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El petrolero VS Promise operó en Ushuaia y profundizó la disputa institucional

26/08/202612 min de lectura3 comentarios

La escala del VS Promise en Ushuaia abrió un conflicto entre el Gobierno nacional y Tierra del Fuego por la aplicación de la Ley Gaucho Rivero, el control del puerto intervenido y la relación con la actividad hidrocarburífera de Río Cullen.

El petrolero VS Promise operó en Ushuaia y profundizó la disputa institucional

El petrolero VS Promise permaneció alrededor de catorce horas en el muelle comercial del Puerto de Ushuaia para realizar tareas de aprovisionamiento y volvió a zarpar hacia la terminal de Río Cullen. La escala, autorizada por la administración portuaria nacional que actualmente controla la terminal fueguina, desencadenó un enfrentamiento político y jurídico con el Gobierno de Tierra del Fuego, que cuestionó la presencia de un buque matriculado en Isla de Man y la compatibilidad de la operación con la política argentina sobre el Atlántico Sur.

El ingreso del VS Promise al Puerto de Ushuaia convirtió una operación de servicio portuario en el centro de una disputa entre la Casa Rosada y la administración de Gustavo Melella. El buque tanque llegó al muelle comercial a las 07:08 del lunes 24 de agosto, permaneció unas catorce horas para abastecerse y abandonó la terminal aproximadamente a las 21:07 de la misma jornada. Su próximo destino declarado era Río Cullen, una terminal petrolera vinculada con la producción de la Cuenca Marina Austral.

Según Fuente original, la información se basa en El VS Promise operó en Ushuaia y abrió una disputa entre Nación y Tierra del Fuego.

Para ampliar el contexto, también puede leerse Dock Sud operó en simultáneo al granelero UOT New York y al BBC Raise.

En la cobertura de Argentina y Brasil finalizaron el Fraterno XXXIX frente a Mar del Plata se abordó un aspecto relacionado con este tema.

La discusión reúne tres planos que en Tierra del Fuego suelen superponerse: la administración de una infraestructura portuaria estratégica, el movimiento de hidrocarburos extraídos en el área fueguina y la sensibilidad política asociada a la soberanía argentina sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sándwich del Sur y los espacios marítimos circundantes.

Como referencia complementaria sobre petrolero Promise operó Ushuaia profundizó, conviene revisar la documentación oficial o fuentes abiertas del sector.

Según los registros de navegación citados en la información original, el VS Promise dejó el área de Cullen el 13 de agosto y luego realizó desplazamientos y esperas operativas antes de amarrar en Ushuaia. Después de completar el aprovisionamiento, navegó hacia el este por el Canal Beagle a una velocidad aproximada de 12,1 nudos, con destino identificado como AR RIC, correspondiente a Río Cullen. La previsión era que arribara durante la tarde del martes 25.

petrolero Promise operó Ushuaia profundizó: Una escala de catorce horas que puso en tensión dos autoridades

El punto central del conflicto está en la distribución de competencias. El Puerto de Ushuaia se encuentra intervenido por la Nación desde enero y su administración operativa está a cargo de la Agencia Nacional de Puertos y Navegación. En cambio, la Provincia mantiene atribuciones sobre los recursos hidrocarburíferos fueguinos y sobre la terminal de Río Cullen.

En términos prácticos, el petrolero había estado relacionado con una operación hidrocarburífera bajo jurisdicción provincial antes de dirigirse a una terminal portuaria cuyo manejo cotidiano depende actualmente del Estado nacional. Esa división permitió que cada administración interpretara el episodio desde una responsabilidad diferente: Tierra del Fuego puso el foco en la bandera y en la política soberana, mientras que la Nación priorizó el lugar de procedencia, el objetivo del amarre y el marco normativo aplicable al servicio.

La operación autorizada en Ushuaia fue presentada como una escala exclusivamente logística. La embarcación no habría ingresado para cargar crudo en la terminal capitalina, sino para recibir aprovisionamiento antes de continuar su recorrido hacia Río Cullen. Esa diferencia es relevante para determinar si el amarre quedó alcanzado por las restricciones provinciales o si se trató de un servicio portuario permitido por la normativa vigente.

Características del buque y recorrido operativo

El VS Promise está identificado con el número IMO 9351438. Fue construido en 2007, tiene 228,6 metros de eslora, 32,57 metros de manga y un arqueo bruto de 42.010 toneladas. Su porte ronda las 70.000 toneladas y su capacidad estimada permite transportar cerca de 500.000 barriles de crudo.

El buque está matriculado en Isla de Man, una dependencia de la Corona británica. La precisión registral es importante porque no se trata, en términos estrictos, de una embarcación con bandera del Reino Unido, aunque su jurisdicción de matrícula mantiene una relación constitucional con la Corona británica. Esa distinción técnica pasó a ocupar un lugar central en el debate público, ya que la Provincia cuestionó la escala justamente por la vinculación británica de la matrícula.

Antes de dirigirse a Ushuaia, el petrolero había operado en la monoboya de Río Cullen, instalación que forma parte del circuito de la Cuenca Marina Austral. Allí participan Total Austral, Harbour Energy y Pan American Sur. La información disponible vinculó el regreso del buque con una operación de carga de crudo que habría quedado inconclusa por motivos que no fueron informados públicamente.

Qué cuestionó Tierra del Fuego sobre el ingreso al puerto

Mientras el VS Promise permanecía amarrado, el Gobierno fueguino difundió un pronunciamiento de “repudio y rechazo enérgico” a la presencia del buque. La Provincia consideró inadmisible que una embarcación registrada en una jurisdicción británica pudiera ingresar, permanecer y abastecerse en Ushuaia.

El planteo fue encuadrado dentro de la posición argentina sobre el Atlántico Sur y los territorios insulares cuya soberanía reclama el país. Para la administración de Melella, existe una contradicción entre intervenir el puerto bajo el argumento de su importancia estratégica y luego autorizar una operación con un buque cuya matrícula remite a una dependencia de la Corona británica.

La Provincia también reclamó que la Casa Rosada hiciera públicos los criterios políticos, estratégicos y administrativos utilizados para aprobar la escala. En paralelo, volvió a exigir el levantamiento de la intervención nacional y la restitución del manejo portuario a Tierra del Fuego.

El conflicto no se limitó a una diferencia protocolar. Para el Gobierno fueguino, la decisión de permitir el aprovisionamiento en Ushuaia compromete la coherencia de la política soberana que debería guiar la gestión de una terminal situada frente al Canal Beagle y próxima a áreas marítimas de alta sensibilidad geopolítica.

La Ley Gaucho Rivero como eje jurídico

Uno de los argumentos centrales de la Provincia fue la aplicación de la Ley Provincial 852, conocida como Ley Gaucho Rivero. Su artículo 2 restringe la permanencia, el amarre, el abastecimiento y otras operaciones logísticas de buques de bandera británica o de conveniencia vinculados con la exploración o explotación de recursos naturales dentro de la cuenca de las Islas Malvinas sobre la plataforma continental argentina.

La controversia surgió porque el VS Promise había operado en Río Cullen y en la Cuenca Marina Austral, pero ingresó a Ushuaia para una tarea de aprovisionamiento. La discusión, por lo tanto, no se concentró únicamente en la matrícula del buque, sino también en si la operación estaba relacionada con la exploración o explotación de recursos de la cuenca alcanzada por la norma.

La Provincia interpretó que la conexión con la actividad hidrocarburífera justificaba el rechazo. La Nación sostuvo una lectura diferente: según la explicación oficial, la Ley Gaucho Rivero alcanza a las embarcaciones vinculadas con la exploración o explotación de recursos en la cuenca de Malvinas, mientras que el VS Promise procedía de Cullen y recaló en Ushuaia exclusivamente para abastecerse.

La diferencia geográfica entre Río Cullen y la cuenca mencionada por la legislación se transformó así en el principal argumento técnico de la respuesta nacional. También resultó determinante distinguir entre cargar crudo, operar en una instalación hidrocarburífera y contratar un servicio logístico en un puerto comercial.

La respuesta nacional y el reparto de responsabilidades

La explicación formal del Gobierno nacional llegó el martes 25, cuando el petrolero ya había abandonado Ushuaia. El vocero presidencial Adrián Ravier transmitió una respuesta elaborada con información técnica y jurídica de la Cancillería.

La Casa Rosada afirmó que el buque había cargado crudo en Cullen y que su escala en Ushuaia tuvo como único objetivo el aprovisionamiento. También señaló que la monoboya y el circuito de Cullen se encuentran bajo jurisdicción provincial, mientras que la autorización del servicio en el puerto capitalino correspondió a la administración nacional.

El vocero sostuvo que la operación se ajustó a la normativa vigente porque no se encuadraba en el supuesto de la Ley Gaucho Rivero según la interpretación oficial. Además, resumió el reparto de responsabilidades con una fórmula política: las autoridades fueguinas habían permitido el ingreso del buque al circuito de Cullen y las autoridades nacionales habían autorizado el aprovisionamiento en Ushuaia.

Ese planteo dejó expuesta una cadena institucional fragmentada. La Provincia tiene incidencia sobre la actividad hidrocarburífera y la terminal de Río Cullen, pero la Nación controla la gestión operativa del Puerto de Ushuaia. El buque pudo desplazarse entre ambos puntos dentro de un mismo circuito productivo, aunque cada tramo quedó sometido a autoridades diferentes y a interpretaciones normativas contrapuestas.

Para los operadores, esa falta de una lectura compartida puede generar incertidumbre sobre futuras escalas, pedidos de abastecimiento, servicios de apoyo y movimientos de buques vinculados con la producción energética fueguina. Una autorización portuaria técnicamente válida puede, al mismo tiempo, ser cuestionada en el plano político si no existe una coordinación previa entre los organismos nacionales y provinciales.

Río Cullen, Ushuaia y la continuidad de la cadena petrolera

La navegación del VS Promise muestra que Ushuaia y Río Cullen pueden quedar conectados dentro de una misma secuencia logística, aun cuando las instalaciones tengan funciones y autoridades distintas. El petrolero utilizó la infraestructura de la capital fueguina para abastecerse y luego retomó su recorrido hacia la terminal petrolera, donde se esperaba su regreso para continuar una operación de carga.

El episodio no permite determinar por qué la carga habría quedado inconclusa ni si esa situación produjo una demora concreta. La información disponible solo vincula la zarpada desde Ushuaia con el retorno previsto a Río Cullen. Por eso, cualquier evaluación sobre volúmenes, plazos comerciales o consecuencias sobre la producción debe formularse con prudencia.

Desde el punto de vista operativo, la escala confirma que los servicios portuarios no se limitan a la carga y descarga. El aprovisionamiento, la asistencia a buques tanque, la disponibilidad de muelle y la coordinación de navegación también forman parte de una cadena que puede involucrar terminales separadas por varios tramos marítimos y bajo diferentes niveles de gobierno.

Para ampliar el contexto sobre el funcionamiento de las terminales y los movimientos de cargas en el país, el episodio puede leerse junto con otros contenidos sobre operación de puertos argentinos y sobre logística y transporte de cargas. La utilidad de esa mirada consiste en separar el debate político de las necesidades concretas que requiere una operación segura: permisos definidos, información disponible y coordinación entre autoridades.

Un conflicto portuario que también se proyecta sobre la política fueguina

La controversia por el VS Promise se produjo en un momento de creciente tensión entre el Gobierno nacional y la administración de Gustavo Melella. La proximidad del calendario electoral de 2027 agregó una dimensión partidaria a una discusión que originalmente podía haberse resuelto mediante criterios administrativos y jurídicos.

La fuente original también menciona un antecedente reciente dentro del Consejo Federal Pesquero: el apartamiento de Carlos Cantú, histórico representante de Tierra del Fuego ante ese organismo. Las razones de esa decisión no habían sido comunicadas oficialmente, pero su salida generó interrogantes en el sector pesquero y sobre el reordenamiento interno de la representación provincial.

La coincidencia temporal entre ese movimiento y el repudio al petrolero reforzó la percepción de que distintas decisiones sectoriales comenzaron a funcionar como espacios de confrontación institucional. El puerto, los hidrocarburos, la pesca y la soberanía aparecen vinculados en un escenario donde cada medida administrativa puede adquirir un alcance político mayor que el de su efecto operativo inmediato.

Para Tierra del Fuego, el control de Ushuaia tiene una importancia que excede la prestación de servicios a buques. La terminal está asociada con la posición geográfica de la provincia, la proyección hacia el Atlántico Sur y la conexión marítima con el extremo austral. Para la Nación, la intervención responde al carácter estratégico del puerto y a la necesidad de asegurar su administración bajo una autoridad nacional.

La falta de fundamentos públicos coincidentes puede afectar la previsibilidad de la terminal. Armadores, operadores petroleros y prestadores de servicios necesitan conocer de antemano qué criterios se aplican a la matrícula de un buque, a su vínculo con una cuenca productiva y al tipo de operación que pretende realizar. Si esas reglas cambian según la autoridad consultada, aumenta el riesgo de demoras, rechazos o controversias posteriores.

Qué deberán coordinar las autoridades para evitar nuevas disputas en Ushuaia

El caso del VS Promise deja como cuestión pendiente la necesidad de establecer una interpretación compartida entre la Nación y Tierra del Fuego. Esa coordinación debería precisar cómo se aplican las restricciones provinciales a buques matriculados en dependencias vinculadas con la Corona británica, qué actividades se consideran relacionadas con la explotación hidrocarburífera y cuándo un aprovisionamiento constituye una operación logística independiente.

También resulta relevante definir el circuito de información entre el Puerto de Ushuaia, la terminal de Río Cullen, los organismos de navegación y las autoridades políticas. Una consulta previa y documentada podría reducir el margen para que una escala autorizada por un organismo sea cuestionada por otro una vez que el buque ya está amarrado.

En el plano comercial, la previsibilidad tiene un efecto directo sobre la planificación de los buques tanque y de las empresas que prestan servicios portuarios. Las restricciones deben ser conocidas antes de programar una recalada, contratar abastecimiento o coordinar el retorno a una instalación petrolera. En el plano institucional, la publicación de los fundamentos permitiría distinguir una decisión basada en la seguridad y la normativa de una definición adoptada como parte de una disputa política.

El VS Promise ya retomó su navegación hacia Río Cullen, pero la discusión sobre su escala en Ushuaia continúa abierta. La operación terminó en el muelle y en el Canal Beagle; el debate sobre competencias, soberanía y reglas para la actividad portuaria fueguina quedó pendiente entre la Nación y la Provincia.

FAQ

Preguntas frecuentes

¿Cuánto tiempo permaneció el VS Promise en Ushuaia?

El petrolero permaneció alrededor de catorce horas en el muelle comercial del Puerto de Ushuaia, desde la mañana hasta aproximadamente las 21:07 del lunes 24 de agosto.

¿Para qué ingresó el VS Promise al Puerto de Ushuaia?

Según la explicación oficial del Gobierno nacional, el buque ingresó exclusivamente para realizar tareas de aprovisionamiento antes de regresar hacia la terminal petrolera de Río Cullen.

¿Por qué la escala generó rechazo en Tierra del Fuego?

El Gobierno fueguino cuestionó que el buque estuviera matriculado en Isla de Man, una dependencia de la Corona británica, y consideró que la operación debía analizarse a la luz de la Ley Provincial 852, conocida como Ley Gaucho Rivero.

Equipo editorial

Martín Ferrero

91 notas12 min de lectura

Editor digitalPuertos

Autor del equipo editorial de Agenda Portuaria, especializado en puertos, logística, comercio exterior y sector agroindustrial.

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Para ampliar el contexto

Seguí la cobertura de Agenda Portuaria sobre puertos, logística, comercio exterior, campo, pesca y energía en Argentina y la región.

Conversación editorial

3 comentarios en esta nota

Sumate al debate sobre esta cobertura del sector portuario y logístico.

  1. Más allá de la pelea política, estaría bueno que expliquen con claridad quién controla hoy el puerto y bajo qué normas se autorizó la operación. En Ushuaia cada escala mueve trabajo y recursos, pero también deja expuestas decisiones poco transparentes. La comunidad merece saber si la Ley Gaucho Rivero se aplica siempre o según quién esté de turno.

  2. Más allá de la pelea política, lo preocupante es que el puerto de Ushuaia quede atrapado en decisiones contradictorias entre Nación y provincia. Con un puerto intervenido y operaciones vinculadas a hidrocarburos, debería haber reglas claras para todos. ¿Quién controla finalmente estas escalas y bajo qué criterio se aplica la Ley Gaucho Rivero?

    1. La escala no depende de una sola autoridad: la Dirección Provincial de Puertos administra el atraque, mientras Prefectura controla la seguridad de la navegación y otros organismos nacionales intervienen según la carga y la operación. La Ley Gaucho Rivero es provincial y su aplicación corresponde a Tierra del Fuego, pero debe compatibilizarse con normas nacionales y procedimientos publicados, sin decisiones discrecionales. También puede complementarse con Erasmus amplía su flota con nuevos buques portacontenedores en astillero chino.

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