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El Niño amenaza el reclutamiento de la sardina común en Chile

04/08/202611 min de lectura0 comentarios

Investigadores chilenos advierten que el fortalecimiento de El Niño durante 2026 podría reducir la incorporación de juveniles de sardina común y condicionar la recuperación de una pesquería clave para Biobío.

El Niño amenaza el reclutamiento de la sardina común en Chile

El fortalecimiento previsto del fenómeno El Niño durante 2026 podría reducir el reclutamiento de la sardina común en la zona centro-sur de Chile, justamente durante una etapa decisiva del ciclo biológico de la especie. La advertencia fue formulada por el investigador Marcos Arteaga Vásquez, del Instituto de Investigación Pesquera (Inpesca), quien señaló que el calentamiento del océano puede alterar la productividad marina, afectar la supervivencia de huevos y larvas y limitar la incorporación de nuevos ejemplares al stock pesquero.

La sardina común (Strangomera bentincki) atraviesa un momento de recuperación biológica en Chile, pero esa mejora podría quedar expuesta a un cambio ambiental de gran escala. El posible fortalecimiento de El Niño hacia finales de 2026 concentra la atención de investigadores, autoridades y operadores pesqueros porque el período de máxima intensidad del fenómeno coincidiría con la fase en la que se define buena parte del reclutamiento de la especie.

Según Fuente original, la información se basa en Chile advierte que el ciclo El Niño podría reducir el reclutamiento de la sardina común.

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El reclutamiento representa la incorporación de nuevos individuos a la población disponible para sostener las capturas futuras. En una especie de ciclo de vida corto, una cohorte particularmente débil puede trasladarse con rapidez a la biomasa explotable y modificar las posibilidades de pesca de las temporadas siguientes. Por eso, el problema no necesariamente se manifiesta de inmediato en los desembarques, sino que puede aparecer después en los relevamientos científicos, en las campañas hidroacústicas y en las decisiones sobre cuotas.

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Niño amenaza reclutamiento sardina común: El calentamiento del Pacífico pone bajo presión una etapa biológica crítica

El diagnóstico citado en la investigación fue elaborado a partir de las proyecciones de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA). El organismo confirmó la presencia de El Niño y estimó una probabilidad del 97% de persistencia hasta comienzos de 2027. También calculó en 81% la posibilidad de que el fenómeno alcance una intensidad muy fuerte entre octubre y diciembre de 2026.

Los indicadores oceánicos muestran un calentamiento significativo en distintas áreas del Pacífico. El índice semanal Niño 3.4 llegó a una anomalía de 1,2 °C, mientras que la región Niño 1+2, ubicada frente a la costa sudamericana, alcanzó 2,7 °C por encima de sus valores habituales. Además, una onda Kelvin cálida profundizó la termoclina y elevó la temperatura del Pacífico oriental, en un contexto de mayor interacción entre el océano y la atmósfera.

La sardina común desova principalmente entre junio y noviembre. El reclutamiento se desarrolla entre octubre y marzo y alcanza su mayor expresión durante el verano austral. Esa superposición entre el período proyectado de mayor intensidad de El Niño y las primeras etapas de vida de la especie explica la preocupación científica.

Por qué la surgencia costera resulta determinante

En condiciones oceanográficas normales, la surgencia costera lleva hacia la superficie aguas frías profundas cargadas de nutrientes. Ese mecanismo sostiene la producción de fitoplancton y zooplancton, que constituyen la base alimentaria de huevos, larvas y pre-reclutas de pequeños pelágicos como la sardina común.

El calentamiento asociado a El Niño puede debilitar la surgencia, reducir el aporte de nutrientes y modificar la circulación marina próxima a la costa. Como consecuencia, podría disminuir la disponibilidad de alimento durante las primeras fases de desarrollo y cambiar el transporte de huevos y larvas hacia las áreas de crianza. La combinación de menor productividad y alteraciones en la circulación no implica automáticamente un colapso del recurso, pero sí eleva la incertidumbre sobre la fuerza de la próxima cohorte.

El efecto también puede expresarse en la distribución espacial de los cardúmenes. Si las condiciones ambientales desplazan a la sardina común o modifican su relación con otras especies pelágicas, la flota podría enfrentar mayores distancias de búsqueda, cambios en los tiempos de operación y una distribución menos uniforme de las capturas entre los principales puertos pesqueros.

El antecedente de 1997-1998 orienta la vigilancia actual

El antecedente científico más directo se remonta al evento El Niño de 1997-1998. Un estudio sobre sardina común y anchoveta en el centro-sur de Chile identificó una relación inversa entre las anomalías cálidas de la temperatura superficial del mar y el reclutamiento de sardina. La cohorte de 1997 fue la más baja registrada durante esa década y quedó vinculada con las condiciones oceanográficas de aquel episodio.

La referencia histórica no permite anticipar por sí sola el resultado de 2026, porque cada evento presenta una evolución particular y las poblaciones también cambian con el tiempo. Sin embargo, ofrece una señal relevante para organizar el seguimiento. La temperatura superficial, la profundidad de la termoclina, la intensidad de la surgencia, la disponibilidad de plancton y la presencia de larvas son variables que pueden ayudar a diferenciar un impacto transitorio de una alteración capaz de afectar varias temporadas.

El investigador Marcos Arteaga Vásquez también observó que la anchoveta (Engraulis ringens) puede responder de manera diferente al calentamiento. Durante el episodio de 1997-1998, la sardina común tuvo una caída marcada en el reclutamiento, mientras que la anchoveta mostró una mayor resistencia a las anomalías ambientales. Si esa diferencia volviera a presentarse, podría cambiar la composición de los cardúmenes y la disponibilidad relativa de ambas especies para la flota.

La mejora del stock chileno podría depender de los juveniles que ingresen

La advertencia se produce después de una mejora en la condición biológica de la sardina común. El informe de la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura de Chile (Subpesca) correspondiente a 2024 había clasificado al recurso como sobreexplotado. En cambio, la evaluación oficial aprobada en marzo de 2026 ubicó a la población en estado de subexplotación durante 2025 y estimó en 0% la probabilidad de sobrepesca.

El mismo diagnóstico proyectó una biomasa desovante 64% superior al nivel asociado con el Rendimiento Máximo Sostenible. También calculó una mortalidad por pesca equivalente al 13% de su valor de referencia. Estos datos ampliaron el margen biológico del stock y respaldaron una lectura de recuperación. No obstante, una población puede exhibir una biomasa favorable y, al mismo tiempo, quedar expuesta si la siguiente generación de juveniles es reducida.

La estructura de edades resulta especialmente importante en especies pelágicas de vida relativamente corta. Una cohorte abundante puede sostener capturas durante varias temporadas, mientras que una incorporación débil puede limitar rápidamente la disponibilidad futura. Por esa razón, la evolución de los ejemplares juveniles será tan importante como el volumen desembarcado durante la temporada en curso.

El salto de los desembarques refuerza la importancia del monitoreo

Durante 2025, Chile desembarcó 334.600 toneladas de sardina común, frente a 121.700 toneladas en 2024. El incremento fue de aproximadamente 175% y llevó a la especie a representar cerca del 15% de los desembarques pelágicos nacionales.

La Región del Biobío concentró el 83% del volumen, con unas 278.000 toneladas. Talcahuano, San Vicente, Coronel y Lota conforman el núcleo operativo de una actividad que integra embarcaciones artesanales, plantas de procesamiento, transporte terrestre, servicios portuarios, talleres, proveedores de combustible y trabajadores vinculados con la descarga y la elaboración.

El crecimiento de los desembarques no debe interpretarse como una garantía para las próximas campañas. Si el reclutamiento de 2026 resultara menor, el efecto podría trasladarse primero a los indicadores biológicos y luego a la planificación pesquera. La respuesta de las autoridades dependerá de la magnitud de la cohorte, de la biomasa observada y de la mortalidad por pesca, no únicamente del desempeño de un año de capturas.

Cuota de 2026 y distribución entre pesca artesanal e industria

Para 2026, Chile estableció una cuota inicial de 213.800 toneladas de sardina común entre Valparaíso y Los Lagos. Después de descontar las reservas destinadas a investigación, imprevistos y consumo humano, la distribución asignó 189.399 toneladas al sector artesanal y 21.044 toneladas al sector industrial.

El régimen vigente mantiene una participación del 90% para la pesca artesanal y del 10% para la industria. Esa estructura vuelve particularmente relevante cualquier modificación en la disponibilidad espacial del recurso. Las embarcaciones de menor escala pueden enfrentar mayores dificultades para seguir cardúmenes desplazados o alejados de sus caletas, mientras que las plantas necesitan asegurar un flujo regular de materia prima para organizar turnos, recepción, procesamiento y despacho.

Una disminución del reclutamiento no necesariamente provocaría una reducción inmediata de la cuota. Antes de adoptar medidas, los organismos técnicos deberían observar la evolución de la biomasa, la composición de tallas, la presencia de juveniles y la relación entre esfuerzo pesquero y capturas. Sin embargo, una cohorte débil podría llevar a establecer límites más conservadores en temporadas posteriores.

En ese escenario, la planificación de las empresas pesqueras tendría que incorporar mayor flexibilidad. La disponibilidad irregular puede afectar contratos de abastecimiento, programación de plantas, necesidades de almacenamiento, transporte desde los puntos de descarga y compromisos comerciales. Para el sector artesanal, además, la variabilidad puede traducirse en más días de búsqueda, mayores costos operativos y menor previsibilidad de los ingresos.

Del Biobío a los mercados: cómo se transmitiría el riesgo

El posible impacto ambiental tendría una dimensión logística y comercial porque la sardina común articula una cadena concentrada en varios puertos pesqueros del centro-sur chileno. Una menor llegada de materia prima puede alterar el ritmo de descarga en Talcahuano, San Vicente, Coronel y Lota, reducir la utilización de plantas y modificar los requerimientos de camiones, cámaras, insumos y servicios asociados.

La industria también debería observar la eventual sustitución parcial entre especies. Si la anchoveta muestra una mayor resistencia y gana presencia relativa en determinadas zonas, podrían cambiar las mezclas de captura, los rendimientos de procesamiento y la organización de las operaciones. Ese desplazamiento no significa que una especie pueda reemplazar automáticamente a la otra, ya que existen diferencias biológicas, regulatorias y comerciales.

El panorama chileno se conecta con la situación observada frente a Perú. En ese país, la temperatura superficial del mar se ubicó entre 2 y 5 °C por encima de sus valores habituales y varias especies comerciales se desplazaron hacia aguas más profundas. La actividad industrial pesquera peruana cayó 31% durante los primeros cinco meses de 2026, en un momento en que el sector había exportado 4.600 millones de dólares en 2025 y proyectaba llegar a 5.000 millones este año.

Los datos peruanos no permiten trasladar mecánicamente el mismo resultado a Chile, pero muestran cómo una alteración oceanográfica puede repercutir en la captura, el procesamiento y las exportaciones. Para los operadores de comercio exterior, la incertidumbre puede reflejarse en calendarios de embarque menos estables, cambios en la disponibilidad de productos y mayor necesidad de coordinar inventarios y transporte.

La cadena pesquera argentina también sigue este tipo de señales porque las condiciones del Pacífico pueden modificar el contexto regional de especies pelágicas, precios, sustitución de productos y demanda internacional. El seguimiento puede complementarse con información sobre logística pesquera y cadena de suministro y con análisis de comercio exterior pesquero.

Campañas científicas definirán si la recuperación puede sostenerse

La evolución de la sardina común será evaluada mediante campañas hidroacústicas, seguimiento de huevos y larvas, observación de la estructura de tallas y análisis de los resultados de las vedas reproductivas y de reclutamiento. Estas herramientas permitirán estimar si el calentamiento redujo la supervivencia temprana o si el stock conserva capacidad para mantener su recuperación.

La información científica será clave para evitar decisiones basadas únicamente en los desembarques recientes. Una temporada con capturas elevadas puede reflejar la fortaleza de cohortes anteriores, pero no anticipa necesariamente el rendimiento de los individuos que todavía se encuentran en etapas tempranas. Del mismo modo, una baja puntual puede responder a cambios de distribución y no exclusivamente a una disminución de la biomasa.

El seguimiento deberá considerar también el esfuerzo pesquero, las condiciones de navegación y la localización de los cardúmenes. Para las autoridades, la coordinación entre investigación, fiscalización y administración será importante para ajustar las medidas si aparecen señales de deterioro. Para armadores, plantas y trabajadores, disponer de información actualizada permitirá ordenar mejor las operaciones y reducir decisiones de corto plazo basadas en expectativas poco firmes.

La advertencia chilena no anticipa un resultado inevitable, pero sí identifica una ventana de riesgo concreta: el período en que El Niño podría alcanzar su mayor intensidad coincide con la reproducción y el reclutamiento de la sardina común. La evolución del océano durante los próximos meses, junto con los resultados de las campañas científicas, determinará si la recuperación registrada en 2025 puede sostenerse en las temporadas que vienen.

Fuente original: Pescare.

FAQ

Preguntas frecuentes

¿Qué es el reclutamiento de la sardina común?

Es la incorporación de nuevos ejemplares, especialmente juveniles, a la población que luego puede sostener la actividad pesquera. Una cohorte débil puede reducir la biomasa disponible en temporadas posteriores.

¿Por qué El Niño puede afectar a la sardina común?

El calentamiento del océano puede debilitar la surgencia costera, reducir el aporte de nutrientes y modificar la circulación marina. Eso puede disminuir el alimento disponible para huevos y larvas y alterar su transporte hacia zonas de crianza.

¿Qué cantidad de sardina común desembarcó Chile en 2025?

Chile desembarcó 334.600 toneladas de sardina común durante 2025, frente a 121.700 toneladas en 2024, según los datos sectoriales citados en la evaluación de Subpesca.

Equipo editorial

Valentina Bianchi

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Editor digitalPesca

Autor del equipo editorial de Agenda Portuaria, especializado en puertos, logística, comercio exterior y sector agroindustrial.

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