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Pesca

Prefectura refuerza el uso de chalecos salvavidas en la flota pesquera

27/07/202611 min de lectura3 comentarios

La Prefectura Naval Argentina volvió a recomendar el uso de chalecos salvavidas homologados bajo normas SOLAS en cubiertas expuestas de buques pesqueros, luego de dos caídas al mar registradas en el Atlántico Sur.

Prefectura refuerza el uso de chalecos salvavidas en la flota pesquera

La Prefectura Naval Argentina reforzó las recomendaciones de seguridad para la flota pesquera argentina después de dos graves incidentes en los que tripulantes de buques pesqueros cayeron al agua durante maniobras sobre cubierta en el Mar Argentino. La Autoridad Marítima pidió a empresas armadoras, compañías operadoras y capitanes que dispongan el uso de chalecos salvavidas homologados bajo estándares SOLAS cuando existan alertas meteorológicas, empeoren las condiciones del mar o se realicen tareas consideradas críticas.

La seguridad de las tripulaciones volvió a ocupar un lugar central en la actividad pesquera argentina luego de dos recientes caídas al mar protagonizadas por trabajadores de buques que operaban en el Atlántico Sur. Frente a esos episodios, la Prefectura Naval Argentina reiteró la importancia de utilizar elementos de protección personal adecuados y puso el foco en los chalecos salvavidas homologados de acuerdo con el Convenio Internacional para la Seguridad de la Vida Humana en el Mar, conocido como SOLAS.

Según Fuente original, la información se basa en Prefectura refuerza las recomendaciones sobre el uso de chalecos salvavidas en la flota pesquera.

Para ampliar el contexto, también puede leerse Acuicultura en recirculación: el sistema que redefine el uso del agua.

En la cobertura de Estados Unidos mantiene el arancel adicional del 10% para la pesca argentina se abordó un aspecto relacionado con este tema.

La recomendación alcanza especialmente a quienes deben desplazarse por cubiertas expuestas o participar de maniobras críticas durante las operaciones de pesca. En esos sectores, la combinación de oleaje, viento, superficies mojadas, movimientos repentinos de la embarcación y presencia de maquinaria pesada puede transformar una tarea habitual en una situación de alto riesgo en pocos segundos.

El planteo de la autoridad marítima no se limita a recordar la existencia de un elemento de seguridad. También vuelve a poner bajo discusión la forma en que las empresas, los responsables de los buques y los organismos de control gestionan los riesgos antes de que se produzca un accidente. En una actividad en la que la tripulación trabaja lejos de la costa y con posibilidades de asistencia limitadas, la prevención debe formar parte de cada decisión operativa.

Prefectura refuerza uso chalecos salvavidas: Por qué una caída al mar exige una respuesta inmediata

Una caída desde la cubierta de un pesquero puede generar consecuencias graves aun cuando el buque se encuentre relativamente cerca del área de trabajo. La persona puede sufrir golpes contra estructuras, quedar atrapada entre elementos de la cubierta, perder el conocimiento o alejarse rápidamente de la embarcación por efecto del viento, las corrientes y el oleaje.

El agua fría y la exposición prolongada agravan el escenario. La hipotermia, el agotamiento físico y la desorientación reducen la capacidad de mantenerse a flote y dificultan la localización por parte de los compañeros. Si la persona no cuenta con un dispositivo capaz de sostenerla en una posición segura, la operación de rescate se vuelve más compleja y el margen para actuar disminuye.

En ese contexto, el chaleco salvavidas cumple una función esencial: aportar flotabilidad y ayudar a mantener el cuerpo boca arriba, incluso cuando el tripulante se encuentra inconsciente. Esa característica puede facilitar la respiración y mejorar las posibilidades de supervivencia mientras se despliega una maniobra de recuperación.

El valor de la homologación bajo normas SOLAS

La Prefectura destacó que no cualquier dispositivo de flotación ofrece el mismo nivel de protección. Los chalecos homologados bajo estándares SOLAS responden a exigencias internacionales vinculadas con la seguridad de la vida humana en el mar. Su diseño contempla condiciones de emergencia, visibilidad, flotabilidad y capacidad para mantener a una persona en una posición que reduzca el riesgo de hundimiento.

La homologación también permite establecer criterios verificables para la adquisición, el mantenimiento y la inspección de los equipos. En una flota pesquera, donde los elementos están sometidos de manera constante a humedad, salitre, golpes y desgaste, no alcanza con que el chaleco se encuentre físicamente a bordo. Debe estar disponible, en condiciones de uso y ser compatible con la tarea que realiza cada trabajador.

La ubicación de los equipos constituye otro aspecto relevante. Si los chalecos permanecen guardados en un sector de difícil acceso, la protección pierde eficacia durante una emergencia. La tripulación debe conocer dónde se encuentran, cómo colocarlos y en qué momentos su utilización es obligatoria o recomendable. Esa preparación requiere capacitación, ejercicios y supervisión cotidiana.

El riesgo se concentra en cubiertas expuestas y maniobras críticas

Las operaciones pesqueras presentan riesgos diferentes según el tipo de buque, el arte de pesca utilizado, la especie objetivo y las condiciones del área de trabajo. Sin embargo, las cubiertas expuestas comparten una característica: son espacios en los que el personal queda directamente expuesto al movimiento de la embarcación y a los efectos del clima.

El lanzamiento y la recuperación de artes de pesca, el movimiento de cajones, la manipulación de cables, el traslado de capturas y el uso de equipos hidráulicos pueden exigir desplazamientos rápidos o posiciones incómodas. Una superficie resbaladiza, una herramienta mal asegurada o una variación inesperada del rumbo puede provocar una pérdida de equilibrio.

Las alertas meteorológicas agregan una variable decisiva. Cuando aumenta la intensidad del viento o se desarrolla un mar de fondo, las cubiertas pueden volverse más inestables y la coordinación de la tripulación puede verse afectada. La visibilidad, la comunicación entre sectores y la capacidad de detener una maniobra también pueden deteriorarse.

Por eso, la recomendación de utilizar chalecos homologados no debería interpretarse como una medida aislada. El equipo debe integrarse con procedimientos de trabajo seguro, evaluación de riesgos, comunicación interna, iluminación suficiente, orden en cubierta y disponibilidad de medios para recuperar a una persona caída al agua.

La decisión de continuar pescando no depende de un solo elemento

La Prefectura recordó que el capitán tiene la responsabilidad de evaluar de manera permanente las condiciones operativas y decidir si una tarea puede continuar, debe restringirse o tiene que suspenderse. Esa obligación resulta especialmente importante cuando existen alertas meteorológicas o se produce un deterioro significativo del estado del mar.

El uso de un chaleco puede reducir las consecuencias de una caída, pero no elimina la posibilidad de que ocurra. Tampoco reemplaza una decisión prudente sobre el momento de iniciar una maniobra, modificar el ritmo de trabajo o interrumpir una operación. La seguridad depende de una cadena de decisiones en la que participan la empresa armadora, la compañía operadora, el capitán, los oficiales y cada integrante de la tripulación.

La responsabilidad del capitán es concreta porque se encuentra al frente de la navegación y de la operación del buque. Sin embargo, la prevención también exige que las compañías establezcan protocolos claros, provean equipos adecuados, aseguren el mantenimiento de los dispositivos y eviten que las presiones comerciales o los cronogramas de captura terminen imponiendo condiciones de trabajo inseguras.

La reiteración oficial de estas recomendaciones, luego de dos hechos trágicos, abre además un interrogante sobre la eficacia de los controles previos. La prevención no debería activarse únicamente después de un accidente. Requiere inspecciones, exigencias operativas comprobables y una fiscalización capaz de detectar deficiencias antes de que se transformen en una emergencia.

La prevención debe verificarse antes de que el buque salga a operar

Para las empresas pesqueras, la gestión de la seguridad comienza antes de la salida del puerto. La revisión del estado de los chalecos, la comprobación de sus sistemas de ajuste, la disponibilidad de talles adecuados y el control de los dispositivos de emergencia deberían integrarse a la preparación de cada campaña.

También resulta necesario revisar las condiciones de las cubiertas. El drenaje del agua, el estado de las superficies antideslizantes, la iluminación nocturna, la señalización de zonas peligrosas y la ausencia de obstáculos influyen directamente en la probabilidad de una caída. La prevención física del accidente tiene la misma importancia que la protección posterior.

La capacitación debe contemplar situaciones concretas y no limitarse a una explicación teórica. Los tripulantes necesitan saber cómo colocarse el chaleco, qué hacer ante una caída, cómo alertar al resto del personal y qué procedimientos seguir para participar en un rescate sin generar nuevas víctimas. Las prácticas periódicas permiten identificar fallas de coordinación que pueden pasar inadvertidas durante una jornada normal.

La supervisión a bordo también tiene un papel determinante. El cumplimiento de una regla de seguridad no debería depender exclusivamente de la iniciativa individual de cada trabajador. Cuando las condiciones del mar empeoran, los responsables de la operación deben comunicar las restricciones, controlar su aplicación y detener las tareas si el riesgo supera un nivel aceptable.

Una cuestión que atraviesa a la industria pesquera argentina

La seguridad laboral tiene efectos directos sobre toda la cadena pesquera. Un accidente grave puede interrumpir la actividad del buque, alterar la planificación de una marea, demorar la descarga y afectar la entrega de materia prima a plantas procesadoras. En los puertos pesqueros, una emergencia también puede exigir la intervención de servicios de búsqueda, asistencia médica, remolque o coordinación con otras embarcaciones.

Las consecuencias alcanzan a las familias de los tripulantes, a las comunidades portuarias y a los trabajadores vinculados con talleres, proveedores, plantas frigoríficas y servicios marítimos. La industria pesquera argentina sostiene una red de empleo y actividad económica que depende de operaciones continuas, pero esa continuidad no puede construirse sobre la aceptación de riesgos evitables.

En materia de exportaciones, la seguridad forma parte de la confiabilidad general del sistema productivo. Las empresas necesitan cumplir sus programas de captura, procesamiento y despacho, pero también preservar la integridad de las personas que hacen posible cada etapa. Una gestión preventiva sólida ayuda a reducir interrupciones, conflictos laborales, costos extraordinarios y daños reputacionales.

El debate se vincula con otros desafíos de la logística marítima y portuaria, donde la coordinación entre buques, terminales, autoridades y prestadores resulta clave para sostener operaciones seguras. También puede relacionarse con el seguimiento de las exportaciones de productos pesqueros, ya que cualquier interrupción prolongada en la flota puede repercutir sobre plantas, despachos y compromisos comerciales.

Qué deberán revisar armadores, operadores y capitanes

La recomendación de la Prefectura plantea una agenda concreta para los actores de la actividad. Las empresas armadoras y operadoras deberían verificar que los chalecos cumplan con la homologación correspondiente, que exista una cantidad suficiente para la tripulación y que los equipos permanezcan accesibles en los sectores donde se desarrollan las maniobras.

Los capitanes y oficiales, por su parte, deben incorporar el estado del mar y los pronósticos meteorológicos a la planificación de la jornada. Una alerta no es un dato administrativo: puede exigir cambios en el orden de las tareas, reducción de personal en cubierta, uso obligatorio de elementos de protección o suspensión total de la operación.

La tripulación necesita recibir instrucciones claras y consistentes. Si el uso del chaleco se exige únicamente en algunas circunstancias, esas condiciones deben estar definidas de antemano y comunicarse sin ambigüedades. Las diferencias entre turnos, sectores o responsables pueden generar incumplimientos justo en el momento en que el equipo resulta necesario.

La referencia original sobre esta recomendación fue publicada por Pescare, a partir de la comunicación de la autoridad marítima. La información vuelve a poner en primer plano la necesidad de evaluar no solo la disponibilidad de los equipos, sino también la forma en que se controla su uso efectivo.

Seguridad a bordo y continuidad operativa en los puertos pesqueros

Para los puertos pesqueros, una política preventiva más estricta puede traducirse en operaciones mejor coordinadas y en menores riesgos durante el ingreso, la salida, la descarga y la preparación de los buques. La seguridad no termina en la cubierta: involucra la comunicación con tierra, la asistencia ante emergencias y la capacidad de activar recursos rápidamente cuando una embarcación informa un incidente.

La aplicación efectiva de la recomendación dependerá de que los controles sean sostenidos y de que las responsabilidades no recaigan únicamente sobre quien conduce el buque en el momento de la emergencia. Armadores, operadores, capitanes, tripulantes y autoridades deben contar con obligaciones claras, medios adecuados y mecanismos de fiscalización que permitan corregir fallas antes de una nueva tragedia.

El chaleco salvavidas homologado puede marcar una diferencia decisiva después de una caída al agua, pero la protección más eficaz comienza con una operación que evita exponer innecesariamente a la tripulación. En la flota pesquera argentina, transformar esta recomendación en una práctica diaria será fundamental para preservar vidas y sostener la actividad en condiciones compatibles con la importancia económica y social del sector.

FAQ

Preguntas frecuentes

¿Qué recomendó la Prefectura Naval Argentina a la flota pesquera?

Recomendó reforzar el uso de chalecos salvavidas homologados bajo estándares SOLAS para los tripulantes que trabajan en cubiertas expuestas o realizan maniobras críticas, especialmente cuando empeoran las condiciones meteorológicas.

¿Qué significa que un chaleco salvavidas esté homologado bajo normas SOLAS?

Significa que el dispositivo cumple requisitos internacionales de seguridad vinculados con la flotabilidad, la visibilidad y la capacidad de ayudar a mantener a una persona boca arriba en una emergencia marítima.

¿El chaleco salvavidas evita todos los riesgos de una caída al mar?

No. Puede aumentar las posibilidades de supervivencia, pero no reemplaza la prevención, la capacitación, el mantenimiento de las cubiertas ni la decisión de suspender una maniobra cuando el estado del mar resulta peligroso.

Equipo editorial

Valentina Bianchi

61 notas11 min de lectura

Editor digitalPesca

Autor del equipo editorial de Agenda Portuaria, especializado en puertos, logística, comercio exterior y sector agroindustrial.

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Conversación editorial

3 comentarios en esta nota

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  1. Más allá de que parezca una medida básica, en una cubierta mojada y con mal tiempo esos segundos pueden ser decisivos. Estaría bueno que además del control haya seguimiento digital del uso y mantenimiento de los chalecos, porque no alcanza con tenerlos guardados. ¿Se hacen inspecciones periódicas sobre el estado real del equipamiento?

    1. Es un punto central: no alcanza con que los chalecos estén a bordo, deben encontrarse accesibles, en buen estado y ser adecuados para cada tripulante. Prefectura realiza inspecciones de seguridad y verifica el equipamiento exigido, aunque el seguimiento de mantenimiento y uso debería reforzarse con registros digitales y controles documentados dentro de cada empresa pesquera. También puede complementarse con La Prefectura Naval Argentina celebra 216 años de servicio al país y al mar.

  2. Con el frío y el oleaje del Atlántico Sur, una caída al agua no da mucho margen para reaccionar. Estaría bueno que además de recomendarlo haya controles reales y seguimiento del uso, incluso con cámaras o sensores en cubierta. La tecnología puede ayudar, pero el chaleco homologado sigue siendo la primera barrera cuando todo sale mal.

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