Alemania gira a la polarización y deja a Merz debilitado tras las elecciones
La extrema derecha avanzó en Sajonia-Anhalt y Mecklemburgo-Pomerania Occidental, mientras La Izquierda ganó en Berlín. La CDU de Friedrich Merz sufrió derrotas decisivas y enfrenta nuevas tensiones dentro de su coalición federal.

Las elecciones regionales celebradas en septiembre de 2026 modificaron el mapa político de Alemania y dejaron al canciller Friedrich Merz frente a una crisis de liderazgo. Alternativa para Alemania consiguió una victoria contundente en Sajonia-Anhalt, ganó por un margen estrecho en Mecklemburgo-Pomerania Occidental y quedó fuera del gobierno en Berlín, donde La Izquierda fue la fuerza más votada. El denominador común fue el retroceso de la Unión Demócrata Cristiana, que perdió apoyo en los tres estados y no alcanzó el umbral parlamentario en uno de ellos.
El resultado de las elecciones regionales alemanas no permite hablar de un único ganador para todo el país, pero sí confirma una tendencia que preocupa al sistema político: el centro pierde peso y las fuerzas ubicadas en los extremos aumentan su capacidad de movilización. La derecha radical logró avances históricos en dos estados del este, mientras que una izquierda renovada se impuso en Berlín con una campaña enfocada en el costo de la vivienda y los alquileres.
Según Fuente original, la información se basa en Septiembre electoral desastroso para el canciller Merz: claves para entender el nuevo mapa de partidos en Alemania.
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La situación golpea especialmente a la CDU de Friedrich Merz. El partido conservador aspiraba a recuperar iniciativa política con un perfil de centro-derecha más definido, pero los comicios mostraron una caída pronunciada de su respaldo. La mala evaluación del gobierno federal, el rechazo a las reformas anunciadas y las tensiones dentro de la coalición con la Socialdemocracia condicionaron las campañas regionales.
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Alemania gira polarización deja Merz: Sajonia-Anhalt: la extrema derecha quedó a tres bancas de gobernar
El 6 de septiembre, Sajonia-Anhalt protagonizó el resultado más impactante de la serie electoral. Alternativa para Alemania obtuvo el 43,8% de los votos, muy por encima de la CDU, que alcanzó el 17,2%. Socialdemócratas, Verdes y La Izquierda se ubicaron alrededor del 9% cada uno, en un Parlamento regional compuesto por 83 bancas.
El desempeño de la fuerza ultraderechista, conducida en el estado por Ulrich Siegmund, más que duplicó su resultado de 2021. El crecimiento no se explicó únicamente por el traslado de votos desde otros partidos: también hubo una movilización significativa de ciudadanos que habitualmente no participan de las elecciones. En paralelo, la CDU perdió más de la mitad de su apoyo respecto del comicio anterior.
Con ese resultado, Alternativa para Alemania quedó a solo tres escaños de la mayoría absoluta. Esa cercanía abre una etapa de negociaciones inédita para una fuerza que suele presentarse como enemiga de los acuerdos tradicionales y del compromiso entre partidos. Siegmund busca convencer a legisladores conservadores de abandonar el bloque democristiano, aunque los 15 parlamentarios de la CDU mantienen hasta ahora la disciplina partidaria.
El cordón sanitario enfrenta su prueba más exigente
La posibilidad de que Alternativa para Alemania forme gobierno está limitada por el llamado Brandmauer, el cordón sanitario que impide a los partidos tradicionales cooperar con la extrema derecha. La CDU, la Socialdemocracia, Los Verdes y La Izquierda sostienen que no deben establecer acuerdos con una organización que la Oficina Federal para la Protección de la Constitución clasifica como fuerza confirmada de extrema derecha.
El dilema es más complejo porque existen sectores conservadores que cuestionan la rigidez de esa estrategia. Un eventual cambio de bloque de algunos legisladores podría acercar a Siegmund al poder, aunque una ruptura de ese tipo provocaría un conflicto de alcance nacional dentro de la CDU y dañaría todavía más la autoridad de Merz.
Otra alternativa es una negociación con BSW, una fuerza populista, socialmente conservadora y económicamente inclinada hacia la izquierda. Ambos partidos comparten críticas a la asistencia alemana a Ucrania, cuestionamientos al manejo de la pandemia y una fuerte presencia electoral en el este del país. Sin embargo, sus diferencias ideológicas y programáticas son importantes. Si no logran un acuerdo, Alternativa para Alemania podría intentar bloquear la formación de un gobierno y presionar por nuevas elecciones.
Mecklemburgo-Pomerania Occidental: la CDU quedó fuera del Parlamento
El 20 de septiembre, Alternativa para Alemania también se impuso en Mecklemburgo-Pomerania Occidental, aunque con una ventaja mucho más estrecha. La fuerza obtuvo el 38,2% de los votos, seguida por la Socialdemocracia, con 35,5%. La Izquierda alcanzó el 6,5% y Los Verdes, el 5,7%.
La derrota más significativa, sin embargo, fue la de la CDU. El partido consiguió apenas el 4,9%, por debajo del piso del 5% necesario para ingresar al Parlamento regional. Es la primera vez que los democristianos quedan fuera de una legislatura alemana por no superar ese umbral y representa una caída muy pronunciada frente al 13,3% obtenido en 2021.
La extrema derecha duplicó aproximadamente su caudal electoral y se convirtió en la lista más votada, pero no tiene una vía clara para gobernar. La Socialdemocracia, La Izquierda y Los Verdes adhieren al cordón sanitario y descartan negociar con Alternativa para Alemania. Por ese motivo, la responsabilidad de formar gobierno recae en la gobernadora socialdemócrata Manuela Schwesig.
Schwesig logró una recuperación relevante para un partido que todavía intenta redefinir su identidad después de la etapa de Olaf Scholz como canciller. Su campaña combinó una fuerte presencia personal con críticas a la velocidad y al alcance de las reformas impulsadas por Merz. Ahora deberá negociar una alianza con La Izquierda y Los Verdes, una tarea que podría tener consecuencias sobre la relación entre la Socialdemocracia y la CDU en el gobierno federal.
Berlín eligió a La Izquierda con la vivienda como eje central
La elección en Berlín produjo un resultado diferente. La Izquierda fue la fuerza más votada con el 25,7%, seguida por la CDU, con 18,8%; Alternativa para Alemania obtuvo 16,3%, Los Verdes 14,3% y la Socialdemocracia 12,1%.
El desempeño de La Izquierda estuvo asociado a la campaña de su dirigente Elif Eralp y a la centralidad otorgada al problema habitacional. En la capital alemana, el precio de los alquileres y la disponibilidad de viviendas se transformaron en asuntos capaces de movilizar a jóvenes, familias y sectores de ingresos diversos. La estrategia permitió al partido superar a Verdes y socialdemócratas, que meses antes aparecían muy igualados en los sondeos.
La formación de gobierno no será sencilla. La Izquierda prometió avanzar con el resultado del referendo no vinculante de 2021, en el que la mayoría de los votantes berlineses apoyó la expropiación de viviendas pertenecientes a grandes empresas inmobiliarias. El proyecto divide a los posibles socios: la dirigencia socialdemócrata lo considera populista, mientras que Los Verdes muestran mayor disposición, aunque sin respaldar necesariamente el alcance propuesto por La Izquierda.
El segundo obstáculo son las acusaciones de antisemitismo dentro de sectores de la organización. En 2024, cinco parlamentarios abandonaron La Izquierda berlinesa y denunciaron que esa problemática no era enfrentada con suficiente firmeza. Además, durante los festejos por la victoria electoral, un legislador federal apareció fotografiado junto con un activista vinculado al Frente Popular para la Liberación de Palestina, organización considerada terrorista por la Unión Europea.
Estos episodios complican las conversaciones con socialdemócratas y verdes, aunque no necesariamente las vuelven imposibles. La eventual política de expropiación requeriría un proceso prolongado y no se concretaría de inmediato. También existe margen para que La Izquierda intente diferenciarse de las posiciones antisemitas y adopte sanciones internas más contundentes.
El retroceso de Merz reabre la disputa dentro de la CDU
Las derrotas regionales fueron interpretadas como un rechazo a la gestión del canciller más que como simples tropiezos locales. Una encuesta de Politbarometer difundida por ZDF el 25 de septiembre indicó que el 79% de los consultados evaluaba negativamente el desempeño de Merz. Además, el 67% consideraba que el canciller no lograría sostener sus reformas.
El programa oficial incluye cambios en jubilaciones, mercado laboral, sistema sanitario y cuidados para adultos mayores. Esas iniciativas generaron resistencia social y tampoco cuentan con un respaldo uniforme dentro de la coalición federal integrada por la CDU y la Socialdemocracia. El triunfo de Schwesig, conseguido con críticas explícitas a la orientación del gobierno nacional, fortalece a quienes dentro del partido socialdemócrata reclaman renegociar parte del acuerdo con Merz.
La CDU intentó reducir la exposición del canciller durante las campañas regionales. Merz participó en pocos actos, con audiencias restringidas y escaso contacto directo con los votantes. Esa decisión evidenció el temor de los estrategas a que su impopularidad afectara aún más a los candidatos locales.
Después de los comicios circularon versiones sobre un posible reemplazo del canciller por otra figura democristiana. Los ocho gobernadores regionales de la CDU emitieron finalmente una declaración conjunta de respaldo a Merz, aunque el apoyo fue interpretado como una forma de contener la crisis y no como una garantía de estabilidad a largo plazo. La CDU es un partido con una fuerte vocación de gobierno y suele reaccionar con rapidez cuando una conducción nacional amenaza sus posibilidades electorales.
De la promesa de expansión al avance de sus rivales
Merz asumió la conducción de la CDU en 2022 con la promesa de devolverle un perfil claro de centro-derecha, después de los años de moderación asociados con Angela Merkel. Su objetivo declarado era llevar al partido hacia el 40% de los votos y reducir a la mitad el peso de la extrema derecha.
Los resultados de septiembre muestran una dirección opuesta. Alternativa para Alemania se acercó a la posibilidad de gobernar por primera vez un estado federal, mientras la CDU perdió posiciones en Sajonia-Anhalt y Berlín y quedó fuera del Parlamento de Mecklemburgo-Pomerania Occidental. La distancia entre la expectativa inicial de Merz y el escenario actual alimenta el debate sobre su estrategia.
La polarización también modifica la dinámica política alemana. En el este, Alternativa para Alemania capitaliza el malestar con las instituciones, la preocupación económica y el rechazo a determinadas políticas internacionales. En Berlín, La Izquierda logró canalizar demandas concretas vinculadas con el acceso a la vivienda. En ambos casos, el centro tradicional quedó comprimido entre fuerzas con discursos más definidos.
La inestabilidad política puede trasladarse a las decisiones económicas alemanas
La formación de gobiernos regionales tendrá efectos sobre la previsibilidad política del país. En Sajonia-Anhalt, la necesidad de conseguir tres bancas adicionales puede derivar en acuerdos frágiles, un gobierno minoritario o nuevas elecciones. En Mecklemburgo-Pomerania Occidental, la Socialdemocracia deberá construir una coalición estable sin la CDU, mientras que Berlín enfrentará negociaciones complejas sobre vivienda, seguridad, presupuesto y relación con organizaciones sociales.
Para empresas industriales, transportistas, operadores logísticos y exportadores que trabajan con Alemania, el principal riesgo no surge de una modificación inmediata de las reglas comerciales, sino de una eventual demora en la toma de decisiones. Las reformas sobre jubilaciones, empleo, salud y cuidados pueden afectar el costo laboral, la disponibilidad de trabajadores y las cuentas públicas. Si la coalición federal pierde cohesión, también podría ralentizar medidas vinculadas con infraestructura, energía y competitividad.
La evolución alemana resulta relevante para los vínculos comerciales argentinos con Europa. Alemania es una de las principales economías del bloque europeo y un actor central en las cadenas de manufacturas, maquinaria, automóviles, químicos y bienes de capital. Cualquier período prolongado de incertidumbre puede influir en las decisiones de inversión, en las compras industriales y en las proyecciones de demanda. Para seguir la relación entre actividad productiva, comercio exterior y transporte internacional, resulta útil consultar la cobertura sobre comercio exterior y cadenas de suministro y los informes sobre logística internacional.
El escenario también puede repercutir en las prioridades de infraestructura. La discusión sobre energía, modernización ferroviaria, puertos interiores y corredores de carga depende en buena medida de la capacidad del gobierno federal y de los estados para acordar presupuestos. Una fragmentación mayor podría favorecer soluciones parciales y negociaciones más largas, justo cuando las empresas necesitan previsibilidad para planificar inversiones y contratos.
El nuevo mapa alemán obliga a redefinir alianzas y prioridades
Las elecciones de septiembre dejaron tres mensajes simultáneos: Alternativa para Alemania consolidó su avance en el este, La Izquierda encontró una fórmula competitiva en Berlín y la CDU perdió autoridad electoral. El cordón sanitario todavía impide que la extrema derecha acceda al gobierno en Mecklemburgo-Pomerania Occidental y dificulta su llegada al poder en Sajonia-Anhalt, pero la presión sobre los partidos tradicionales aumentó.
Merz conserva el respaldo formal de su partido, aunque deberá demostrar que puede recuperar apoyo social y mantener unida a la coalición federal. La Socialdemocracia, fortalecida por el resultado de Schwesig, tendrá más incentivos para cuestionar las reformas nacionales. Mientras tanto, la derecha radical y la izquierda disputan el descontento con propuestas capaces de movilizar a electorados diferentes.
La estabilidad política alemana dependerá de la forma en que se resuelvan las negociaciones regionales y de si el gobierno federal logra transformar sus reformas en acuerdos aceptables. El resultado electoral no determina por sí solo el futuro de Merz, pero sí confirma que la CDU ya no puede dar por sentado el respaldo de un electorado que busca alternativas cada vez más alejadas del centro tradicional.
Fuente original: El Economista.
Preguntas frecuentes
¿Qué partido ganó las elecciones en Sajonia-Anhalt?
Alternativa para Alemania obtuvo el 43,8% de los votos y quedó como la fuerza más votada. Con 83 bancas en disputa, quedó a tres escaños de la mayoría absoluta.
¿Por qué la CDU no ingresó al Parlamento de Mecklemburgo-Pomerania Occidental?
La CDU consiguió el 4,9% de los votos, por debajo del umbral mínimo del 5% requerido para obtener representación parlamentaria en ese estado.
¿Qué partido ganó en Berlín?
La Izquierda fue la fuerza más votada en Berlín con el 25,7%. Su campaña se concentró especialmente en el costo de la vivienda y los alquileres.
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Merz queda bastante golpeado, y eso no es un dato menor para toda Europa. Cuando los partidos tradicionales pierden terreno en regiones tan distintas y crecen tanto la extrema derecha como La Izquierda, evidentemente hay un malestar que no están pudiendo canalizar. Habrá que ver si la coalición logra ordenar el rumbo o si las internas terminan profundizando la fragmentación.
No es un tema menor para quienes seguimos comercio exterior: si Alemania entra en una etapa de mayor polarización, puede complicarse la toma de decisiones en la Unión Europea y también la previsibilidad para las empresas. Merz queda golpeado, pero lo más preocupante es que el avance de la extrema derecha ya parece una tendencia instalada, no un voto de protesta aislado.