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El empleo formal lleva 12 meses en caída y vuelve a niveles de 2016

29/08/202611 min de lectura3 comentarios

El empleo asalariado privado registrado perdió 241.000 puestos desde noviembre de 2023 y acumula doce meses consecutivos de retroceso. Informes de la UBA, Econviews, Fundación Mediterránea y Misión Productiva advierten una transformación del mercado laboral, con más monotributistas y trabajadores independientes.

El empleo formal lleva 12 meses en caída y vuelve a niveles de 2016

El empleo asalariado privado formal argentino acumula doce meses consecutivos de caída y regresó a niveles similares a los de 2016, según informes de distintas entidades académicas y consultoras. Desde noviembre de 2023 se perdieron aproximadamente 241.000 puestos registrados en empresas privadas, mientras las búsquedas vinculadas con contrataciones disminuyeron y crecieron las consultas relacionadas con despidos, facturación y trabajo mediante aplicaciones.

El mercado laboral argentino atraviesa una contracción prolongada del empleo asalariado privado registrado, incluso en un contexto en el que la actividad económica logró superar los niveles del comienzo de la actual administración. La combinación de menos incorporaciones, más desvinculaciones y un crecimiento de modalidades independientes está modificando la estructura del trabajo formal y plantea interrogantes sobre la capacidad de la recuperación para generar puestos estables.

Según Fuente original, la información se basa en Google anticipa más problemas para el empleo: 12 meses de caída y una «década perdida» en el trabajo formal.

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De acuerdo con los relevamientos citados en la fuente original, desde noviembre de 2023 desaparecieron alrededor de 241.000 empleos privados registrados. Si además se incorporan los trabajadores públicos y quienes se desempeñan en casas particulares, la pérdida acumulada de puestos asalariados formales alcanza aproximadamente 337.000. La secuencia de retrocesos en el sector privado ya se extendió durante doce meses, una duración que no se observaba en la serie disponible desde 2009.

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El fenómeno también aparece en señales más recientes que las estadísticas oficiales. La consultora Econviews analizó la evolución de determinadas búsquedas en Google para aproximarse al comportamiento del mercado laboral durante los meses en los que todavía no están disponibles los datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) o de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH). La fuente original de este análisis puede consultarse en El Economista.

empleo formal lleva meses caída: Menos búsquedas de contratación y más consultas por despidos

Econviews tomó como referencia los términos “psicotécnico” y “preocupacional”, asociados habitualmente con procesos de selección e ingreso a un empleo formal. Esas búsquedas retrocedieron 7% en el trimestre previo al relevamiento y acumularon otra baja de 4% entre febrero y agosto. La información no permite calcular cuántas personas fueron contratadas, pero ofrece una aproximación al nivel de actividad de los procesos de incorporación.

La señal resulta consistente con los registros empresariales analizados por el Área de Empleo, Distribución e Instituciones Laborales (EDIL) del Instituto Interdisciplinario de Economía Política de Buenos Aires, perteneciente a la UBA y el CONICET. En junio, tanto la tasa de entrada como la tasa de salida de trabajadores se ubicaron en los niveles más bajos desde mediados de 2024. Desde marzo, además, ambas variables mostraron una trayectoria descendente y, en casi todos los meses, las desvinculaciones superaron a las incorporaciones.

La tasa de entrada representa la cantidad de trabajadores que ingresan en relación con la dotación existente de una empresa. La tasa de salida mide el movimiento contrario. Cuando la primera cae por debajo de la segunda durante un período prolongado, la plantilla total se reduce, aun cuando continúen existiendo contrataciones puntuales.

El informe de la UBA también observó que casi 15% de las empresas registró únicamente bajas de personal durante junio, una proporción superior a la de un año atrás. Las renuncias continuaron siendo la principal modalidad de finalización de las relaciones laborales, aunque perdieron participación interanual. En sentido contrario, los despidos sin causa ganaron peso dentro del total de desvinculaciones.

El empleo privado formal volvió a una década atrás

En mayo, el universo de asalariados privados registrados se ubicó en aproximadamente 6,13 millones de trabajadores. La cifra implicó una reducción de unos 9.100 puestos frente a abril y representó el duodécimo descenso mensual consecutivo, en una secuencia que comenzó en junio de 2025.

El retroceso se observa con mayor claridad al comparar el nivel actual con el máximo alcanzado en mayo de 2025, cuando había cerca de 6,27 millones de trabajadores privados formales. Desde entonces, el empleo cayó todos los meses y acumuló una disminución aproximada de 135.000 puestos en un año.

El análisis del EDIL ubica el nivel de mayo de 2026 en valores semejantes a los de julio de 2016 y 4,3% por debajo del máximo histórico de la serie. Por ese motivo, el informe describe el proceso como una “década perdida” para el empleo privado formal: no se trata solamente de una caída coyuntural, sino de la vuelta a una cantidad de puestos similar a la de diez años antes.

La estimación de Misión Productiva coincide prácticamente con ese resultado y calcula una merma de 241.176 trabajadores privados registrados desde noviembre de 2023. La Fundación Mediterránea también identifica una contracción cercana a los 241.000 empleos, aunque destaca que el impacto fue muy desigual entre ramas de actividad.

La actividad crece en algunos sectores sin recuperar puestos

Uno de los aspectos más relevantes del diagnóstico es que el deterioro laboral no puede atribuirse únicamente a una economía en recesión. Entre noviembre de 2023 y mayo de 2026, el nivel general de actividad se ubicó 4,9% por encima del punto de partida, mientras el empleo privado formal cayó 3,8%.

Esto significa que una parte de la producción puede estar recuperándose con menos trabajadores asalariados registrados. El informe de la UBA detectó cinco ramas en las que la actividad aumentó al mismo tiempo que disminuyó el empleo. En minería, por ejemplo, la producción creció 15,7% interanual y el empleo formal bajó 3,9%. En construcción, la actividad avanzó 1,9% y los puestos se redujeron 0,6%. En intermediación financiera, el crecimiento de la actividad fue de 1,5%, frente a una caída de 4,6% en el empleo.

La explicación puede relacionarse con cambios en la productividad, incorporación de tecnología, reorganización de procesos y mayor intensidad de capital. En sectores como minería, energía o agroindustria, un aumento de las inversiones y de los volúmenes producidos no necesariamente se traduce en una expansión proporcional de las dotaciones permanentes.

La Fundación Mediterránea calculó que la construcción redujo 14,2% su empleo formal desde noviembre de 2023. La industria manufacturera cayó 7,2%, minería y energía retrocedieron 8,4%, finanzas disminuyó 5,7% y transporte registró una baja de 4,8%.

Por cantidad de trabajadores, la industria perdió aproximadamente 85.600 puestos y la construcción otros 62.700. Ambas ramas explican cerca de 148.300 de los empleos privados registrados que desaparecieron en el período. La UBA, además, señaló que desde septiembre de 2023 se perdieron casi 90.000 puestos manufactureros y que la industria tuvo variaciones mensuales negativas en 30 de los últimos 33 meses.

La construcción quedó con alrededor de 378.000 trabajadores registrados, uno de sus niveles más bajos desde 2009. Desde el máximo de mayo de 2023, el sector perdió unos 93.000 puestos, una contracción que impacta también sobre proveedores, contratistas, transporte de materiales y actividades vinculadas con la obra.

El crecimiento del monotributo muestra otra forma de inserción laboral

Mientras se reduce el empleo asalariado privado, aumentan algunas formas de trabajo independiente. Econviews siguió las consultas relacionadas con “facturar” como una aproximación al universo de monotributistas. Entre mayo y agosto, ese término registró un aumento de 3%.

Durante el primer trimestre de 2026 había aproximadamente 2,2 millones de monotributistas, unos 86.000 más que un año antes y 129.000 más que dos años atrás. En esos mismos períodos, el empleo privado asalariado perdió alrededor de 99.000 y 144.000 trabajadores, respectivamente.

El dato no implica que todas las altas en el monotributo respondan a una pérdida directa de empleo formal. Una persona puede registrarse para iniciar una actividad independiente, complementar un salario, prestar servicios profesionales o regularizar una ocupación que ya realizaba. Sin embargo, la evolución conjunta sugiere un desplazamiento parcial desde la relación de dependencia hacia formas de generación individual de ingresos.

También aumentó el interés por aplicaciones de transporte y reparto como Uber, Cabify, DiDi, Rappi y PedidosYa. Durante 2025, las búsquedas vinculadas con esas plataformas crecieron 30%, mientras el universo de trabajadores asociado a esas actividades aumentó 23%. En el primer trimestre de 2026, las consultas volvieron a subir 7%, en paralelo con el retroceso del empleo asalariado privado.

La EPH registró un fuerte crecimiento de quienes cocinan y venden alimentos o realizan tareas de reparto por cuenta propia: pasaron de aproximadamente 82.000 personas en el primer trimestre de 2023 a 190.000 en igual período de 2026. En transporte se contabilizaron otros 105.000 trabajadores independientes, aunque el relevamiento advierte que podría existir subregistro porque muchas personas utilizan las aplicaciones como segundo empleo.

Entre marzo y agosto apareció una modificación: las búsquedas relacionadas con las plataformas de transporte y reparto cayeron 8%. Esa baja puede interpretarse de dos maneras. Podría reflejar una menor necesidad de recurrir a esas actividades si mejoraran las oportunidades de empleo asalariado, aunque también podría indicar saturación, con más conductores y repartidores compitiendo por una cantidad limitada de viajes y pedidos.

La caída del empleo también modifica la logística y los costos empresariales

Para la cadena de suministro, la pérdida de empleo formal en industria, construcción, energía, minería y transporte tiene efectos que exceden la situación de cada trabajador. Una reducción de dotaciones puede limitar turnos, mantenimiento, administración de depósitos, servicios de transporte terrestre y operaciones vinculadas con la producción exportable.

En el ámbito portuario y del comercio exterior, la relación no es automática: un aumento de cargas o exportaciones puede convivir con plantillas más pequeñas si las empresas incorporan equipamiento, tercerizan tareas o concentran operaciones. Sin embargo, la menor disponibilidad de empleo registrado puede afectar la formación de personal especializado, la continuidad de los equipos y la capacidad de respuesta ante picos de actividad.

Las ramas vinculadas con energía y minería ilustran esa tensión. El crecimiento de la producción puede demandar inversiones, proveedores y servicios logísticos, pero no necesariamente crear una cantidad equivalente de puestos directos. El desafío consiste en que los grandes proyectos generen encadenamientos con empresas locales, empleo calificado y actividad sostenida en transporte, mantenimiento, construcción e infraestructura.

En ese sentido, el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) aparece como una de las herramientas centrales de la estrategia oficial. Los proyectos aprobados deberán ser evaluados no sólo por el volumen de capital comprometido, sino también por su capacidad para ampliar proveedores nacionales, generar empleo formal y sostener una demanda estable para la cadena logística.

Los operadores de puertos, transportistas, exportadores e importadores siguen de cerca esa evolución porque la disponibilidad de trabajadores y contratistas incide en los costos, los tiempos de despacho y la confiabilidad de las operaciones. La recuperación de la actividad, por sí sola, no garantiza que se recomponga el empleo si el crecimiento se concentra en actividades de alta intensidad de capital.

El desafío de transformar inversiones en puestos registrados

El Gobierno puso en marcha un régimen que reduce durante varios años las contribuciones patronales para incentivar nuevas contrataciones formales. El resultado de esa política dependerá de que los beneficios logren modificar una dinámica que ya acumula un año de retroceso y de que las empresas encuentren condiciones suficientes para ampliar sus equipos.

Los datos disponibles muestran una economía con señales contradictorias. Por un lado, el nivel de actividad se recuperó y algunas ramas vinculadas con recursos naturales, energía o servicios registraron crecimiento. Por otro, la industria, la construcción y el transporte perdieron trabajadores, mientras aumentaron el monotributo y las ocupaciones independientes.

La afirmación de que durante la actual gestión se crearon más de medio millón de puestos si se consideran todas las modalidades laborales refleja precisamente esa diferencia de medición. El resultado cambia de manera sustancial cuando se observa exclusivamente el empleo asalariado privado formal, que es el que ofrece mayor estabilidad, cobertura contributiva y previsibilidad de ingresos.

La evolución de las búsquedas en Google no reemplaza a las estadísticas laborales oficiales, pero permite seguir con menor demora ciertos cambios en la percepción y en las decisiones de los trabajadores. La coincidencia entre la menor consulta por exámenes preocupacionales, la caída de las tasas de entrada y el aumento del interés por despidos refuerza la hipótesis de un mercado con menor creación de empleo estable.

El comportamiento futuro dependerá de la inversión, el consumo, el crédito, la actividad industrial y la capacidad de los nuevos proyectos para generar encadenamientos. Mientras tanto, la cantidad de asalariados privados formales permanece cerca de los niveles de una década atrás, y la expansión del trabajo independiente funciona como una salida para miles de personas, aunque no siempre ofrezca los mismos ingresos, derechos y protección que una relación laboral registrada.

FAQ

Preguntas frecuentes

¿Cuántos empleos privados formales se perdieron desde noviembre de 2023?

Los informes citados estiman una pérdida aproximada de 241.000 puestos asalariados privados registrados desde noviembre de 2023.

¿Cuánto tiempo lleva cayendo el empleo privado registrado?

El empleo asalariado privado formal acumula doce meses consecutivos de retroceso, según los datos analizados en la fuente.

¿Qué sectores perdieron más puestos de trabajo?

La industria manufacturera y la construcción concentran una parte importante de la pérdida. También registraron bajas minería y energía, finanzas y transporte.

Equipo editorial

Agustina Roldán

66 notas11 min de lectura

Editor digitalActualidad

Autor del equipo editorial de Agenda Portuaria, especializado en puertos, logística, comercio exterior y sector agroindustrial.

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3 comentarios en esta nota

Sumate al debate sobre esta cobertura del sector portuario y logístico.

  1. Lo más preocupante es que detrás de cada puesto formal perdido hay una familia que queda más expuesta y menos protegida. Que crezcan el monotributo y los trabajos independientes no necesariamente significa más oportunidades: muchas veces es supervivencia y falta de alternativas. ¿Se está discutiendo cómo recuperar empleo privado de calidad o solo cómo maquillar las estadísticas?

    1. Es una preocupación válida: el crecimiento del monotributo puede reflejar autonomía, pero también informalidad encubierta o falta de alternativas. Recuperar empleo privado de calidad exige más que cambiar la foto estadística: estabilidad macroeconómica, inversión, crédito, capacitación y menores costos de contratación, junto con controles para evitar abusos. El desafío es que esas medidas se traduzcan en puestos sostenibles y con derechos.

  2. La caída del empleo formal ya no parece un dato aislado, sino un cambio bastante profundo en cómo se trabaja. Si las empresas dejan de incorporar y crecen el monotributo y la informalidad, también se resiente el consumo y la recaudación. Habría que mirar cuánto de esos independientes realmente elige esa modalidad y cuánto llega ahí porque no encuentra otra opción. También suma leerlo junto con una guía vinculada a caída del empleo privado formal en argentina.

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