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Pesca

Perú evaluará el calamar gigante antes de definir nuevas medidas pesqueras

18/08/202611 min de lectura2 comentarios

Perú puso en marcha un programa de 35 días para estudiar el estado biológico y pesquero del calamar gigante, con participación de la flota artesanal, seguimiento del IMARPE y facultades de control para PRODUCE.

Perú evaluará el calamar gigante antes de definir nuevas medidas pesqueras

Perú desplegará un programa de investigación y prospección de 35 días para determinar el estado del calamar gigante o pota (Dosidicus gigas), uno de los recursos centrales de su actividad pesquera. La estrategia combinará la Operación Calamar Gigante V, prevista entre el 23 y el 29 de agosto, con una segunda etapa de pesca exploratoria que se extenderá del 30 de agosto al 26 de septiembre. El Instituto del Mar del Perú (IMARPE) tendrá a su cargo el seguimiento científico, mientras que el Ministerio de la Producción (PRODUCE) podrá suspender, reducir o finalizar las actividades si los resultados indican riesgos para la conservación.

Perú puso en marcha un esquema de evaluación científica y pesca exploratoria destinado a reunir información actualizada sobre el calamar gigante, conocido localmente como pota. La medida busca reducir la incertidumbre sobre la situación del recurso y aportar evidencia para definir la continuidad, el esfuerzo y las condiciones de la actividad extractiva durante el período siguiente.

Según Fuente original, la información se basa en Perú despliega un amplio esquema de evaluación sobre el calamar gigante.

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El programa fue establecido mediante la Resolución Ministerial Nº 00269-2026-PRODUCE, publicada el 15 de agosto en el diario oficial El Peruano. El diseño contempla dos instancias consecutivas, con objetivos diferenciados pero vinculados: una operación científica basada en estaciones de muestreo y una prospección pesquera en la que cada embarcación podrá realizar una única faena.

La decisión se apoya en un diagnóstico del IMARPE. De acuerdo con el informe técnico elevado al Ministerio de la Producción, la pesquería del calamar gigante presentó una elevada variabilidad en sus principales indicadores durante 2025 y 2026. Ese comportamiento dificulta establecer con precisión la evolución de la población y obliga a mejorar la calidad y cantidad de los datos disponibles antes de adoptar nuevas decisiones de manejo.

Perú evaluará calamar gigante antes: Dos etapas consecutivas para observar el estado de la pota

La primera fase será la Operación Calamar Gigante V, programada del 23 al 29 de agosto dentro del dominio marítimo peruano y hasta una distancia de 150 millas náuticas de la costa. Podrán participar hasta 30 embarcaciones pesqueras, siempre que no superen los 32,6 metros cúbicos de capacidad de bodega.

El objetivo principal será obtener indicadores biológico-pesqueros del recurso en diferentes estaciones asignadas por el IMARPE. La información permitirá estudiar la distribución de tallas, identificar posibles morfotipos a partir de la longitud del manto, conocer la proporción entre machos y hembras y determinar la condición reproductiva de los ejemplares.

La operación también medirá la captura por unidad de esfuerzo, conocida por su sigla CPUE. Este indicador relaciona el volumen obtenido con el esfuerzo aplicado y puede aportar una referencia sobre la abundancia relativa del recurso. Sin embargo, su interpretación requiere considerar las características de cada embarcación, las zonas de trabajo, el tiempo de pesca y las condiciones ambientales.

Qué información biológica busca reunir el IMARPE

El muestreo incluirá observaciones sobre la madurez gonadal, la copulación, la proporción sexual y el espectro trófico. Estos datos son relevantes porque permiten conocer en qué etapa del ciclo de vida se encuentra la cohorte dominante y si la población atraviesa una fase de maduración, reproducción o renovación.

La evaluación incorporará además registros de parámetros oceanográficos superficiales. La presencia y el comportamiento del calamar gigante pueden variar según las condiciones del ambiente marino, por lo que vincular la distribución de las capturas con la temperatura y otros factores oceanográficos ayuda a interpretar mejor las variaciones observadas por la flota.

Las embarcaciones deberán operar en los lugares y estaciones establecidos por el instituto. En cada punto de muestreo, la pesca se desarrollará durante la noche y con línea potera. Para mejorar la representatividad de la muestra, las unidades tendrán que contar con poteras grandes, medianas y pequeñas.

La exigencia de utilizar diferentes tamaños de aparejos busca evitar que la información quede concentrada en un único segmento de ejemplares. Una captura más amplia en términos de tallas facilita el análisis de la estructura poblacional y permite observar si existen cambios relevantes en la composición del recurso.

La falta de muestras artesanales elevó la necesidad de investigar

Uno de los problemas señalados por el IMARPE es la limitada disponibilidad de muestras biológicas procedentes de la actividad extractiva de la flota artesanal. La ausencia o insuficiencia de ejemplares analizados restringe la posibilidad de realizar una caracterización integral de la población de pota y aumenta el margen de incertidumbre sobre su evolución.

Por ese motivo, el nuevo esquema no se limita a una campaña científica convencional. También convierte a la flota comercial participante en una fuente directa de información. Los armadores deberán registrar datos operativos, biométricos y biológicos, mientras que las embarcaciones tendrán que entregar ejemplares enteros cuando sean solicitados por el organismo científico.

Durante la Operación Calamar Gigante V, la información deberá quedar asentada mediante registros electrónicos y otros instrumentos definidos por el IMARPE. Cada unidad tendrá que contar con permiso de pesca vigente, un equipo operativo del Sistema de Seguimiento Satelital para embarcaciones pesqueras (SISESAT) y las condiciones necesarias para embarcar y proteger al observador científico designado.

Si el IMARPE no asigna un observador a una determinada embarcación, el patrón y la tripulación deberán documentar las operaciones mediante los mecanismos establecidos. Esa alternativa permite ampliar la cobertura del relevamiento, aunque también vuelve especialmente importante la consistencia de los registros y el cumplimiento de los procedimientos de control.

La prospección tendrá fechas escalonadas según la bodega

La segunda fase comenzará inmediatamente después de la operación científica. El plan la denomina “Prospección Pesquera del Calamar Gigante durante El Niño 2026-2027”, una definición que incorpora la variable ambiental al diseño del seguimiento.

La prospección buscará medir la abundancia relativa mediante la CPUE y volverá a observar la distribución de tallas, la madurez gonadal, la copulación, la proporción sexual y el espectro trófico. La información obtenida será comparada con la de la primera etapa para reconocer diferencias entre zonas, fechas y capacidades operativas.

La incorporación de la flota será progresiva. Las embarcaciones con menos de 10 metros cúbicos de capacidad de bodega podrán realizar su única faena desde el 30 de agosto. Las unidades de entre 10 y 20 metros cúbicos estarán habilitadas desde el 6 de septiembre, mientras que aquellas de más de 20 y hasta 32,6 metros cúbicos podrán comenzar desde el 13 de septiembre.

La estratificación por capacidad permite reunir información de embarcaciones con condiciones de trabajo distintas. La autonomía, el espacio disponible, la cantidad de aparejos y la posibilidad de operar en determinadas áreas pueden influir en el resultado de una faena. Por eso, separar los grupos facilita una lectura más cuidadosa de los datos y evita comparar de manera directa unidades con capacidades muy diferentes.

Límites de captura y entrega obligatoria de ejemplares

PRODUCE estableció un máximo de una faena por embarcación y fijó límites diferenciados. Las unidades menores de 10 metros cúbicos podrán capturar hasta 6 toneladas, con una tolerancia de 0,5 toneladas. Las embarcaciones de entre 10 y 20 metros cúbicos tendrán un límite de 8 toneladas y una tolerancia de 1 tonelada. Para las unidades de más de 20 y hasta 32,6 metros cúbicos, el máximo será de 12 toneladas, también con 1 tonelada adicional de tolerancia.

Las capturas deberán realizarse con líneas poteras y descargarse en puntos autorizados. Los armadores tendrán que completar un registro de captura y esfuerzo con información de cada operación, una obligación que busca vincular el volumen desembarcado con el tiempo, la zona y las condiciones de pesca.

Además, cada embarcación deberá entregar al IMARPE tres ejemplares enteros de diferentes tallas. La exigencia responde directamente a la falta de muestras biológicas identificada por el organismo. Si no hubiera personal del instituto en el desembarque, los ejemplares quedarán bajo custodia del responsable del punto autorizado hasta que puedan ser retirados.

La entrega de individuos de distintas dimensiones es relevante para evaluar la estructura de la población. Una muestra compuesta únicamente por ejemplares grandes o pequeños podría ofrecer una visión parcial y dificultar el análisis de la madurez, la proporción sexual y el desarrollo reproductivo.

El monitoreo satelital y los desembarques quedarán bajo control

El IMARPE monitoreará ambas actividades y podrá elevar a PRODUCE la información científica necesaria para recomendar una suspensión o finalización total o parcial. La autoridad ministerial conservará la facultad de intervenir si los datos muestran que la continuidad de la prospección puede afectar la conservación del recurso.

La Dirección General de Supervisión, Fiscalización y Sanción tendrá a su cargo el conteo de las descargas y coordinará los controles con los gobiernos regionales. De ese modo, el programa combina observación científica en el mar, seguimiento satelital, registros de captura y verificación en los puntos autorizados.

El SISESAT tendrá un papel operativo relevante porque permitirá comprobar la posición y el desplazamiento de las embarcaciones durante la actividad. Esa trazabilidad puede ayudar a verificar que las unidades trabajen en las áreas asignadas, respeten las fechas de habilitación y cumplan con la cantidad de faenas autorizadas.

El esquema también exige que los participantes dispongan de permisos vigentes y de condiciones adecuadas para el embarque de observadores. La seguridad de quienes recolectan información científica forma parte de los requisitos operativos y no constituye un aspecto separado del proceso de evaluación.

Los informes definirán el próximo escenario regulatorio

Al finalizar la Operación Calamar Gigante V, el IMARPE deberá presentar un informe preliminar y, dentro de los 15 días calendario posteriores, un documento final con los resultados. La prospección pesquera tendrá un plazo equivalente para la elaboración de su informe final una vez concluida.

Esos documentos deberán aportar las bases científicas para las medidas de manejo que resulten necesarias. No implican por sí mismos una modificación automática de la actividad, pero sí pueden influir en decisiones posteriores sobre continuidad, esfuerzo autorizado, controles, condiciones de pesca o eventuales restricciones.

La referencia a El Niño 2026-2027 incorpora un elemento de incertidumbre ambiental que puede afectar la distribución y disponibilidad del calamar gigante. La interpretación de los resultados deberá contemplar tanto las señales biológicas como las condiciones oceanográficas observadas durante el período de estudio.

En este punto, la comparación entre las dos etapas será determinante. La operación científica se desarrollará en estaciones definidas por el IMARPE, mientras que la prospección incluirá faenas comerciales estratificadas por capacidad de bodega. La combinación de ambas fuentes puede ofrecer una lectura más completa que la obtenida a partir de un único tipo de muestreo.

Qué puede cambiar para la flota y los puertos pesqueros peruanos

Para la flota artesanal, el programa supone una participación directa en la generación de la información que orientará el futuro manejo de la pota. Las embarcaciones deberán asumir tareas adicionales de registro, entrega de muestras, control satelital y cumplimiento de fechas, pero también aportarán datos que pueden ser decisivos para sostener una actividad ordenada.

En los puertos pesqueros y puntos autorizados, la aplicación de la medida requerirá coordinación entre armadores, responsables de desembarque, gobiernos regionales, fiscalizadores e investigadores. La recepción de ejemplares enteros, el conteo de descargas y la conservación de las muestras agregan exigencias logísticas que deben resolverse sin afectar la trazabilidad del producto.

La información también puede tener consecuencias sobre la industria procesadora y la cadena exportadora. La continuidad de los desembarques, el nivel de esfuerzo permitido y las eventuales medidas de conservación condicionan la disponibilidad de materia prima para plantas, comercializadores y operadores vinculados con los mercados externos.

El calamar gigante es un recurso relevante para la actividad pesquera peruana, por lo que cualquier cambio regulatorio puede repercutir en la planificación de las mareas, el uso de bodegas, el transporte desde los puntos de descarga y la programación industrial. En ese contexto, los resultados científicos serán observados no solo por la flota, sino también por los actores comerciales que necesitan previsibilidad para organizar compras, procesamiento y exportaciones.

La publicación original de la medida y sus fundamentos fue difundida por Pescare en su cobertura sobre la evaluación peruana del calamar gigante. Para seguir el contexto regional, también resulta útil consultar la información sobre logística pesquera y transporte marítimo y los informes vinculados con comercio exterior y exportaciones de productos del mar.

El programa peruano coloca la investigación biológica en el centro de la próxima decisión sobre la pota. La calidad de los registros, la entrega de muestras y el control efectivo de las faenas serán determinantes para que los informes del IMARPE reflejen con precisión la situación del recurso y permitan definir reglas compatibles con la conservación y con la continuidad de la actividad pesquera.

FAQ

Preguntas frecuentes

¿Cuándo se realizará la Operación Calamar Gigante V?

La Operación Calamar Gigante V está prevista entre el 23 y el 29 de agosto, dentro del dominio marítimo peruano y hasta 150 millas náuticas de la costa.

¿Qué organismo estará a cargo de la evaluación?

El Instituto del Mar del Perú, IMARPE, conducirá el seguimiento científico, analizará las muestras y elaborará los informes con los resultados de las dos etapas.

¿Cuántas faenas podrá realizar cada embarcación durante la prospección?

Cada embarcación podrá realizar una única faena de pesca durante la prospección del calamar gigante.

Equipo editorial

Valentina Bianchi

62 notas11 min de lectura

Editor digitalPesca

Autor del equipo editorial de Agenda Portuaria, especializado en puertos, logística, comercio exterior y sector agroindustrial.

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2 comentarios en esta nota

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  1. Me parece sensato medir bien antes de tocar las reglas, sobre todo con un recurso tan importante para las economías costeras y las exportaciones peruanas. Ojalá el relevamiento sea transparente y los datos se compartan rápido. También sería clave que la participación artesanal no quede sólo en la foto, porque son quienes conocen de primera mano cómo viene cambiando la pesca. También suma leerlo junto con este análisis relacionado sobre evaluación del calamar gigante en perú.

  2. Está bueno que antes de cambiar las reglas hagan una evaluación con datos y no a partir de percepciones. Sería clave que publiquen la metodología, el esfuerzo pesquero relevado y cómo van a separar variaciones naturales de impactos de la flota. También habría que ver si 35 días alcanzan para captar una foto representativa de una especie tan variable. También suma leerlo junto con Temporal marítimo replegó a más de 150 pesqueros y aceleró el fin del langostino.

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