La Subárea 13 seguirá cerrada por poco langostino y mucha merluza juvenil
La autoridad pesquera mantuvo cerrada la Subárea 13 tras dos jornadas exploratorias con baja presencia de langostino, una relación merluza/langostino muy superior al límite reglamentario y hasta 90% de ejemplares juveniles de merluza común.

La Subárea 13 de la Zona de Veda Permanente de Protección de Juveniles de Merluza continuará cerrada a la pesca comercial después de que la prospección realizada los días 17 y 18 de agosto confirmara una baja disponibilidad de langostino, una elevada presencia de merluza común y una proporción de juveniles incompatible con la apertura del sector. La decisión fue adoptada por la Dirección Nacional de Coordinación y Fiscalización Pesquera a partir del informe técnico elaborado por el Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero.
La autoridad pesquera resolvió finalizar la prospección de langostino en la Subárea 13 y mantener la prohibición de operaciones comerciales en ese espacio delimitado dentro de la Zona de Veda Permanente de Protección de Juveniles de Merluza. La medida implica el cese inmediato de las actividades y el repliegue de los buques que todavía permanecieran trabajando en el área.
Según Fuente original, la información se basa en Poco langostino y mucha merluza juvenil: Pesca mantuvo cerrada la Subárea 13.
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La disposición fue comunicada mediante la Nota NO-2026-80011644-APN-DNCYFP#MEC, firmada el 19 de agosto por el director nacional Arturo Idoyaga Molina. El organismo tomó como base los resultados transmitidos por el INIDEP a través de la Nota NO-2026-79907548-APN-DNI#INIDEP, confeccionada luego de las dos jornadas exploratorias desarrolladas en el sector.
Subárea seguirá cerrada poco langostino: Una prospección sin condiciones para habilitar la pesca comercial
El relevamiento buscaba determinar si la Subárea 13 reunía una concentración suficiente de langostino patagónico, Pleoticus muelleri, y si las capturas podían desarrollarse sin aumentar la presión sobre la merluza común, Merluccius hubbsi. Los resultados no cumplieron ninguno de esos dos requisitos.
El informe científico describió una magnitud muy baja de langostino. Esa disponibilidad no alcanzó para justificar la apertura comercial, especialmente porque el recurso apareció acompañado por una presencia significativa de merluza. En una zona cuya función principal es proteger a los juveniles de esa especie, la composición de las capturas adquiere un peso decisivo para la decisión administrativa.
La relación entre merluza y langostino fue ampliamente superior al parámetro autorizado por la normativa del Consejo Federal Pesquero. Las Resoluciones CFP 7/2018 y 9/2022 establecen un máximo de 0,20 para esa relación. Durante la prospección, los buques congeladores registraron valores de 1,11 y 0,80, mientras que los fresqueros obtuvieron índices de 1,19 y 2,32.
En términos operativos, incluso el registro más bajo cuadruplicó el límite reglamentario. El valor máximo, en tanto, superó en más de once veces el parámetro permitido. La diferencia muestra que no se trató de una desviación marginal, sino de una composición de captura que impedía avanzar hacia una autorización comercial sin elevar el riesgo sobre la merluza.
La presencia de juveniles agravó el diagnóstico
El dato más sensible del relevamiento fue la proporción de merluza común juvenil. En algunos registros, hasta el 90% de los ejemplares correspondió a individuos que todavía no alcanzaron una condición compatible con una explotación dirigida. Esa participación resulta particularmente relevante porque la zona fue establecida para proteger precisamente a esa fracción del efectivo.
La captura incidental de juveniles puede afectar la renovación de los recursos si se sostiene durante períodos prolongados. Por esa razón, la administración pesquera utiliza indicadores biológicos y relaciones entre especies para decidir si una subárea puede abrirse, mantenerse activa o debe permanecer cerrada. En este caso, la información obtenida durante los lances reforzó la recomendación de no habilitar la actividad.
El INIDEP también informó que los langostinos correspondientes a las categorías L4 y menores representaron el 37,69% de los ejemplares analizados. El porcentaje superó con amplitud el umbral biológico del 20%, otro indicador desfavorable para la continuidad de las operaciones. La presencia elevada de individuos pequeños reduce el atractivo comercial de la captura y exige mayores cuidados para evitar una presión prematura sobre el recurso.
Dónde está la Subárea 13 y qué orden recibió la flota
La Subárea 13 se encuentra comprendida entre los paralelos 45°00’ S y 46°00’ S y los meridianos 63°00’ W y 64°00’ W. A partir de la comunicación oficial, el sector continúa inhabilitado para la pesca comercial.
La Dirección Nacional solicitó al Departamento Policía Auxiliar Pesquera de la Prefectura Naval Argentina que difundiera la medida por frecuencia a los buques alcanzados. También pidió que se adoptaran las acciones necesarias para garantizar la salida de las embarcaciones que todavía se encontraran dentro del área.
La secuencia institucional refleja la división de responsabilidades vigente. El INIDEP aporta la evaluación científica y formula la recomendación técnica, mientras que la autoridad pesquera define la habilitación o el cierre. La Prefectura, por su parte, interviene en la comunicación y el control operativo de la medida en el mar.
El cierre se suma al resultado negativo de la Subárea 9
La decisión sobre la Subárea 13 llegó menos de un día después de la finalización anticipada de las tareas exploratorias en la Subárea 9. Allí, 19 de los 20 lances efectuados por buques congeladores no registraron capturas de langostino. Además, la relación merluza/langostino alcanzó 6,4 y la presencia de juveniles de merluza llegó al 87%.
Los resultados no fueron idénticos, pero marcaron una dificultad común para la flota. En la Subárea 9, el langostino prácticamente no apareció. En la Subárea 13, se detectaron concentraciones muy bajas y una captura acompañada por una elevada proporción de merluza y ejemplares juveniles. En ambos casos, la información disponible no permitió habilitar la explotación comercial.
El cierre consecutivo de las dos áreas redujo las alternativas inmediatas para los buques que buscaban sostener la temporada de langostino. También reforzó la necesidad de contar con datos actualizados antes de desplazar esfuerzo, combustible y tripulaciones hacia nuevas zonas de operación.
Para comprender la relación entre disponibilidad del recurso, decisiones de manejo y actividad en los puertos, puede consultarse la cobertura sobre la evolución de la pesca y los recursos marinos en Argentina. La planificación de cada marea depende de esa información, pero también de las condiciones meteorológicas, los costos y la capacidad de procesamiento en tierra.
El mal tiempo complica la continuidad de las mareas
El escenario inmediato estará condicionado por cuatro jornadas de meteorología adversa que afectan la zona de operaciones. La interrupción generalizada alcanzaría a los distintos segmentos de la flota y agrega una limitación concreta a la búsqueda de nuevas concentraciones.
El temporal no solo demora los relevamientos. También modifica la programación de entradas y salidas, la duración de las mareas, el consumo de combustible y la coordinación con plantas, proveedores y servicios portuarios. Cuando una embarcación debe permanecer navegando o regresar antes de lo previsto, la ecuación económica de la operación puede cambiar rápidamente.
En ese contexto, algunos buques fresqueros de altura y congeladores con puerto de asiento en Mar del Plata decidieron finalizar anticipadamente la zafra de langostino. Las bajas capturas de los últimos días y el deterioro de la relación entre costos y beneficios por marea comenzaron a erosionar los buenos promedios registrados durante el tramo inicial de la temporada.
Parte de esas embarcaciones regresará a su operatoria habitual sobre merluza común. Otros buques resolvieron prepararse para la pesca de especies pelágicas, luego de los resultados obtenidos en la campaña de investigación realizada por el BIP Mar Argentino. La reconversión no implica una garantía de rendimiento, pero muestra cómo la flota ajusta su estrategia ante cambios en la disponibilidad y en las restricciones de manejo.
Las subáreas 10 y 6 aparecen como próxima alternativa de exploración
Luego de los cierres de las subáreas 9 y 13, la atención se trasladó hacia las subáreas 10 y 6. Capitanes consultados por el medio especializado PESCARE informaron la detección de marcas ecoicas durante navegaciones desde y hacia Puerto Madryn.
Las marcas registradas mediante equipos acústicos pueden indicar la presencia de organismos, pero no constituyen por sí solas una confirmación de langostino en magnitud comercial. Para transformar ese indicio en una decisión de manejo se necesita un diseño de muestreo que permita identificar la especie, estimar la concentración, observar la estructura de tallas y evaluar la captura incidental de merluza.
El INIDEP deberá analizar si resulta pertinente incorporar esas zonas, próximas al Área Interjurisdiccional de Esfuerzo Restringido de jurisdicción nacional, a un nuevo esquema exploratorio. La autoridad pesquera tendrá luego la decisión final sobre una eventual autorización. Hasta que ese procedimiento se complete, no existe certeza sobre la apertura ni sobre el rendimiento que podrían ofrecer las áreas.
Qué cambia para Mar del Plata, Puerto Madryn y la cadena pesquera
El cierre de la Subárea 13 tiene consecuencias que exceden el área de pesca. Para los buques con asiento en Mar del Plata, la decisión puede acelerar el regreso a puerto, modificar la programación de descargas y reducir la actividad de plantas que dependen del langostino. También puede generar ajustes en los turnos de estiba, aprovisionamiento, mantenimiento naval, transporte refrigerado y comercialización.
Puerto Madryn, por su cercanía con parte de las zonas bajo análisis, permanece vinculado a la evolución de las próximas prospecciones. Una eventual concentración comercial en las subáreas 10 o 6 podría modificar los recorridos de la flota y la elección del puerto de descarga. Sin embargo, esa posibilidad depende de una comprobación científica y de una autorización administrativa que todavía no fue comunicada.
Para los exportadores, la incertidumbre se refleja en la disponibilidad futura de materia prima, la regularidad de los embarques y la capacidad de sostener compromisos comerciales. En la industria pesquera argentina, la continuidad de las plantas no depende únicamente del volumen capturado: también influyen las tallas, la calidad, el rendimiento industrial, los costos energéticos, la logística de frío y el estado de los mercados externos.
La información sobre la cadena de frío y la logística de las exportaciones pesqueras permite dimensionar por qué una menor captura puede repercutir en numerosos servicios asociados. Cada marea articula transporte marítimo, operaciones portuarias, talleres, proveedores, plantas de procesamiento y despachos de comercio exterior.
La decisión de mantener cerrada la Subárea 13 prioriza la protección de juveniles y el cumplimiento de los límites establecidos para la relación merluza/langostino. Para la flota, significa replegarse, esperar nuevos datos o reorientar su actividad hacia otras especies. Para la administración y el sector científico, el desafío inmediato será determinar si las próximas áreas ofrecen una alternativa real sin repetir los indicadores biológicos que obligaron a suspender las operaciones.
Preguntas frecuentes
¿Por qué la Subárea 13 seguirá cerrada?
La autoridad pesquera mantuvo el cierre porque la prospección detectó baja disponibilidad de langostino, una relación merluza/langostino muy superior al máximo permitido y una elevada proporción de merluza juvenil.
¿Cuál es el límite permitido para la relación merluza/langostino?
El límite reglamentario citado en la información oficial es de 0,20. En la Subárea 13 se registraron valores de entre 0,80 y 2,32, según el tipo de buque y la jornada.
¿Qué proporción de merluza juvenil se encontró?
El informe técnico indicó que hasta el 90% de los ejemplares de merluza común registrados durante la prospección fueron juveniles.
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