de una sola potencia ofrece margen de maniobra, pero exige coordinación permanente y una política de datos consistente. En un escenario internacional marcado por la competencia tecnológica, el desafío será convertir la inversión en capacidad útil, segura y accesible para la economía real.

La información original sobre el anuncio fue publicada por El Economista. Para seguir el impacto de estas transformaciones sobre las operaciones regionales, también resulta útil consultar el análisis sobre logística y transporte internacional y la cobertura de comercio exterior y cadenas de suministro.

FAQ

Preguntas frecuentes

¿Cuánto invertirá Brasil para desarrollar su infraestructura de inteligencia artificial?

El gobierno brasileño anunció inversiones por US$ 444,2 millones, financiadas mediante el Fondo Nacional para el Desarrollo Científico y Tecnológico y distribuidas en desembolsos escalonados.

¿Por qué Brasil trabajará con empresas de China y Estados Unidos?

La estrategia busca evitar la dependencia de un solo proveedor, tecnología o país. Brasil pretende ampliar su capacidad de procesamiento y conservar mayor margen de decisión sobre sus datos.

¿Dónde se instalarán los nuevos proyectos de supercomputación?

Una infraestructura se desarrollará en Río de Janeiro con Huawei Technologies e iFlytek. El segundo superordenador será instalado en Rio Grande do Norte, elegido por su potencial energético.

Equipo editorial

Santiago Varela

93 notas12 min de lectura

Editor digitalInternacionales

Autor del equipo editorial de Agenda Portuaria, especializado en puertos, logística, comercio exterior y sector agroindustrial.

Seguimiento editorial

Para ampliar el contexto

Seguí la cobertura de Agenda Portuaria sobre puertos, logística, comercio exterior, campo, pesca y energía en Argentina y la región.

Conversación editorial

Sin comentarios todavía

Sé el primero en dejar tu opinión sobre esta nota.

Dejá tu comentario

Subir