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Pesca

Prefectura aeroevacuó a un tripulante con ACV a 230 millas de Mar del Plata

09/09/202611 min de lectura2 comentarios

Un operativo coordinado por la Prefectura permitió rescatar a un tripulante indonesio que sufrió síntomas compatibles con un ACV a bordo de un pesquero portugués, a más de 425 kilómetros de Mar del Plata.

Prefectura aeroevacuó a un tripulante con ACV a 230 millas de Mar del Plata

La Prefectura Naval Argentina completó una aeroevacuación de alta complejidad para asistir a un tripulante de 57 años que presentó síntomas compatibles con un accidente cerebrovascular (ACV) mientras navegaba a bordo del pesquero portugués Novo Virgem da Barca, ubicado a unas 230 millas náuticas de Mar del Plata. El procedimiento combinó la intervención de un avión, un helicóptero, un médico y un nadador de rescate, y concluyó con el traslado del hombre a un hospital privado de la ciudad.

La emergencia se inició cuando el capitán del Novo Virgem da Barca se comunicó con el Centro de Gestión de Tráfico Marítimo Mar del Plata para solicitar asistencia médica urgente. El buque se encontraba a más de 425 kilómetros de la costa argentina, una distancia que volvía inviable cualquier respuesta convencional por vía terrestre y exigía coordinar recursos aéreos y marítimos en muy poco tiempo.

Según Fuente original, la información se basa en Aeroevacuación en Mar del Plata: Prefectura rescató a un tripulante con un ACV a 230 millas de la costa.

En la cobertura de Chile certifica el 97% de sus desembarques industriales bajo programas sostenibles se abordó un aspecto relacionado con este tema.

El tripulante afectado era un ciudadano indonesio de 57 años. Según la información comunicada desde el pesquero, presentaba dificultades para mover medio cuerpo, un signo que llevó al médico de la Prefectura a considerar que podía tratarse de un accidente cerebrovascular. En este tipo de emergencias, la velocidad de la atención resulta determinante, ya que la falta de oxígeno en una parte del cerebro puede provocar daños neurológicos progresivos.

Prefectura aeroevacuó tripulante ACV 230: Una emergencia médica lejos de la costa argentina

El episodio ocurrió fuera de las 200 millas náuticas que delimitan la Zona Económica Exclusiva (ZEE) argentina. Esa condición no impidió la intervención de la Autoridad Marítima: frente a una situación de riesgo para la vida humana en el mar, los servicios de búsqueda, asistencia y salvamento pueden desplegarse más allá de las áreas donde el país ejerce derechos sobre los recursos naturales.

Para ampliar el contexto, también puede leerse DEA a bordo: el reclamo que vuelve a poner en foco a la flota pesquera.

La ZEE es una franja marítima en la que el Estado ribereño posee derechos soberanos para explorar, explotar, conservar y administrar los recursos vivos y no vivos. Sin embargo, no equivale a una prohibición general del tránsito de buques extranjeros. Por eso, la presencia de un pesquero de bandera portuguesa en una zona situada más allá de ese límite no eliminaba la posibilidad de que la Prefectura coordinara una respuesta de emergencia.

El capitán recibió la indicación de iniciar la navegación hacia Mar del Plata mientras se preparaba la aeroevacuación. Esa decisión permitió reducir progresivamente la distancia con la costa y, al mismo tiempo, ganar tiempo para organizar una operación que debía contemplar las condiciones meteorológicas, el estado del mar, la autonomía de las aeronaves y la posibilidad de operar sobre la cubierta de un pesquero en movimiento.

El rol de la consulta médica a distancia

La primera evaluación se realizó mediante comunicación radial. En una embarcación que se encuentra a cientos de kilómetros de un puerto, la consulta médica remota cumple una función decisiva: ayuda a identificar la gravedad del cuadro, define si el buque debe modificar su rumbo y permite determinar qué equipamiento y personal deben enviarse desde tierra.

En el caso del Novo Virgem da Barca, la descripción de los síntomas fue suficiente para que el profesional de la Prefectura recomendara actuar como si se tratara de un ACV. No se trató de un diagnóstico definitivo realizado a bordo, sino de una evaluación inicial orientada a evitar demoras. La confirmación y el tratamiento especializado quedaron reservados para el centro asistencial al que fue trasladado el tripulante.

Esta modalidad resulta especialmente relevante para la industria pesquera argentina y para los buques extranjeros que operan en el Atlántico Sur. Las mareas pueden extenderse durante varios días y desarrollarse a gran distancia de los puertos. Una enfermedad súbita, un traumatismo o una descompensación grave pueden convertir una jornada de pesca en una operación de salvamento que requiere decisiones coordinadas entre el puente del buque, la autoridad marítima, los equipos de emergencia y el sistema sanitario en tierra.

Avión, helicóptero y nadador de rescate en una misma operación

La respuesta de la Prefectura se estructuró con dos aeronaves que cumplieron funciones diferentes. Desde la Estación Aérea Mar del Plata despegaron un avión y un helicóptero, con un médico y rescatistas a bordo. El avión permitió cubrir con rapidez el tramo mar adentro y colaborar con la localización y el seguimiento del pesquero, mientras que el helicóptero quedó destinado a la maniobra puntual de extracción.

La combinación de ambas plataformas exige una coordinación precisa. El avión puede ofrecer mayor autonomía y velocidad para llegar al área de operaciones, pero el helicóptero es el recurso que permite aproximarse al buque, posicionarse sobre la cubierta y efectuar el descenso de un rescatista. Cada etapa debe considerar el balanceo de la embarcación, la dirección del viento, la visibilidad, el espacio disponible y la condición clínica de la persona evacuada.

Una vez que el helicóptero se ubicó sobre el pesquero, un nadador de rescate descendió para tomar contacto con el tripulante. La extracción se realizó desde una embarcación que continuaba navegando, una circunstancia que agrega complejidad a cualquier operación de izado. El objetivo no era únicamente sacar al paciente del buque, sino hacerlo sin agravar su estado y sin exponer al resto de la tripulación ni al personal de rescate.

Tras subir a la aeronave, el hombre recibió las primeras atenciones de un médico de la Prefectura durante el traslado. La atención en vuelo no reemplaza el tratamiento hospitalario, pero permite controlar parámetros básicos, vigilar la evolución del paciente y preparar la recepción en tierra. En una sospecha de ACV, esa continuidad entre la asistencia inicial y la llegada a un centro médico es fundamental para evitar interrupciones.

Mar del Plata como punto de recepción y respuesta marítima

El paciente fue llevado al helipuerto que la Autoridad Marítima posee en su sede del puerto de Mar del Plata. Allí lo esperaba una ambulancia que lo trasladó a un hospital privado, donde continuó la atención médica. La existencia de un punto de recepción cercano al área portuaria facilita la transferencia entre el medio aéreo y el sistema sanitario, especialmente cuando cada minuto puede influir en el pronóstico.

El puerto marplatense cumple así una función que excede el movimiento de buques pesqueros y las actividades comerciales vinculadas con la descarga. También funciona como base operativa para tareas de vigilancia, búsqueda, salvamento y asistencia. La presencia de una estación aérea, personal especializado, helipuerto y conexiones terrestres permite que una emergencia iniciada en alta mar termine rápidamente en un hospital.

Para la actividad pesquera, esta capacidad representa un componente central de la seguridad operacional. La posibilidad de evacuar a un tripulante no elimina los riesgos propios de la navegación ni reemplaza la prevención a bordo, pero reduce el tiempo de exposición cuando surge una urgencia que no puede resolverse con los medios disponibles en el buque.

En ese sentido, la infraestructura de Mar del Plata se articula con otros eslabones de la logística marítima y portuaria argentina. La respuesta depende de que funcionen de manera integrada las comunicaciones, el seguimiento de la navegación, la disponibilidad de aeronaves, el acceso al puerto y el traslado sanitario posterior.

Seguimiento satelital y coordinación desde tierra

Mientras se organizaba el rescate, la Prefectura monitoreó la posición del pesquero mediante el Sistema Guardacostas. Esta red permite seguir en tiempo real el desplazamiento de buques en aguas jurisdiccionales y en áreas de interés operativo. En una emergencia, conocer la derrota, la velocidad y el rumbo del barco resulta indispensable para calcular el punto de encuentro con las aeronaves.

El seguimiento también contribuye a actualizar la planificación cuando cambian las condiciones. Un buque puede acelerar, reducir su marcha o alterar el rumbo por razones de seguridad, clima o navegación. La información compartida entre el centro de gestión y las unidades aéreas permite que la maniobra no dependa exclusivamente de una posición comunicada al inicio del incidente.

La coordinación incluye además la preparación del lugar de recepción. No alcanza con ubicar al paciente: es necesario asegurar que exista una ambulancia disponible, que el helipuerto pueda recibir la aeronave y que el traslado hospitalario se concrete sin esperas innecesarias. La cadena de respuesta comienza con el llamado del capitán y termina cuando el tripulante ingresa a un establecimiento sanitario.

Qué revela el caso sobre la seguridad en la flota pesquera

El operativo muestra una característica cada vez más visible de la pesca en el Atlántico Sur: parte de la flota desarrolla sus tareas lejos de los puertos de apoyo. Esa distancia amplía el tiempo necesario para regresar por medios propios y vuelve más importante contar con procedimientos claros para reportar enfermedades o accidentes.

La prevención a bordo incluye capacitación básica, botiquines, protocolos de comunicación y capacidad para transmitir información precisa sobre el estado de un paciente. También requiere que los capitanes sepan cuándo mantener la navegación, cuándo modificar el rumbo y cuándo solicitar una evacuación aérea. Una decisión tardía puede complicar el pronóstico, mientras que una activación temprana permite asignar recursos antes de que el buque llegue a una situación crítica.

El caso del tripulante indonesio también refleja la dimensión internacional de la actividad. El buque tenía bandera portuguesa y la persona asistida era de nacionalidad indonesia, mientras que la respuesta fue brindada por una autoridad argentina desde Mar del Plata. Las operaciones pesqueras reúnen tripulaciones de distintos países, por lo que la comunicación en situaciones médicas debe superar diferencias de idioma, procedimientos y formación sanitaria.

La seguridad de la flota no depende únicamente de la condición técnica de los barcos. Incluye el bienestar de los trabajadores, la organización de las guardias, la disponibilidad de medios de comunicación y la posibilidad de acceder a atención médica especializada. En este marco, los mecanismos de aeroevacuación son una herramienta crítica para sostener operaciones que se desarrollan lejos de la costa.

La continuidad de la faena después del rescate

Luego de completar la evacuación, el Novo Virgem da Barca retomó la navegación hacia su zona de pesca. De acuerdo con la información difundida, el incidente no provocó heridos adicionales ni derrames. Para la tripulación, la emergencia implicó una interrupción operativa y una modificación temporal de la derrota, pero el buque pudo continuar con su actividad.

Desde el punto de vista comercial, una evacuación médica puede generar demoras, consumo adicional de combustible, cambios en la programación y reorganización de los turnos de trabajo. Sin embargo, esos costos deben interpretarse dentro de las obligaciones de seguridad de cualquier operación marítima. La prioridad es preservar la vida del tripulante y estabilizar la situación del buque antes de evaluar la continuidad de la marea.

En los puertos pesqueros, la capacidad de recibir una aeronave y derivar rápidamente a un paciente también influye en la previsibilidad de las operaciones. Armadores, agentes marítimos, aseguradoras y empresas de servicios necesitan conocer qué respuesta existe ante una emergencia, qué autoridades intervienen y cuáles son los procedimientos para coordinar el ingreso o la asistencia de una embarcación.

El episodio se relaciona con otros desafíos de la seguridad en puertos y navegación, donde la gestión de riesgos abarca tanto la prevención de accidentes como la respuesta ante problemas médicos, fallas técnicas, contaminación o condiciones meteorológicas adversas.

Mar del Plata y el sostén operativo para pesqueros que trabajan lejos

Para los buques pesqueros que operan a cientos de kilómetros de la costa, Mar del Plata no es únicamente un puerto de descarga o abastecimiento. También es una base desde la cual se articulan vigilancia, comunicaciones, asistencia aérea y conexión con el sistema de salud. La aeroevacuación del Novo Virgem da Barca puso en evidencia el valor de esa red en una emergencia que se desarrolló fuera de la ZEE argentina.

La respuesta también muestra que la seguridad marítima depende de una cadena logística completa: un aviso claro desde el buque, una evaluación médica rápida, un centro capaz de coordinar recursos, aeronaves disponibles, personal entrenado, seguimiento de la posición y atención hospitalaria en tierra. Si uno de esos eslabones falla, la distancia puede convertirse en un factor decisivo contra el paciente.

La Prefectura informó el resultado del procedimiento y el caso fue difundido originalmente por GlobalPorts. La operación concluyó con el tripulante trasladado para continuar su atención médica y con el pesquero nuevamente en navegación, mientras Mar del Plata reafirmó su papel como punto estratégico de respuesta para la actividad marítima del Atlántico Sur.

FAQ

Preguntas frecuentes

¿A qué distancia de Mar del Plata se encontraba el pesquero?

El Novo Virgem da Barca estaba a unas 230 millas náuticas de Mar del Plata, equivalentes a más de 425 kilómetros de la costa.

¿Qué le ocurrió al tripulante evacuado?

Un tripulante indonesio de 57 años presentó síntomas compatibles con un accidente cerebrovascular, entre ellos dificultades para mover medio cuerpo.

¿Qué medios utilizó la Prefectura para realizar el rescate?

La operación combinó un avión, un helicóptero, un médico y un nadador de rescate, además del seguimiento del buque mediante el Sistema Guardacostas.

Equipo editorial

Valentina Bianchi

61 notas11 min de lectura

Editor digitalPesca

Autor del equipo editorial de Agenda Portuaria, especializado en puertos, logística, comercio exterior y sector agroindustrial.

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Conversación editorial

2 comentarios en esta nota

Sumate al debate sobre esta cobertura del sector portuario y logístico.

  1. Impresionante la distancia y el tiempo de respuesta para asistirlo en alta mar. En estos casos cada minuto cuenta, así que se nota la importancia de tener coordinación y medios preparados. Ojalá el tripulante evolucione bien. ¿Se sabe si después fue derivado a algún centro especializado en Mar del Plata?

    1. La aeroevacuación se activó precisamente por la urgencia del cuadro y permitió trasladarlo con rapidez hacia Mar del Plata. Según la información disponible, al arribar fue derivado para recibir atención médica especializada y continuar la evaluación correspondiente. En casos de ACV, la coordinación entre el buque, Prefectura, la aeronave y los servicios en tierra resulta determinante. También puede complementarse con DEA a bordo: el reclamo que vuelve a poner en foco a la flota pesquera.

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