Duhalde cuestionó a Milei y al peronismo, pero respaldó a Kicillof
El expresidente Eduardo Duhalde criticó el estilo de gobierno de Javier Milei y dijo que el peronismo atraviesa una crisis. Sin embargo, destacó a Axel Kicillof como un dirigente honesto y posible candidato presidencial para 2027.

Eduardo Duhalde cuestionó con dureza al presidente Javier Milei y describió como crítica la situación del peronismo, aunque eligió a Axel Kicillof como uno de los dirigentes con posibilidades de disputar la elección presidencial de 2027. El expresidente sostuvo que el mandatario nacional debería modificar su estilo confrontativo, confirmó que trabaja en la creación de una nueva fuerza política y aclaró que no tiene intención de volver a competir por un cargo.
El escenario político argentino comenzó a ordenar algunas de sus principales incógnitas de cara a 2027, aunque todavía faltan definiciones electorales formales y acuerdos partidarios. En ese contexto, Eduardo Duhalde volvió a expresar sus diferencias con Javier Milei, cuestionó el presente del peronismo y, al mismo tiempo, señaló a Axel Kicillof como una figura que podría encabezar una alternativa presidencial.
Según Fuente original, la información se basa en Duhalde golpeó a Milei y al peronismo, pero eligió un candidato para 2027.
Para ampliar el contexto, también puede leerse Vibe coding: crear software es más fácil, pero diseñarlo sigue siendo clave.
Para ampliar el contexto, también puede leerse Milei insultó a periodistas y respaldó el pedido de Caputo sobre publicaciones.
Para ampliar el contexto, también puede leerse Barcelona goleó 5-0 a Elche y comenzó la defensa del título con autoridad.
Para ampliar el contexto, también puede leerse Tierras rurales: cuánto influyeron Tini y Antonela en el revés de Milei.
Para ampliar el contexto, también puede leerse Tasas en alza: el Gobierno restringe pesos para contener el dólar.
En la cobertura de Milei recibió a Daniel Hadad en Olivos y hablaron de economía y 2027 se abordó un aspecto relacionado con este tema.
La posición del exmandatario combina una crítica al Gobierno nacional con una evaluación negativa del funcionamiento de los partidos tradicionales. Duhalde no planteó que Milei deba abandonar la Presidencia, pero sí reclamó un cambio en la manera de conducir la administración pública y de relacionarse con sus adversarios políticos. Según su diagnóstico, la confrontación permanente puede profundizar los problemas institucionales, económicos y sociales del país.
Para ampliar el contexto, también puede leerse Ernesto Sanz: “Milei y el kirchnerismo son primos hermanos”.
Para ampliar el contexto, también puede leerse Del Banco Central a un banco federal: el debate por una conducción regional.
Duhalde cuestionó Milei peronismo pero: Duhalde cuestionó el estilo confrontativo de Javier Milei
Al referirse al Presidente, Duhalde apuntó especialmente contra el tono de la gestión libertaria. Sostuvo que Milei debería comprender que la pelea constante no constituye una estrategia suficiente para gobernar y advirtió que, si mantiene esa conducta, la situación nacional podría empeorar.
El expresidente describió a la administración de La Libertad Avanza como un gobierno atravesado por el conflicto. Su crítica no se concentró solamente en las medidas económicas, sino también en la forma en que el oficialismo comunica sus decisiones, responde a las objeciones y construye vínculos con el Congreso, las provincias, los sindicatos, los sectores productivos y las organizaciones sociales.
Para Duhalde, el problema no radica únicamente en que el Gobierno sostenga posiciones firmes. La dificultad estaría en una modalidad política que transforma buena parte de las discusiones públicas en enfrentamientos personales o institucionales. En un país con alta inflación acumulada, restricciones presupuestarias, dificultades para recuperar el empleo y una agenda pendiente de inversiones, ese clima puede complicar la búsqueda de acuerdos básicos.
El exgobernador bonaerense ya había utilizado un tono muy crítico contra Milei durante una entrevista realizada en mayo. En aquella oportunidad cuestionó su capacidad para gobernar y rechazó la idea de que un presidente pueda sostener una disputa continua con distintos actores. La nueva declaración mantiene esa línea, aunque Duhalde aclaró que su objetivo no es promover una interrupción del mandato presidencial.
Una crítica centrada en la conducción política
La observación de Duhalde apunta a un aspecto que suele exceder la discusión entre oficialismo y oposición: la capacidad de construir gobernabilidad. En el sistema argentino, el Poder Ejecutivo necesita negociar con las provincias, coordinar políticas con los municipios y obtener respaldo legislativo para aprobar reformas de largo alcance. También debe administrar la relación con cámaras empresarias, trabajadores, universidades y sectores estratégicos.
El expresidente considera que una conducción basada en la confrontación puede reducir los márgenes para alcanzar esos entendimientos. La advertencia adquiere relevancia porque varias transformaciones económicas requieren continuidad, previsibilidad y acuerdos que sobrevivan a los ciclos electorales. Sin esos consensos, las políticas pueden quedar expuestas a cambios bruscos cuando se modifica la relación de fuerzas.
La discusión sobre el estilo presidencial también se vincula con la comunicación política. Milei construyó buena parte de su identidad pública a partir de la crítica a la dirigencia tradicional, los cuestionamientos a las estructuras partidarias y la defensa de un programa de reducción del Estado. Duhalde, en cambio, interpreta que esa dinámica debe moderarse para evitar una mayor fragmentación social y política.
El diagnóstico negativo sobre el peronismo
Duhalde tampoco fue optimista al evaluar la situación del peronismo. Consultado sobre el estado del espacio, respondió que lo veía mal y extendió la crítica al conjunto de los partidos políticos. Incluso incluyó dentro de ese diagnóstico a la fuerza que sostiene al Gobierno nacional.
La definición refleja una crisis que atraviesa al Partido Justicialista desde la derrota electoral de 2023. El peronismo enfrenta la necesidad de revisar su programa, renovar liderazgos y explicar cuál sería su propuesta frente a las reformas impulsadas por el oficialismo. A la vez, mantiene disputas internas entre dirigentes con responsabilidades nacionales, gobernadores, intendentes, legisladores y referentes sindicales.
La provincia de Buenos Aires ocupa un lugar central en esa discusión. Por su peso electoral, su estructura territorial y la influencia de sus municipios, cualquier proyecto nacional peronista necesita definir una relación clara con el gobernador Kicillof. Esa centralidad genera respaldos, pero también tensiones, especialmente cuando distintos sectores buscan controlar la estrategia partidaria y la selección de candidaturas.
El peronismo debe resolver, además, si competirá con una identidad tradicional o si intentará ampliar su base hacia sectores independientes, productivos y de centro. La búsqueda de nuevos votantes puede exigir cambios en el discurso y en las prioridades, mientras que la conservación de su estructura histórica requiere preservar vínculos con sindicatos, organizaciones territoriales y gobiernos locales.
En ese marco, la evaluación de Duhalde funciona como una señal de disconformidad con el funcionamiento actual del espacio. No obstante, sus declaraciones no implican necesariamente una ruptura con todas las expresiones peronistas. Su propuesta apunta a construir una alternativa que combine elementos de distintas tradiciones políticas y que tenga una organización propia.
El Movimiento Productivo Argentino busca convertirse en partido
El exmandatario confirmó que trabaja en la creación del Movimiento Productivo Argentino como partido político. Según explicó, la iniciativa pretende reunir herramientas vinculadas con el radicalismo y el justicialismo, con presencia en los niveles nacional, provincial y municipal.
La propuesta todavía aparece en una etapa de construcción y Duhalde no detalló una nómina de dirigentes, un cronograma electoral ni una estructura definitiva. Por ese motivo, su alcance político debe interpretarse con prudencia. La creación de una fuerza requiere cumplir requisitos legales, reunir afiliaciones, establecer autoridades y definir alianzas en cada distrito.
El eje programático mencionado por el expresidente es la elaboración de un plan destinado a combatir la corrupción estructural. Esa definición plantea una agenda que, en principio, busca diferenciarse tanto de la polarización entre el oficialismo y el peronismo como de las disputas internas de los partidos tradicionales.
Una fuerza de esas características necesitaría precisar cómo abordaría cuestiones como la transparencia en la contratación pública, el control del gasto, la independencia de los organismos de fiscalización, la trazabilidad de los fondos estatales y el acceso ciudadano a la información. También debería explicar cómo compatibilizaría esas metas con políticas de crecimiento, empleo, infraestructura y desarrollo productivo.
Una alternativa con presencia territorial
La intención de competir en ámbitos nacionales, provinciales y municipales supone un desafío organizativo considerable. La política argentina presenta realidades muy diferentes según cada distrito: los acuerdos electorales, las reglas de competencia, el peso de los intendentes y la presencia de fuerzas locales pueden modificar el resultado de una elección.
Una fuerza nueva podría intentar captar a dirigentes desencantados con sus partidos de origen, empresarios vinculados con la producción, profesionales y referentes sociales. Sin embargo, para transformarse en una opción competitiva necesita construir una identidad reconocible y evitar que su propuesta quede limitada a una figura histórica.
Duhalde reconoció que, por su edad, no está en condiciones de asumir nuevamente la conducción del país. Su papel, según explicó, sería el de colaborar en la construcción política y aportar experiencia. Esa aclaración busca separar su participación del objetivo de obtener una candidatura personal, aunque su respaldo puede influir en la incorporación de otros dirigentes.
Por qué Duhalde eligió a Axel Kicillof para 2027
La principal definición política de sus declaraciones surgió al evaluar a Axel Kicillof. Duhalde lo describió como un hombre honesto y afirmó que le gusta como candidato. También sostuvo que el gobernador bonaerense enfrenta condicionamientos desde el Gobierno nacional, una referencia a la disputa política y presupuestaria entre la administración provincial y la Casa Rosada.
El respaldo no constituye una candidatura formal ni garantiza que Kicillof vaya a competir por la Presidencia. El gobernador debe atravesar primero la gestión de la provincia, resolver su vínculo con el peronismo y definir si buscará un nuevo mandato provincial o si avanzará hacia una postulación nacional. Además, el calendario electoral y las reglas que se establezcan para 2027 pueden modificar las estrategias de todos los espacios.
Kicillof cuenta con una trayectoria nacional como exministro de Economía, una base política propia y una presencia territorial vinculada con la provincia de Buenos Aires. Su administración también enfrenta problemas concretos: la presión sobre las cuentas provinciales, la demanda de recursos de los municipios, el funcionamiento de los servicios públicos y la necesidad de sostener obras e inversiones en un escenario de restricciones.
El desafío del gobernador consiste en transformar ese reconocimiento en una propuesta nacional. Para hacerlo, debería ampliar su discurso más allá de la provincia, presentar una visión sobre la economía y construir acuerdos con gobernadores, legisladores, intendentes y sectores productivos. También necesitaría responder a las críticas sobre la gestión anterior del peronismo y mostrar una renovación capaz de atraer a votantes que se alejaron del espacio.
La valoración de Duhalde se apoya en una cualidad personal, la honestidad, pero una candidatura presidencial requiere además capacidad de conducción, estructura electoral, resultados de gestión y una plataforma clara. La posibilidad de Kicillof dependerá de cómo evolucione la economía, de la relación entre el Gobierno nacional y las provincias y de la competencia interna dentro del peronismo.
La disputa de 2027 dependerá de alianzas y resultados de gestión
Las elecciones presidenciales todavía se encuentran lejos, pero los posicionamientos tempranos empiezan a ordenar el debate. El oficialismo buscará capitalizar sus resultados económicos y consolidar una fuerza propia; el peronismo deberá revisar su derrota y definir liderazgos; y otros espacios podrían intentar ocupar el centro del escenario con propuestas de coalición.
En esa competencia, el comportamiento de los votantes será determinante. La sociedad evaluará variables como el poder adquisitivo, el empleo, la seguridad, el acceso a servicios, la estabilidad de las reglas y la capacidad de los gobiernos para resolver problemas cotidianos. Las etiquetas partidarias conservarán importancia, pero no necesariamente alcanzarán para garantizar el apoyo electoral.
El planteo de Duhalde incorpora una hipótesis adicional: una alternativa que reúna dirigentes de tradiciones radicales y justicialistas podría disputar el espacio de quienes no se sienten representados por la polarización. Para tener posibilidades reales, esa propuesta tendría que superar la etapa declarativa, presentar equipos y demostrar presencia en los territorios.
La experiencia argentina muestra que los partidos nuevos suelen enfrentar dificultades para sostener una estructura nacional. La falta de fiscales, recursos, referentes locales y acuerdos legislativos puede limitar su desempeño. Al mismo tiempo, una crisis de confianza en las fuerzas tradicionales puede abrir espacio para una opción distinta si logra combinar credibilidad, organización y un programa comprensible.
Qué puede cambiar para la agenda productiva y el comercio exterior
Aunque las declaraciones de Duhalde se concentran en la política electoral, cualquier reconfiguración partidaria puede incidir sobre decisiones vinculadas con infraestructura, transporte, energía, puertos y comercio exterior. Las empresas exportadoras e importadoras necesitan conocer qué fuerzas podrían gobernar y qué prioridades tendrían en materia de rutas, ferrocarriles, hidrovías, terminales portuarias y simplificación aduanera.
Un eventual programa contra la corrupción estructural también debería contemplar controles en licitaciones, concesiones, obras públicas y contrataciones relacionadas con la logística. En sectores donde intervienen organismos nacionales, provincias, municipios y operadores privados, la previsibilidad institucional resulta tan importante como el costo del transporte o la disponibilidad de infraestructura.
La orientación productiva de una futura coalición podría impactar en la relación con el campo, la industria, las economías regionales y las cadenas exportadoras. Para ampliar mercados, los operadores necesitan reglas estables, coordinación entre agencias, infraestructura adecuada y una política cambiaria y tributaria que no altere de manera imprevisible los costos. Los antecedentes sobre logística y transporte en Argentina ayudan a dimensionar la importancia de esas decisiones para el movimiento de cargas.
También será relevante la relación entre la Nación y las provincias. Las obras de acceso a puertos, los corredores de exportación y las conexiones ferroviarias suelen requerir financiamiento y coordinación interjurisdiccional. En ese sentido, la disputa política entre el Gobierno nacional y los gobernadores puede tener efectos concretos sobre los tiempos de ejecución, la planificación de inversiones y la competitividad regional.
El debate sobre 2027 recién comienza y todavía no permite anticipar candidaturas definitivas. Duhalde dejó planteadas tres posiciones: reclamó a Milei un cambio de conducta, describió al peronismo como debilitado y destacó a Kicillof como una figura presidencial posible. La evolución de esas ideas dependerá de la gestión del Gobierno, de la reorganización partidaria y de la capacidad de cada espacio para ofrecer respuestas concretas a una sociedad exigente.
Mientras se define ese escenario, el Movimiento Productivo Argentino deberá demostrar si puede convertirse en una estructura política con presencia real y un programa reconocible. Kicillof, por su parte, tendrá que resolver su futuro dentro del peronismo y exhibir resultados en la provincia de Buenos Aires. La carrera hacia 2027 todavía no tiene candidaturas cerradas, pero ya comenzó a reunir apoyos, críticas y proyectos alternativos.
La información original sobre las declaraciones del expresidente fue publicada por El Economista.
Preguntas frecuentes
¿Qué dijo Eduardo Duhalde sobre Javier Milei?
Duhalde cuestionó el estilo confrontativo del Presidente y sostuvo que debería cambiar su manera de gobernar. Aclaró que no pretende que Milei abandone el cargo, pero consideró equivocada su forma de conducción.
¿A quién respaldó Duhalde como posible candidato presidencial para 2027?
El expresidente destacó a Axel Kicillof, a quien calificó como un hombre honesto y señaló como una figura que le gusta para competir en las elecciones presidenciales de 2027.
¿Qué opinión tiene Duhalde sobre el peronismo?
Duhalde afirmó que ve mal al peronismo y extendió su diagnóstico negativo al conjunto de los partidos políticos, incluido el espacio que sostiene al Gobierno nacional.
Últimas en Actualidad
Para ampliar el contexto
Seguí la cobertura de Agenda Portuaria sobre puertos, logística, comercio exterior, campo, pesca y energía en Argentina y la región.
2 comentarios en esta nota
Sumate al debate sobre esta cobertura del sector portuario y logístico.







Duhalde podrá tener mil diferencias con Milei, pero no sorprende que termine respaldando a Kicillof: vienen del mismo espacio y comparten una mirada sobre el rol del Estado. Lo interesante sería que el peronismo aproveche esta crisis para discutir propuestas concretas y no quedarse solamente en nombres propios pensando en 2027.
Duhalde conoce bastante del paño, pero cuesta tomar en serio estas definiciones cuando vienen de alguien que también fue parte de la dirigencia que dejó al peronismo en esta crisis. Kicillof podrá ser honesto, como dice, pero antes de hablar de 2027 habría que ver resultados concretos y una propuesta que convoque más allá de la interna.