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Pesca

Chile certifica el 97% de sus desembarques industriales bajo programas sostenibles

30/08/202610 min de lectura0 comentarios

La industria pesquera chilena cumple diez años de certificaciones internacionales y ya reúne 14 pesquerías dentro de los esquemas MSC y MarinTrust.

Chile certifica el 97% de sus desembarques industriales bajo programas sostenibles

La industria pesquera chilena informó que el 97% del volumen desembarcado por las flotas y plantas vinculadas con la Sociedad Nacional de Pesca (Sonapesca) se encuentra incluido en programas de certificación de sostenibilidad. El balance fue presentado en Coquimbo, durante una jornada que conmemoró una década desde la obtención de los primeros sellos internacionales para pesquerías industriales del país.

El avance comunicado por Sonapesca marca un punto relevante para la industria pesquera chilena y para los mercados que exigen mayores garantías sobre el origen de los productos del mar. Según los datos difundidos durante el encuentro realizado en Coquimbo, cerca de un millón de toneladas cuentan con certificación del Marine Stewardship Council (MSC), mientras que el porcentaje asciende al 97% cuando se consideran en conjunto los programas MSC y MarinTrust.

Según Fuente original, la información se basa en Chile alcanza un 97% de desembarques industriales bajo programas de pesca sostenible.

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El resultado comprende 14 pesquerías industriales asociadas con empresas y gremios integrantes de Sonapesca. No se trata solamente de una medición sobre el volumen desembarcado, sino también de la consolidación de procedimientos que abarcan la administración de los recursos, las operaciones de las flotas, el funcionamiento de las plantas y la relación de la actividad con el ecosistema marino.

Chile certifica 97% desembarques industriales: Diez años desde las primeras certificaciones chilenas

El proceso comenzó a tomar forma en 2015, cuando Sonapesca y sus organizaciones asociadas impulsaron una declaración para incorporar estándares internacionales de pesca responsable. La iniciativa buscó ordenar y transparentar prácticas que hasta ese momento se desarrollaban con distintos niveles de formalización dentro de las pesquerías industriales.

Un año después llegaron las primeras certificaciones bajo el estándar del Marine Stewardship Council. El camarón nailon fue una de las pesquerías que ingresó al esquema en 2016, al igual que determinadas unidades de los langostinos amarillo y colorado. Desde entonces, la incorporación se amplió de manera progresiva hacia otras especies y zonas de operación.

Durante el encuentro de Coquimbo, representantes del sector público, empresas, trabajadores y la comunidad científica revisaron la evolución del sistema. La discusión no se limitó a los logros acumulados: también puso el foco en la necesidad de sostener los estándares con información actualizada, fiscalización, investigación y mejoras operativas permanentes.

Qué evalúan los estándares del Marine Stewardship Council

La certificación del MSC se apoya en tres grandes áreas de evaluación. La primera es el estado de las poblaciones explotadas y la capacidad de la actividad para evitar niveles de captura incompatibles con la recuperación de los recursos. La segunda considera los efectos de la pesca sobre el ecosistema, incluidas las interacciones con otras especies y los impactos derivados de las artes utilizadas.

El tercer componente se relaciona con la existencia de un sistema de gestión eficaz. Esto implica que las decisiones deben estar respaldadas por normas, instituciones competentes, mecanismos de control y procedimientos capaces de corregir desvíos. La certificación, por lo tanto, no depende únicamente de una fotografía de las capturas en un momento determinado.

El esquema exige demostrar que las decisiones de manejo pueden sostenerse en el tiempo. También requiere que la información disponible sea suficiente para evaluar riesgos, establecer medidas de conservación y verificar si las acciones implementadas producen resultados compatibles con una explotación responsable.

La certificación no es permanente y obliga a sostener mejoras

Uno de los aspectos destacados durante la jornada fue que los sellos internacionales no tienen carácter definitivo. Las pesquerías certificadas atraviesan revisiones anuales y deben acreditar nuevamente el cumplimiento de los estándares cada cinco años. Esa dinámica evita que una empresa o una flota pueda considerar terminado el proceso una vez obtenido el certificado.

Las auditorías periódicas obligan a mantener registros, actualizar información científica y demostrar que las prácticas adoptadas siguen siendo efectivas. También permiten revisar cambios en la disponibilidad de los recursos, en las condiciones oceanográficas, en las tecnologías de captura y en las exigencias de los compradores internacionales.

El subsecretario de Pesca y Acuicultura de Chile, Osvaldo Urrutia, vinculó los resultados con un trabajo sostenido entre organismos públicos, científicos, trabajadores y empresas. La referencia a las recertificaciones ya atravesadas por varias pesquerías resulta significativa: el desafío no consiste solamente en ampliar la cantidad de especies certificadas, sino en conservar el cumplimiento durante ciclos sucesivos de evaluación.

Desde el MSC, su director para América Latina, Cristian Vallejos, ubicó a Chile entre los actores regionales con mayor desarrollo en materia de certificación pesquera. El proceso, de acuerdo con lo señalado en el encuentro, también estuvo acompañado por cambios implementados antes de la obtención de los primeros sellos, lo que muestra que las exigencias de los estándares pueden funcionar como parte de una transformación gradual de la actividad.

Artes de pesca, redes y prácticas a bordo

Entre los avances mencionados aparecen modificaciones en las artes de pesca utilizadas por el sector crustacero. Este tipo de cambios puede incidir en la selectividad de las operaciones, en la reducción de capturas no deseadas y en la disminución de efectos sobre fondos u organismos que no forman parte del objetivo comercial.

También se incorporaron mejores prácticas a bordo y programas destinados a recuperar y reciclar redes fuera de uso. La gestión de estos materiales es un componente cada vez más observado en las cadenas pesqueras, porque las redes abandonadas o descartadas pueden permanecer activas en el ambiente y afectar a peces, crustáceos, aves y mamíferos marinos.

La trazabilidad de los elementos empleados durante la faena adquiere así una importancia similar a la del producto desembarcado. Registrar el destino de las redes, ordenar su retiro y facilitar su recuperación permite reducir residuos en zonas costeras y puertos pesqueros. Además, genera información útil para evaluar costos, diseñar programas de recepción y mejorar la coordinación entre barcos, plantas y prestadores de servicios.

Estos cambios también pueden repercutir en la operación de las flotas. La adaptación de artes, la capacitación de las tripulaciones y la aplicación de protocolos a bordo requieren planificación, inversión y seguimiento. En una industria sometida a controles biológicos y comerciales, la sostenibilidad deja de ser un requisito aislado y pasa a integrarse en la gestión cotidiana de la campaña pesquera.

Las pesquerías chilenas que ampliaron el alcance del esquema

El recorrido de certificación incluye distintas especies y unidades pesqueras. El camarón nailon cuenta con certificación desde 2016, mientras que los langostinos amarillo y colorado incorporaron unidades certificadas desde 2016 y 2017, respectivamente, según el detalle difundido por el sector.

El krill antártico se sumó en 2018. Posteriormente, el jurel y la merluza del sur ingresaron al esquema en 2019. La merluza común fue incorporada durante 2026, ampliando el conjunto de pesquerías industriales incluidas en el sistema de certificación.

La diversidad de especies muestra que no existe una única forma de aplicar los estándares. Cada pesquería presenta condiciones biológicas, áreas de operación, artes de pesca, niveles de conocimiento científico y estructuras de fiscalización diferentes. Por esa razón, las evaluaciones deben considerar las particularidades de cada recurso y no solamente el volumen total desembarcado.

El dato de casi un millón de toneladas bajo el sello MSC debe leerse dentro de ese marco. La certificación no equivale a una autorización para aumentar capturas ni reemplaza las normas pesqueras nacionales. Funciona como una validación adicional sobre la forma en que se gestiona el recurso y sobre la capacidad de demostrar el cumplimiento de determinados criterios frente a auditores y compradores.

Puertos azules y más ciencia para anticipar El Niño

La agenda planteada por el sector chileno para los próximos años incluye el desarrollo de “puertos azules”, vinculados con una actividad sustentable y con el abastecimiento destinado al consumo humano. El concepto apunta a que las instalaciones portuarias y pesqueras incorporen criterios ambientales, mejores servicios para las flotas y una relación más ordenada con las comunidades costeras.

Para un puerto pesquero, esa visión puede involucrar la gestión de residuos, el tratamiento de efluentes, la eficiencia energética, la seguridad de las operaciones y la trazabilidad de los desembarques. También puede exigir una coordinación más estrecha entre autoridades marítimas, administraciones portuarias, empresas, sindicatos y plantas procesadoras.

La investigación científica en Coquimbo aparece como otro de los objetivos señalados durante la conmemoración. Contar con mejores series de datos permite evaluar el estado de las poblaciones, comprender los cambios en las condiciones del mar y ajustar las decisiones de manejo. En pesquerías sometidas a variaciones ambientales, la información científica resulta determinante para reducir la incertidumbre.

El sector también planteó la necesidad de fortalecer la capacidad tecnológica para anticipar y evaluar fenómenos oceanográficos como El Niño. Estos eventos pueden modificar la temperatura del agua, la disponibilidad de alimento, la distribución de las especies y las condiciones de navegación. Sin atribuirles por sí solos un efecto uniforme sobre todas las pesquerías, su seguimiento mejora la preparación de las flotas y de las plantas que dependen de desembarques regulares.

El vínculo entre clima, ciencia y operación pesquera se vuelve más estrecho a medida que aumentan las exigencias de los mercados. Una empresa que necesita demostrar sostenibilidad debe poder explicar no solo qué capturó, sino también bajo qué condiciones ambientales operó, qué controles aplicó y cómo respondió ante cambios que podían modificar la disponibilidad del recurso.

Qué cambia para flotas, plantas y compradores de productos del mar

El avance de las certificaciones puede influir en la planificación comercial de las empresas pesqueras chilenas. Los compradores que incorporan criterios ambientales en sus políticas de abastecimiento suelen requerir documentación sobre el origen del producto, la pesquería de procedencia y la continuidad del certificado. Para las plantas, esto implica mantener separadas o correctamente identificadas las materias primas que ingresan a sus líneas de procesamiento.

En las flotas, el cumplimiento demanda procedimientos consistentes durante la captura, el registro de información y la entrega del producto. La coordinación entre barco y planta resulta clave para evitar errores de trazabilidad que puedan afectar la comercialización. También puede incidir en la capacitación de las tripulaciones, en el mantenimiento de las artes y en la forma de reportar capturas incidentales o descartes.

Para los puertos pesqueros, el crecimiento de estos programas aumenta la importancia de contar con infraestructura capaz de acompañar auditorías, controles y registros. La recepción de redes fuera de uso, el manejo de residuos, la identificación de desembarques y la disponibilidad de información operativa pasan a formar parte de una cadena de cumplimiento que excede la relación entre una embarcación y una planta.

En el comercio exterior, una certificación reconocida puede facilitar el acceso a segmentos de demanda que valoran la sostenibilidad, aunque no elimina otros requisitos sanitarios, aduaneros o comerciales. La condición certificada debe mantenerse durante el tiempo y puede perderse si las auditorías detectan incumplimientos o si la pesquería no demuestra mejoras suficientes.

Para conocer el desarrollo completo del anuncio y los antecedentes presentados en Coquimbo, la información original fue publicada por PESCARE en su cobertura sobre las certificaciones pesqueras de Chile. En el análisis regional, este proceso también puede relacionarse con la evolución de la trazabilidad en la pesca argentina y con los desafíos de la cadena de frío para productos pesqueros.

La experiencia chilena muestra que la sostenibilidad pesquera requiere continuidad institucional, evidencia científica y cambios concretos en las operaciones. El 97% informado por Sonapesca representa el alcance actual de los programas entre sus flotas y plantas asociadas, pero la verdadera prueba estará en sostener las recertificaciones, profundizar las mejoras y lograr que los puertos, las empresas y los mercados acompañen ese proceso sin perder de vista la conservación de los recursos.

FAQ

Preguntas frecuentes

¿Qué porcentaje de los desembarques industriales chilenos está certificado?

Sonapesca informó que el 97% del volumen desembarcado por las flotas y plantas vinculadas con sus empresas y gremios asociados está incluido en programas MSC o MarinTrust.

¿Cuántas pesquerías industriales chilenas forman parte de estos programas?

El balance presentado en Coquimbo señala que 14 pesquerías industriales están comprendidas dentro de los esquemas de certificación de sostenibilidad.

¿Qué evalúa la certificación del Marine Stewardship Council?

El MSC evalúa el estado de las poblaciones explotadas, los impactos de la pesca sobre el ecosistema y la eficacia del sistema de gestión, control y administración.

Equipo editorial

Valentina Bianchi

62 notas10 min de lectura

Editor digitalPesca

Autor del equipo editorial de Agenda Portuaria, especializado en puertos, logística, comercio exterior y sector agroindustrial.

Seguimiento editorial

Para ampliar el contexto

Seguí la cobertura de Agenda Portuaria sobre puertos, logística, comercio exterior, campo, pesca y energía en Argentina y la región.

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