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Argentina y Brasil finalizaron el Fraterno XXXIX frente a Mar del Plata

22/08/202611 min de lectura0 comentarios

Las armadas de Argentina y Brasil concluyeron el ejercicio Fraterno XXXIX con maniobras antisubmarinas, aéreas y de superficie en el Atlántico Sur. La participación del submarino brasileño MB Humaitá permitió sostener el entrenamiento de submarinistas argentinos y reforzar la capacitación de unidades nacionales.

Argentina y Brasil finalizaron el Fraterno XXXIX frente a Mar del Plata

Las armadas de Argentina y Brasil finalizaron la fase marítima del Ejercicio Binacional Fraterno XXXIX con el regreso de las unidades participantes a la Base Naval Mar del Plata. Durante varios días, buques de superficie, un submarino y un buque de socorro submarino desarrollaron operaciones combinadas en aguas del Atlántico Sur, con prácticas de defensa antisubmarina, ejercicios de tiro, comunicaciones y procedimientos tácticos.

La Base Naval Mar del Plata fue el punto de concentración y cierre de una nueva edición del Ejercicio Binacional Fraterno, una de las actividades de adiestramiento combinado con mayor continuidad entre Argentina y Brasil. La fase marítima reunió a unidades de ambas armadas y permitió evaluar procedimientos compartidos en un escenario operativo que incluyó maniobras de superficie, defensa aérea y guerra antisubmarina.

Según Fuente original, la información se basa en Argentina y Brasil cerraron el Fraterno XXXIX con operaciones antisubmarinas frente a Mar del Plata.

Para ampliar el contexto, también puede leerse Mar del Plata: dos pesqueros rompieron amarras junto a la escollera norte.

En la cobertura de Prefectura restringe la navegación frente a Mar del Plata por ejercicios navales se abordó un aspecto relacionado con este tema.

El regreso de los buques a la instalación naval marplatense marcó el final de varios días de actividad en el Atlántico Sur. La ceremonia estuvo encabezada por el jefe del Estado Mayor General de la Armada, almirante Juan Carlos Romay, quien estuvo acompañado por el secretario de Estrategia y Asuntos Militares del Ministerio de Defensa, general de división Jorge Alberto Puebla. También participaron autoridades navales argentinas y representantes de la Marina de Brasil.

El despliegue tuvo una composición relevante para el entrenamiento de las dos fuerzas. Por Brasil participaron las fragatas MB Tamandaré y MB União, el submarino MB Humaitá y el buque de socorro submarino MB Guillobel. La Armada Argentina intervino con el destructor ARA La Argentina, las corbetas ARA Espora y ARA Robinson, el patrullero oceánico ARA Storni y el buque logístico ARA Patagonia, que luego regresó a su apostadero.

Argentina Brasil finalizaron Fraterno XXXIX: Un ejercicio centrado en coordinar fuerzas navales de distinto tipo

El Fraterno XXXIX no se limitó a una navegación conjunta. Las dotaciones debieron trabajar con procedimientos comunes y coordinar respuestas frente a situaciones que involucran a unidades de superficie, medios submarinos y capacidades de apoyo. En ese marco se realizaron ejercicios de defensa antisubmarina, defensa aérea y defensa de superficie, además de prácticas de tiro, comunicaciones y distintos procedimientos tácticos.

Este tipo de adiestramiento permite que las tripulaciones conozcan la forma de operar de la otra armada y mejoren la coordinación entre los centros de comando, los buques y las unidades embarcadas. La interoperabilidad no depende únicamente de contar con equipos compatibles: también requiere que los oficiales, suboficiales y operadores compartan criterios de comunicación, identificación, seguridad y conducción de las maniobras.

La actividad tuvo como escenario el espacio marítimo del Atlántico Sur, una zona estratégica para la vigilancia, el control y la seguridad de las rutas marítimas. Aunque el ejercicio no estuvo vinculado con una operación comercial o portuaria específica, su desarrollo frente a Mar del Plata volvió a poner en el centro de la agenda la importancia de las capacidades navales para operar en los espacios marítimos argentinos.

El submarino MB Humaitá permitió mantener la formación argentina

Uno de los principales aspectos de esta edición fue la presencia del submarino MB Humaitá, considerado una de las unidades más modernas de la Marina de Brasil. Su participación tuvo un valor particular para la Armada Argentina debido a la actual falta de submarinos operativos propios.

En ese contexto, oficiales y suboficiales submarinistas argentinos pudieron embarcar en el Humaitá y continuar su entrenamiento específico. El personal nacional había abordado la unidad en Río de Janeiro, participó en su traslado hacia Mar del Plata y luego intervino en las actividades operativas previstas para el ejercicio.

La cooperación permitió sostener conocimientos y rutinas vinculados con la operación submarina, una especialidad que exige formación permanente y experiencia práctica. El embarque de personal argentino en una unidad brasileña ofrece una instancia concreta para mantener la familiaridad con procedimientos de navegación, seguridad, comunicaciones y trabajo dentro de un submarino, aun en un período en el que la Argentina no cuenta con medios propios operativos de esa clase.

Durante la ceremonia de cierre, Romay destacó que Brasil hizo posible que los submarinistas argentinos conservaran su adiestramiento en capacidades específicas. También remarcó que la presencia del Humaitá permitió que las unidades de superficie argentinas practicaran procedimientos de guerra antisubmarina frente a un submarino moderno.

La experiencia submarina también involucró a las unidades de superficie

La formación de una fuerza antisubmarina requiere entrenar tanto a la unidad que opera bajo el agua como a los buques que deben localizarla, seguirla o responder ante su presencia. Por eso, la inclusión del MB Humaitá generó una situación de adiestramiento más exigente para el destructor, las corbetas y los demás medios argentinos que participaron de las maniobras.

La práctica conjunta permite ejercitar la detección, el intercambio de información y la coordinación entre distintas plataformas. También ayuda a reconocer las dificultades que presenta una operación en la que las condiciones del mar, la distancia, la meteorología y el silencio de las comunicaciones pueden modificar rápidamente la situación táctica.

El valor de estas actividades excede la duración puntual del ejercicio. Cada jornada aporta experiencia a las dotaciones y permite revisar procedimientos que luego pueden ser utilizados en tareas de vigilancia, control del espacio marítimo, búsqueda y rescate o asistencia a otras unidades.

El MB Guillobel sumó prácticas de rescate y asistencia submarina

El buque de socorro submarino MB Guillobel también tuvo un papel específico durante el despliegue. Su participación permitió que buzos salvamentistas argentinos realizaran actividades de entrenamiento vinculadas con la asistencia y el rescate de personal submarino.

Las capacidades de salvamento son un componente esencial de cualquier operación que involucre submarinos. La planificación debe contemplar respuestas ante emergencias, apoyo a una unidad averiada y procedimientos para recuperar o asistir a tripulantes. En ese sentido, el adiestramiento con un buque especializado permite practicar tareas que no pueden reproducirse con la misma profundidad durante una navegación convencional.

La cooperación en este campo amplía el alcance del ejercicio bilateral. No se trata solamente de mejorar la capacidad de combate o de vigilancia, sino también de fortalecer los mecanismos de seguridad y respuesta ante incidentes. La preparación de buzos y equipos de rescate resulta especialmente relevante en operaciones desarrolladas lejos de las bases y con condiciones marítimas cambiantes.

Mar del Plata funcionó como base de concentración y cierre

La Base Naval Mar del Plata fue el lugar de partida institucional y de retorno de las unidades que participaron en la fase marítima. Su ubicación permitió concentrar medios argentinos y brasileños y ofrecer el marco para la ceremonia de finalización, la recepción de las dotaciones y la visita de las autoridades a algunos de los buques extranjeros.

Luego de la formación de cierre, las autoridades saludaron a los comandantes de las unidades participantes y recorrieron el submarino MB Humaitá y la fragata MB Tamandaré. La visita permitió conocer de manera directa dos plataformas centrales del despliegue brasileño y reforzó el componente profesional e institucional del encuentro.

La presencia de buques de diferentes características también mostró la diversidad de apoyos necesarios para una operación naval combinada. Las fragatas y el submarino aportaron capacidades de combate y adiestramiento, mientras que el buque de socorro y el buque logístico cumplieron funciones de apoyo, seguridad y sostenimiento.

En ejercicios de varios días, la logística resulta determinante. El traslado de personal, el abastecimiento, el mantenimiento y la coordinación de las entradas y salidas de puerto forman parte de la actividad operativa, aunque no siempre ocupen el centro de la información pública. La articulación de esos recursos permite que las unidades puedan permanecer desplegadas y cumplir con el programa previsto.

La continuidad bilateral como herramienta para el Atlántico Sur

Durante el cierre, el jefe de la Armada Argentina resaltó la continuidad de la relación bilateral y la necesidad de sostener capacidades conjuntas para actuar en el Atlántico Sur. Según expresó, el ejercicio refleja el interés permanente de ambas fuerzas por desarrollar operaciones combinadas y contribuir a la seguridad marítima regional.

La visión planteada por Romay incluyó capacidades de superficie, submarinas, aeronavales, de Infantería de Marina y de ciberdefensa. También señaló la importancia de contar con personal capacitado para cumplir tareas de vigilancia, control y disuasión en los espacios marítimos.

El planteo muestra que la seguridad marítima contemporánea no depende de una única clase de buque. La vigilancia de un espacio extenso exige integrar sensores, comunicaciones, aeronaves, embarcaciones, equipos especializados y personal entrenado. Además, la dimensión digital adquiere relevancia por la necesidad de proteger sistemas de información y redes utilizadas para coordinar operaciones.

El Fraterno aporta una instancia regular para comprobar cómo funcionan esas coordinaciones en un ámbito multinacional. La repetición de los ejercicios ayuda a reducir tiempos de respuesta, identificar dificultades y consolidar un lenguaje operativo compartido entre las fuerzas participantes.

Antecedentes de una relación naval sostenida

El Ejercicio Fraterno forma parte de una relación de cooperación militar que Argentina y Brasil mantienen desde hace años. Su continuidad permite que las unidades de ambos países no se encuentren únicamente en actos protocolares, sino también en actividades que requieren planificación, navegación conjunta y cumplimiento de procedimientos específicos.

La edición XXXIX confirma la persistencia de ese mecanismo de entrenamiento. En cada versión pueden variar los buques, las condiciones de navegación y los objetivos tácticos, pero se mantiene la finalidad de fortalecer la capacidad de operar en conjunto. La participación del MB Humaitá y del MB Guillobel añadió en esta oportunidad un componente submarino y de rescate que resultó especialmente significativo para el personal argentino.

Para ampliar el contexto sobre el funcionamiento de los espacios marítimos y la coordinación de actividades vinculadas con el transporte, puede consultarse la cobertura de logística y transporte de AGENDA PORTUARIA. También resulta pertinente revisar los contenidos de comercio exterior, donde se analizan los factores que inciden sobre las cadenas de suministro y las operaciones internacionales.

Qué implica el ejercicio para la actividad marítima y la logística naval

El Fraterno XXXIX no anunció modificaciones sobre operaciones comerciales, accesos portuarios ni capacidad de carga en Mar del Plata. Por lo tanto, no corresponde atribuirle un efecto directo sobre los movimientos de mercaderías o sobre la operatoria habitual de las terminales. Su impacto se ubica en el plano de la preparación naval, la coordinación institucional y el sostenimiento de capacidades vinculadas con la seguridad del espacio marítimo.

Sin embargo, toda actividad naval de varios días exige una organización logística que involucra apostaderos, abastecimiento, mantenimiento, personal y planificación de movimientos. La presencia simultánea de unidades argentinas y brasileñas en la Base Naval Mar del Plata requirió coordinar el regreso de los buques, la atención de las tripulaciones y las visitas oficiales, sin que la fuente informe cambios en el funcionamiento comercial del puerto.

Para exportadores, importadores, transportistas y operadores de la cadena de suministro, la relevancia indirecta está vinculada con la existencia de capacidades estatales para vigilar y controlar los espacios marítimos. La seguridad de las rutas no depende exclusivamente de las empresas navieras o de las terminales: también requiere instituciones capaces de actuar ante incidentes, prestar asistencia y coordinar respuestas en el mar.

En ese marco, la cooperación con Brasil permite conservar experiencia y ampliar el entrenamiento disponible, especialmente en áreas donde la Armada Argentina enfrenta limitaciones de medios. El embarque de submarinistas en el Humaitá y la práctica de rescate con el Guillobel constituyen ejemplos concretos de cómo una actividad bilateral puede sostener conocimientos especializados mientras se desarrollan capacidades propias.

La finalización del Fraterno XXXIX dejó como resultado una nueva instancia de trabajo combinado entre las armadas de Argentina y Brasil. Con Mar del Plata como punto de concentración, el ejercicio integró maniobras de superficie, defensa antisubmarina, tiro, comunicaciones y salvamento, además de mantener el adiestramiento de personal argentino en una especialidad que hoy no puede practicarse con submarinos nacionales operativos.

La información sobre el cierre fue publicada originalmente por PESCARE. La continuidad de este tipo de ejercicios seguirá siendo un indicador relevante para observar el nivel de cooperación naval entre ambos países y la capacidad de sus fuerzas para actuar de manera coordinada en el Atlántico Sur.

FAQ

Preguntas frecuentes

¿Qué fue el Ejercicio Binacional Fraterno XXXIX?

Fue una actividad de adiestramiento conjunto entre las armadas de Argentina y Brasil, con operaciones marítimas, ejercicios de defensa antisubmarina, defensa aérea y de superficie, tiro, comunicaciones y procedimientos tácticos.

¿Dónde finalizó el Fraterno XXXIX?

La fase marítima finalizó con el regreso de las unidades participantes a la Base Naval Mar del Plata, luego de varios días de operaciones en aguas del Atlántico Sur.

¿Qué función cumplió el submarino MB Humaitá?

El submarino brasileño permitió que submarinistas argentinos continuaran su entrenamiento específico y brindó a las unidades de superficie argentinas una plataforma moderna para practicar procedimientos de guerra antisubmarina.

Equipo editorial

Martín Ferrero

91 notas11 min de lectura

Editor digitalPuertos

Autor del equipo editorial de Agenda Portuaria, especializado en puertos, logística, comercio exterior y sector agroindustrial.

Seguimiento editorial

Para ampliar el contexto

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