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El Niño podría intensificarse y obliga al campo cordobés a anticipar decisiones

12/08/202613 min de lectura3 comentarios

Especialistas analizarán en Villa María cómo prepararse para un verano con más humedad, lluvias intensas y riesgos para suelos, tambos y feedlots.

El Niño podría intensificarse y obliga al campo cordobés a anticipar decisiones

El escenario climático previsto para la campaña 2026/27 obliga a los productores del centro de Córdoba a revisar sus decisiones antes del verano. Las condiciones asociadas con El Niño ya están presentes en el Pacífico ecuatorial y los principales centros internacionales de pronóstico anticipan un posible fortalecimiento durante los próximos meses. El fenómeno podría favorecer una mayor disponibilidad de humedad, aunque también elevaría el riesgo de lluvias abundantes en períodos breves, tormentas severas, anegamientos y excesos hídricos. La distribución temporal y espacial de las precipitaciones será determinante para los sistemas agrícolas, ganaderos y lecheros.

El campo del centro de Córdoba se prepara para una campaña 2026/27 atravesada por una señal climática que puede modificar la planificación productiva. El fenómeno de El Niño comenzó a ganar presencia en el Pacífico ecuatorial y, de acuerdo con las perspectivas mencionadas por los organizadores de la MegaExpo del Centro Argentino (MECA), existe la posibilidad de que continúe intensificándose durante los próximos meses.

Según Fuente original, la información se basa en “Super Niño” en puerta: Las decisiones que el campo deberá tomar antes de que llegue el verano.

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La referencia a un posible “Super Niño” no implica que toda la región vaya a recibir lluvias uniformes ni que el resultado productivo esté definido de antemano. En el centro de Córdoba, el desafío estará en interpretar cómo se distribuye el agua, cuándo ocurre y con qué intensidad. Un acumulado favorable para los cultivos puede transformarse en un problema si llega concentrado en pocos días, interrumpe las labores, satura los perfiles o deteriora los accesos a los establecimientos.

La jornada Clima + Suelos + Agua, prevista para el jueves 3 de septiembre desde las 15 en el auditorio principal de la Sociedad Rural Villa María, buscará trasladar el pronóstico a decisiones concretas. El programa forma parte de la primera jornada de la MECA, que se realizará en Villa María, y reunirá a especialistas para abordar el clima primavero-estival, las características de los suelos lecheros regionales y las medidas de adaptación para tambos y feedlots.

Niño podría intensificarse obliga campo: El Niño no define solo el volumen de lluvia

El principal riesgo de interpretar el fenómeno como una simple promesa de precipitaciones es perder de vista la variabilidad. En una campaña influida por El Niño, una mayor humedad atmosférica puede generar condiciones favorables para la implantación, el crecimiento de pasturas y la recuperación de reservas. Sin embargo, la misma disponibilidad de agua puede producir anegamientos, erosión, compactación y dificultades para ingresar con maquinaria a los lotes.

La alternancia entre lluvias intensas y ventanas secas también puede complicar la toma de decisiones. Una pausa de pocos días puede parecer suficiente para sembrar, aplicar insumos o realizar una cosecha, pero si el suelo no alcanzó una condición adecuada, el tránsito puede provocar huellas, pérdida de estructura y problemas de infiltración. Por eso, la oportunidad operativa no dependerá exclusivamente del calendario, sino de la humedad efectiva del perfil y de la capacidad de cada establecimiento para responder con rapidez.

Las tormentas severas agregan otros factores de incertidumbre. Además del agua acumulada, pueden presentarse ráfagas, granizo y escurrimientos superficiales capaces de afectar cultivos, caminos internos, alambrados, instalaciones ganaderas y fuentes de energía. La intensidad localizada de estos eventos hace que dos establecimientos cercanos puedan enfrentar consecuencias muy diferentes.

La planificación deberá combinar pronósticos y observación de campo

Ante este contexto, la información climática de escala regional necesita complementarse con observaciones locales. El estado de los lotes, la capacidad de drenaje, la cobertura vegetal, el nivel de las napas y la transitabilidad de los caminos son variables que pueden cambiar en pocas horas. Una decisión tomada con datos generales, sin considerar la situación específica del establecimiento, puede aumentar los costos o demorar una labor crítica.

La planificación también requiere definir prioridades. En un período de lluvias frecuentes, el productor debe identificar qué tareas no pueden postergarse, qué lotes tienen mejor aptitud para el tránsito y cuáles deberían preservarse para evitar daños estructurales. La disponibilidad de maquinaria, contratistas, combustible, repuestos y personal puede convertirse en un factor tan importante como el pronóstico.

Suelos lecheros: límites físicos frente al exceso de agua

El tratamiento de los suelos será uno de los ejes centrales de la exposición. Manuel Vicondo, ingeniero agrónomo e investigador del INTA, disertará sobre las características de los suelos lecheros regionales, sus limitantes y las alternativas de manejo. La temática es especialmente relevante para los sistemas del centro de Córdoba, donde la producción debe sostenerse aun cuando los caminos, corrales y áreas de pastoreo pierden capacidad de uso.

Los suelos con drenaje lento pueden conservar humedad durante períodos prolongados después de una lluvia. Esto puede ser beneficioso para sostener el crecimiento de los cultivos cuando las precipitaciones se distribuyen de manera equilibrada, pero se vuelve restrictivo si el perfil permanece saturado. En esas condiciones, las raíces disponen de menos oxígeno, se reduce la capacidad de soportar el tránsito y aumentan los riesgos de compactación.

La cobertura permanente y el manejo de los residuos pueden ayudar a amortiguar el impacto de las lluvias. La presencia de rastrojos y raíces favorece la protección superficial, reduce el desprendimiento de partículas y mejora la infiltración cuando la estructura del suelo está conservada. No obstante, ninguna práctica elimina por completo el riesgo de anegamiento en sectores bajos o con limitaciones naturales de drenaje.

También será necesario diferenciar entre un problema de exceso temporal y una restricción estructural. Un lote que se encharca por una tormenta excepcional requiere una respuesta distinta de aquel que presenta una napa cercana, pendientes desfavorables o compactación acumulada. Esa lectura permite ordenar las inversiones y evitar soluciones costosas que no resuelven la causa del problema.

El manejo del tránsito puede preservar la capacidad productiva

La circulación de equipos pesados sobre suelos húmedos es una de las decisiones con mayor impacto sobre la campaña siguiente. El ingreso de tractores, mixers, tolvas o camiones cuando el suelo no tiene suficiente resistencia puede generar compactación y deformaciones que persisten más allá del evento de lluvia. En establecimientos tamberos, la necesidad de retirar leche, distribuir alimentos o trasladar animales hace que la transitabilidad no sea una cuestión secundaria.

La anticipación puede incluir la identificación de caminos alternativos, el acondicionamiento de sectores críticos y la definición de áreas de espera para evitar maniobras repetidas. También resulta relevante establecer recorridos diferenciados para maquinaria y hacienda, de modo de concentrar el desgaste en superficies preparadas y proteger los sectores con menor capacidad portante.

Tambos y feedlots ante un verano húmedo y caluroso

El impacto de un verano con humedad elevada no se limita a la producción de forraje. En los tambos, la combinación de temperaturas altas, barro y precipitaciones frecuentes puede afectar el confort animal, la higiene, la calidad de las reservas, la circulación por corrales y la sanidad de las instalaciones.

Las vacas lecheras son sensibles al estrés térmico, especialmente cuando las altas temperaturas se mantienen junto con una humedad ambiental elevada. En esas condiciones, el animal tiene más dificultades para disipar calor y puede reducir el consumo de alimento, modificar sus patrones de descanso y disminuir su desempeño productivo. La ventilación, la disponibilidad de sombra y el acceso permanente a agua limpia adquieren una importancia mayor durante los períodos críticos.

El barro en calles, corrales y zonas de espera puede incrementar el desgaste de los animales, favorecer lesiones y complicar los movimientos hacia la sala de ordeñe. Además, la acumulación de agua y materia orgánica exige una gestión cuidadosa para reducir riesgos sanitarios. Las instalaciones que no fueron diseñadas para evacuar excedentes pueden convertirse en puntos de congestión y aumentar el tiempo necesario para realizar las rutinas diarias.

En los feedlots, el exceso de humedad puede deteriorar la superficie de los corrales, dificultar el manejo y elevar la necesidad de mantenimiento. La condición del piso influye en el desplazamiento de los animales, en la limpieza y en la eficiencia de las tareas. Cada sistema deberá evaluar sus propias limitaciones, porque la respuesta no será igual en un establecimiento con buen drenaje que en otro con sectores bajos o accesos vulnerables.

Más forraje, pero con exigencias de conservación

Un régimen con mayor humedad también puede abrir una posibilidad productiva: mejorar la oferta de forraje. Pasturas y verdeos pueden alcanzar una mayor producción si cuentan con agua disponible y temperaturas adecuadas. Sin embargo, el crecimiento no garantiza por sí mismo una mejora en el resultado económico. El forraje debe poder ser utilizado, cosechado o conservado en el momento correcto.

Las lluvias durante la confección de reservas pueden retrasar el corte, afectar el oreado y reducir la calidad del material almacenado. En silajes y rollos, el control de humedad resulta determinante para evitar pérdidas, calentamiento o deterioro. Por eso, la planificación de reservas deberá considerar no solo la superficie disponible, sino también la maquinaria, las ventanas de trabajo y los lugares de almacenamiento protegidos.

La producción adicional de pasto puede perder valor si los animales no logran acceder a los lotes por el estado de los caminos o si el pisoteo daña las pasturas. En ese punto, la estrategia debe integrar la oferta forrajera con la conservación del suelo y el descanso de los potreros. El manejo de cargas, las rotaciones y la disponibilidad de sectores de resguardo pueden ayudar a reducir el deterioro durante los períodos más húmedos.

La agenda de MECA pondrá el clima en términos de decisiones productivas

El programa de Villa María comenzará a las 15 con la exposición de Mario Navarro, climatólogo y director del Observatorio Meteorológico de Salsipuedes, quien presentará las perspectivas para la temporada primavero-estival en la región central. La intervención buscará aportar un marco para interpretar el posible comportamiento del clima durante los meses de mayor actividad productiva.

A las 15.30 será el turno de Manuel Vicondo, del INTA, con el análisis de los suelos lecheros regionales, sus restricciones y las alternativas de manejo. El recorrido continuará a las 16 con Hernán Ré, médico veterinario y asesor privado de tambos en Córdoba y Santa Fe, quien abordará cómo mitigar el efecto de las precipitaciones abundantes en tambos y feedlots y si es posible sostener altos niveles de producción de leche y carne bajo condiciones ambientales desfavorables.

La propuesta resulta relevante porque conecta tres variables que suelen evaluarse por separado. El clima determina la disponibilidad de agua y las ventanas de trabajo; el suelo define cuánto puede soportar el sistema; y la gestión de los animales establece qué medidas son necesarias para preservar productividad y bienestar. La combinación de esos factores permite pasar de una alerta general a una hoja de ruta adaptada a cada establecimiento.

La organización informó que habrá más detalles en el sitio oficial de la MegaExpo del Centro Argentino. La noticia original fue publicada por Todo Agro, medio que difundió el programa y el enfoque de la jornada.

Cómo puede trasladarse el exceso hídrico a la logística rural

Para los productores, las consecuencias de un verano con lluvias intensas también pueden aparecer fuera del lote o del tambo. Los caminos rurales, accesos a plantas de alimento, recorridos de camiones y puntos de recolección de leche forman parte de la cadena que sostiene la actividad. Cuando esas vías se vuelven intransitables, se retrasan los retiros, aumentan los costos y se pierde flexibilidad para aprovechar una ventana de trabajo.

En el caso de los tambos, la continuidad de la recolección exige accesos firmes incluso después de precipitaciones importantes. Una demora en el transporte puede afectar la programación diaria y complicar la coordinación con las industrias. Para los establecimientos ganaderos, el traslado de alimento, animales e insumos también depende de la disponibilidad de caminos operativos y de una planificación que contemple desvíos o restricciones temporales.

El estado de los suelos puede influir además en la salida de granos y en el abastecimiento de contratistas. Si la cosecha coincide con un período de alta humedad, la espera de condiciones adecuadas puede concentrar la demanda de equipos y transporte en pocos días. La coordinación entre productores, acopios y prestadores logísticos será importante para reducir demoras, aunque la posibilidad concreta dependerá de la evolución del clima y de la infraestructura local.

En ese marco, la gestión de excesos hídricos se vincula con temas más amplios de logística rural y transporte, así como con la planificación de la producción agropecuaria. El desafío no consiste únicamente en producir más con humedad disponible, sino en sostener el movimiento de insumos, alimentos, leche, carne y granos cuando el terreno presenta restricciones.

El posible fortalecimiento de El Niño no permite anticipar un resultado único para todos los productores del centro de Córdoba. Sí ofrece una señal para revisar suelos, instalaciones, reservas, caminos, corrales y protocolos de trabajo antes de que llegue el verano. La preparación temprana puede marcar la diferencia entre aprovechar una mayor oferta de agua y quedar expuesto a sus efectos más costosos.

FAQ

Preguntas frecuentes

¿Qué podría significar un fortalecimiento de El Niño para el centro de Córdoba?

Podría aumentar la disponibilidad de humedad durante la primavera y el verano, pero también la frecuencia de lluvias abundantes en períodos cortos, tormentas severas, anegamientos y excesos hídricos. El resultado dependerá de cómo se distribuyan las precipitaciones.

¿Por qué el exceso de lluvia puede afectar a los tambos?

La humedad elevada, combinada con altas temperaturas, puede deteriorar la transitabilidad de caminos y corrales, dificultar la higiene, afectar el confort animal y complicar la conservación de reservas. A la vez, puede favorecer una mayor producción de forraje si el sistema está preparado.

¿Qué temas se tratarán en la jornada de MECA?

El programa incluye perspectivas climáticas para la temporada primavero-estival, características y manejo de los suelos lecheros regionales, y medidas para mitigar el impacto de lluvias abundantes en tambos y feedlots.

Equipo editorial

Federico Acosta

49 notas13 min de lectura

Editor digitalCampo

Autor del equipo editorial de Agenda Portuaria, especializado en puertos, logística, comercio exterior y sector agroindustrial.

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3 comentarios en esta nota

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  1. Más allá del impacto productivo, estaría bueno comunicar mejor estas alertas al público general. Cuando se anticipan lluvias intensas, también cambian los precios, la disponibilidad de alimentos y hasta las decisiones de compra. ¿Se están pensando campañas coordinadas entre productores, municipios y comercios para informar con tiempo y evitar que el consumidor se entere cuando ya es tarde?

    1. Es un punto clave: las alertas no deberían quedar sólo en manos de productores o técnicos. La coordinación entre municipios, organismos agropecuarios, mercados y comercios permitiría anticipar posibles faltantes, cambios de precios y problemas de abastecimiento. También ayudarían mensajes simples y unificados, difundidos por medios locales y canales oficiales, con recomendaciones prácticas para los consumidores.

  2. Más allá de los rindes, el problema es cómo se sostienen los costos si se complican los caminos, la logística y la calidad del grano. En tambos y feedlots, unos días de humedad ya pueden cambiar toda la ecuación. Estaría bueno que también se hable de seguros, financiamiento y obras concretas para reducir el riesgo.

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