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Pesca

Temporal marítimo replegó a más de 150 pesqueros y aceleró el fin del langostino

22/08/202610 min de lectura1 comentario

El fuerte oleaje y vientos de hasta 40 nudos obligaron a la flota pesquera a buscar refugio en puertos y golfos. El regreso de varios fresqueros a la merluza puede aumentar la presión sobre Mar del Plata.

Temporal marítimo replegó a más de 150 pesqueros y aceleró el fin del langostino

Un temporal con vientos intensos y olas cercanas a los seis metros interrumpió la actividad pesquera en buena parte del litoral marítimo argentino y obligó a más de 150 buques a replegarse hacia puertos, radas, golfos y fondeaderos protegidos. El episodio golpeó a la flota cuando la zafra nacional de langostino ya atravesaba una etapa de menores rendimientos, mayor dispersión del recurso y concentración de barcos en pocas áreas habilitadas.

La situación meteorológica comenzó a complicarse durante la noche del miércoles 19 de agosto y se extendió durante las jornadas siguientes. Los pronósticos mantuvieron condiciones adversas hasta las últimas horas del sábado 22, con una mejora progresiva prevista desde el domingo 23. Para los buques que operaban sobre el langostino, la permanencia en los caladeros dejó de ser productiva y, en varios casos, también elevó los riesgos para las tripulaciones y los equipos de cubierta.

Según Fuente original, la información se basa en El temporal replegó a más de 150 pesqueros y parte de la flota fresquera abandonó la zafra de langostino.

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El fenómeno combinó vientos del sur y sudoeste de hasta 40 nudos en algunos sectores marítimos con olas significativas de entre cuatro y cinco metros. Modelos utilizados para la planificación operativa ubicaron máximos cercanos a 5,9 metros en zonas alejadas de la costa. En ese contexto, la decisión dominante fue abandonar temporalmente las áreas de pesca y buscar abrigo en puntos protegidos de la costa bonaerense y patagónica.

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Temporal marítimo replegó 150 pesqueros: El Golfo Nuevo concentró el mayor repliegue de la flota

El impacto más visible se produjo en el Golfo Nuevo. Reportes provenientes de Puerto Madryn señalaron la presencia de más de 130 barcos dentro del golfo, mientras que otras unidades ingresaron a Rawson, Camarones, Comodoro Rivadavia, Caleta Paula y Puerto Deseado. Parte de la flota también puso proa hacia Mar del Plata, en una maniobra que anticipa una modificación de los destinos operativos para las próximas semanas.

Las radas y los espacios de fondeo próximos a la costa cumplen una función esencial durante este tipo de temporales. Bahía Cracker, entre otros sectores de abrigo, permitió reducir la exposición de los buques al viento predominante y limitar el movimiento de las embarcaciones. La prioridad pasó a ser preservar la seguridad de las tripulaciones, evitar daños en tangones y artes de pesca y esperar una ventana meteorológica que permita definir el siguiente paso.

El reporte original de Pescare detalló la evolución del temporal, el movimiento de los pesqueros y los datos oficiales de desembarque utilizados para dimensionar el escenario. La información del Servicio de Hidrografía Naval resultó central para seguir la propagación del oleaje sobre distintos sectores de la METAREA VI.

Un episodio que paralizó la operación, no solo el tránsito

El boletín del Servicio de Hidrografía Naval informó alturas de ola de entre 2,5 y 4,5 metros en diferentes sectores, con valores de hasta cinco metros. El organismo considera especialmente relevantes las olas significativas superiores a 2,5 metros y emite avisos específicos cuando se prevén alturas mayores a cinco metros.

Para la pesca de langostino, el deterioro meteorológico tiene consecuencias operativas concretas. La búsqueda del recurso exige maniobras de arrastre, trabajo permanente en cubierta, clasificación y procesamiento a bordo o descarga rápida en puerto. El viento cruzado, el oleaje elevado y la pérdida de estabilidad dificultan cada una de esas tareas. Incluso cuando un buque podría navegar, la relación entre riesgo, consumo de combustible, desgaste y probabilidad de captura puede volver inconveniente continuar en el caladero.

La zafra de langostino llegó al temporal con menos margen

La tormenta encontró a la pesquería en una etapa compleja. La flota venía concentrando su esfuerzo principalmente en las subáreas 7 y 8, mientras que las subáreas 4, 5, 15 y 16 permanecían habilitadas. Sin embargo, la distancia y las condiciones de captura redujeron el interés de trasladar una cantidad significativa de barcos hacia esos sectores.

La prospección de las subáreas 9 y 13 tampoco generó una alternativa sólida. En la subárea 9 se registraron capturas prácticamente nulas y una relación merluza-langostino de 6,4, una proporción incompatible con la continuidad de una pesquería dirigida al crustáceo. En la subárea 13, el primer relevamiento arrojó un rendimiento medio de 357 kilos por hora, con 32,17% de ejemplares L4 y menores y una relación merluza-langostino de 1,11.

Durante la segunda jornada de esa evaluación aumentó la presencia de ejemplares pequeños y la captura incidental de merluza continuó por encima del límite de referencia de 0,20. Por ese motivo, el Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero recomendó finalizar ambos relevamientos y la autoridad de aplicación mantuvo cerradas las dos subáreas.

Estos antecedentes explican por qué el temporal no aparece como un hecho aislado. La flota ya enfrentaba mayor tiempo de búsqueda, menor previsibilidad y una reducción de las zonas comercialmente atractivas. Cuando los barcos se concentran en pocas millas cuadradas, cualquier interrupción meteorológica puede afectar simultáneamente a una gran cantidad de empresas, plantas y trabajadores vinculados con la descarga y el procesamiento.

Los desembarques muestran el peso de congeladores y fresqueros

Entre el 1 de abril y el 18 de agosto de 2026 se declararon 110.727,6 toneladas de langostino en puertos argentinos procedentes de aguas nacionales, dentro y fuera de la Zona de Veda Permanente de Juveniles de Merluza. De ese total, los buques congeladores reunieron 68.942,6 toneladas, equivalentes al 62,3% del volumen informado. Los distintos segmentos fresqueros aportaron 41.785 toneladas, el 37,7% restante.

La estadística no permite calcular por sí sola el rendimiento de cada barco ni la captura por jornada efectiva de pesca. Sí permite observar, en cambio, la diferencia de participación entre los segmentos. Los congeladores cuentan con capacidad para procesar y conservar el producto a bordo, una ventaja asociada al equipamiento, la organización industrial y la experiencia de las tripulaciones que trabajan en las plantas embarcadas.

Rawson recibió 4.139,6 toneladas de langostino provenientes de los segmentos fresqueros durante el período analizado. De ese volumen, 1.811,7 toneladas correspondieron a fresqueros costeros y 2.327,9 toneladas a fresqueros de altura. La flota costera de Rawson con permiso de pesca en aguas nacionales tiene un alcance operativo de hasta 100 millas náuticas desde la costa, por lo que su participación queda más condicionada por la distancia a las subáreas habilitadas.

El cuadro marca una diferencia con otras etapas de la pesquería: en esta temporada, la mayor proporción del langostino nacional quedó en manos de los congeladores tangoneros, seguida por los fresqueros de altura. La intervención de los costeros chubutenses fue más limitada, en parte por la localización del recurso y por las restricciones propias de su radio de operación.

Parte de los fresqueros ya busca alternativas al crustáceo

El repliegue obligado por el temporal funcionó también como un punto de definición para varios fresqueros. Algunos buques comenzaron a desarmar los tangones y a orientar su actividad hacia especies pelágicas o hacia la merluza común. Otros podrían dirigirse a la anchoíta bonaerense, cuya disponibilidad suele adquirir mayor interés durante la transición hacia la primavera.

La posibilidad de avanzar sobre la anchoíta dependerá de que existan concentraciones estables y comercialmente aprovechables, pero también de la capacidad de absorción de las plantas ubicadas en tierra. No alcanza con encontrar el recurso: las empresas necesitan contar con espacio de recepción, personal, cámaras frigoríficas, transporte y compradores capaces de sostener la operación.

Para la mayoría de los fresqueros de altura, la alternativa más probable es el regreso a la merluza común. Ese desplazamiento puede concentrar nuevamente un volumen importante de pescado en Mar del Plata, principal puerto merlucero del país. El cambio de especie implica modificar artes, recorridos, tiempos de marea, circuitos comerciales y necesidades de procesamiento.

La transición tendrá efectos distintos según el tamaño y la estructura de cada empresa. Los buques que ya cuentan con experiencia, permisos y compradores vinculados con la merluza pueden retomar la actividad con mayor rapidez. Para otros armadores, abandonar el langostino supone asumir costos de reconfiguración y operar en una pesquería con una ecuación económica diferente.

Mar del Plata puede recibir más pescado y enfrentar una presión adicional

El retorno de numerosos fresqueros a la merluza puede aumentar la disponibilidad de materia prima para las plantas y cámaras frigoríficas marplatenses. Esa mayor oferta permitiría sostener turnos de trabajo y actividad industrial después de la temporada de langostino, pero también podría generar dificultades si el ingreso de barcos se produce al mismo tiempo y supera la capacidad de procesamiento o almacenamiento.

Una llegada simultánea de capturas puede presionar la estiba, los servicios portuarios, el transporte terrestre y la disponibilidad de frío. Si la oferta supera las necesidades inmediatas de las plantas, el precio de primera venta puede comprimirse. El efecto sobre el empleo tampoco es lineal: más descargas pueden sostener puestos en muelle y procesamiento, pero una sobreoferta con márgenes reducidos puede deteriorar la rentabilidad de las empresas.

El escenario merece seguimiento dentro de la logística pesquera y portuaria, porque el movimiento de la flota impacta en turnos de descarga, asignación de muelles, disponibilidad de hielo, combustible, talleres navales y camiones refrigerados. También se relaciona con la evolución del comercio exterior de productos pesqueros, ya que la administración de inventarios condiciona los embarques y la capacidad de responder a la demanda internacional.

La continuidad del langostino dependerá de nuevos datos técnicos

Una vez que mejoren las condiciones del mar, la flota que permanezca en la zafra intentará regresar a las subáreas 7 y 8. También existe expectativa por una eventual prospección de la subárea 10, destinada a comprobar si todavía conserva concentraciones comerciales de langostino y niveles aceptables de captura incidental de merluza.

Esa evaluación podría representar una de las últimas posibilidades para extender la temporada nacional. Sin embargo, cualquier apertura debería basarse en los resultados técnicos del INIDEP y en las decisiones de la autoridad pesquera. La presencia de recurso no alcanza por sí sola: también deben considerarse la talla de los ejemplares, la captura incidental, el esfuerzo requerido y la sustentabilidad de la operación.

En paralelo, cámaras empresarias vinculadas principalmente con buques congeladores impulsan gestiones para finalizar la temporada. El argumento económico se relaciona con la dispersión del recurso, el aumento de los costos de búsqueda y la conveniencia de ordenar inventarios antes de una posible zafra provincial que podría comenzar hacia mediados de octubre. Llegar con cámaras disponibles y menor stock acumulado puede mejorar la posición comercial de las empresas frente a una nueva oferta de langostino.

Ese interés comercial debe diferenciarse de la evaluación biológica de la pesquería. La decisión de cerrar, prolongar o reabrir áreas corresponde a la autoridad competente y necesita apoyarse en información científica. La administración de un recurso público no debería quedar determinada únicamente por el calendario de ventas, la ocupación de cámaras o las necesidades financieras de un segmento de la flota.

El temporal, por ahora, impuso una pausa y aceleró una redistribución que ya estaba en marcha. Cuando la meteorología permita volver al mar, cada armador deberá decidir si todavía existe margen para continuar sobre el langostino, si espera una nueva prospección o si orienta definitivamente sus barcos hacia merluza, anchoíta u otras especies pelágicas. Esa decisión repercutirá en los puertos pesqueros, en las plantas de procesamiento y en la cadena de suministro que conecta la captura con el mercado interno y las exportaciones.

FAQ

Preguntas frecuentes

¿Cuántos pesqueros fueron afectados por el temporal?

Más de 150 buques debieron replegarse hacia puertos, radas, golfos y fondeaderos protegidos. En el Golfo Nuevo se concentraron más de 130 barcos, según los reportes citados.

¿Qué condiciones meteorológicas provocaron la suspensión de la pesca?

Se registraron vientos del sur y sudoeste de hasta 40 nudos y olas significativas de entre cuatro y cinco metros, con modelos que ubicaron máximos cercanos a 5,9 metros en sectores alejados de la costa.

¿Por qué varios fresqueros abandonarían la zafra de langostino?

La decisión se vincula con la dispersión del recurso, menores rendimientos, mayores tiempos de búsqueda, captura incidental de merluza y una menor cantidad de áreas comercialmente atractivas.

Equipo editorial

Valentina Bianchi

61 notas10 min de lectura

Editor digitalPesca

Autor del equipo editorial de Agenda Portuaria, especializado en puertos, logística, comercio exterior y sector agroindustrial.

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Conversación editorial

1 comentario en esta nota

Sumate al debate sobre esta cobertura del sector portuario y logístico.

  1. Qué temporada complicada para la flota y para quienes viven de la pesca. Con tantos barcos buscando refugio, también preocupa cómo queda Mar del Plata cuando vuelvan los fresqueros a la merluza. Ojalá haya coordinación entre autoridades y trabajadores para evitar sobrepesca y cuidar la seguridad, porque detrás de cada barco hay familias y comunidades enteras.

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