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Castro: la producción cambiará de geografía antes que la población

10/09/202612 min de lectura2 comentarios

El economista Lucio Castro analizó el empleo del conurbano, el cierre de empresas, el crédito y el papel de Vaca Muerta y la minería en la transformación productiva argentina.

Castro: la producción cambiará de geografía antes que la población

La desconcentración económica del conurbano bonaerense probablemente avance de manera gradual, mientras que la producción puede modificar su ubicación con mucha mayor velocidad. Esa es una de las principales conclusiones del economista Lucio Castro, quien analizó la relación entre empleo, industria, servicios, migración interna, cierre de empresas y el nuevo escenario exportador argentino. En una entrevista con El Economista, Castro sostuvo que la actividad manufacturera no explica por sí sola el empleo del Gran Buenos Aires y que la recuperación dependerá de la capacidad de crear empresas formales, ampliar el crédito y transformar los recursos energéticos y mineros en inversión sostenida.

La discusión sobre el futuro económico del conurbano suele quedar atrapada en una afirmación contundente: si la industria pierde peso, el empleo y la estabilidad social de los municipios bonaerenses quedan automáticamente amenazados. Sin embargo, el análisis de Lucio Castro propone observar la estructura laboral con mayor detalle. Según los datos citados por el economista, más de dos tercios del empleo privado registrado en el Gran Buenos Aires se concentra en el comercio, la construcción y distintas ramas de servicios, como salud y gastronomía.

Según Fuente original, la información se basa en Castro: «La desconcentración de los conurbanos va a existir, pero será gradual. La producción puede cambiar de geografía rápido. La població.

En la cobertura de Argentina sancionó al pesquero español Farruco con una multa de

La discusión sobre el futuro económico del conurbano suele quedar atrapada en una afirmación contundente: si la industria pierde peso, el empleo y la estabilidad social de los municipios bonaerenses quedan automáticamente amenazados. Sin embargo, el análisis de Lucio Castro propone observar la estructura laboral con mayor detalle. Según los datos citados por el economista, más de dos tercios del empleo privado registrado en el Gran Buenos Aires se concentra en el comercio, la construcción y distintas ramas de servicios, como salud y gastronomía.

.844 millones se abordó un aspecto relacionado con este tema.

La industria manufacturera más expuesta a la competencia importada representa entre el 5% y el 6% del empleo privado registrado de la región. La cifra no vuelve irrelevante a la actividad fabril, pero sí obliga a relativizar la idea de que la mayoría de los trabajadores del conurbano dependen directamente de una fábrica. En términos económicos, buena parte de la población trabaja en actividades que responden a la demanda interna, a la circulación de bienes y a los servicios asociados a la urbanización.

El empleo del conurbano ya no depende solamente de las fábricas

La experiencia entre 2017 y 2023 también ofrece elementos para revisar el diagnóstico. Durante ese período, la Argentina combinó controles cambiarios, elevada protección, distintos tipos de cambio, la crisis de 2018 y el impacto de la pandemia. A pesar de ese marco, varios municipios con una fuerte presencia industrial se estancaron o perdieron puestos de trabajo privado registrado.

En cambio, distritos como Malvinas Argentinas y Ezeiza mostraron una evolución asociada con la logística y los servicios. El dato no permite atribuir todo el desempeño a una única causa, porque el período estuvo atravesado por shocks extraordinarios y cambios cíclicos. Pero sí sugiere que la localización de la actividad económica está mutando y que los corredores logísticos, los parques industriales, los centros de distribución y los servicios empresariales pueden generar empleo aun cuando no exista una expansión equivalente de la industria tradicional.

Esta transformación también se relaciona con el modo en que se organiza el comercio exterior. El crecimiento de las exportaciones de energía, minería y productos agroindustriales demanda transporte, almacenamiento, mantenimiento, ingeniería, seguros, servicios financieros y gestión aduanera. La actividad fabril continúa siendo relevante, pero se integra en cadenas productivas más amplias, donde el empleo puede aparecer lejos del establecimiento que fabrica el producto final.

Servicios productivos, construcción y crédito

Castro plantea que, si la economía logra crecer de forma sostenida, el futuro laboral del conurbano dependerá cada vez más de los servicios productivos, el comercio y la construcción. Esa evolución no significa reemplazar empleos industriales formales por ocupaciones precarias o autoempleo de baja productividad. El desafío consiste en que logística, salud, software, servicios profesionales, comercio moderno y construcción puedan ampliar puestos registrados y con mejores ingresos.

Para que esa transición sea posible, el salario real debe recuperarse de manera sostenible y el crédito tiene que volver a las empresas. El economista ubica el crédito al sector privado argentino alrededor del 15% del producto bruto interno, frente a casi el 50% observado como referencia para América Latina. La distancia muestra una restricción importante para las pequeñas y medianas empresas, que difícilmente puedan comprar equipamiento, ampliar depósitos, incorporar tecnología o contratar personal únicamente con utilidades retenidas.

La falta de financiamiento afecta tanto a una pyme industrial como a una empresa logística, un proveedor de servicios portuarios o un comercio mayorista. En todos los casos, la inversión requiere plazos más largos que los disponibles en un mercado de crédito reducido. Por eso, la normalización macroeconómica puede mejorar las expectativas, pero no alcanza si no se traduce en instrumentos concretos para financiar capital de trabajo e inversión.

Cerrar una empresa no equivale siempre a cerrar una fábrica

Otro punto central del análisis es la lectura de las bajas de empresas. En un proceso de modificación de precios relativos, algunas unidades productivas se contraen o desaparecen, mientras otras encuentran espacio para crecer. Las empresas que dependían de una brecha cambiaria, una protección excesiva o determinadas distorsiones regulatorias pueden quedar particularmente expuestas. No obstante, una baja registral no describe necesariamente el cierre de una planta industrial ni la pérdida de cientos de puestos de trabajo.

De acuerdo con los datos citados en la entrevista, 77 de cada 100 empleadores que dejaron de registrarse declaraban uno o dos trabajadores. Se trata, en muchos casos, de emprendimientos muy pequeños o de formas de autoempleo con una mortalidad naturalmente elevada. Cada cierre puede tener consecuencias concretas para sus titulares y trabajadores, pero contar la cantidad de identificaciones tributarias que desaparecen sin observar el empleo involucrado puede llevar a conclusiones exageradas.

La variable decisiva es la dinámica completa: cuántas empresas nacen, cuántas sobreviven, cuántas logran pasar de microempresa a pyme y cuántas alcanzan una escala mayor. Castro advierte que la tasa de natalidad empresaria formal viene debilitándose desde la década de 1990. En 1997 se abrían alrededor de cuatro empresas cada 100 por trimestre, mientras que en 2025 fueron menos de tres, según las cifras mencionadas en la nota original.

El problema no reside únicamente en la desaparición de unidades pequeñas, sino en la escasez de nuevas compañías con capacidad de contratar y crecer. Las empresas jóvenes explican una porción significativa de la creación neta de empleo en las economías dinámicas. Si el semillero empresarial se reduce, también se achica la posibilidad de renovar el tejido productivo y absorber a los trabajadores que ingresan al mercado laboral.

La inversión define si la recuperación se vuelve permanente

La estabilidad puede alentar proyectos que permanecían postergados por la incertidumbre. Una empresa puede decidir ampliar una planta, abrir un centro de distribución o incorporar maquinaria cuando logra proyectar costos, demanda y reglas impositivas con un horizonte razonable. La reforma laboral en discusión también es presentada como un factor que podría reducir la incertidumbre asociada a la contratación, aunque sus efectos dependerán de su diseño, implementación y aceptación.

El crédito y la inversión aparecen como restricciones complementarias. La formación bruta de capital lleva décadas sin sostenerse por encima del 20% del PBI, de acuerdo con el planteo de Castro. Bajo ahorro interno, financiamiento limitado e incertidumbre elevada, las empresas tienden a operar con estructuras pequeñas y a postergar decisiones de expansión. Esa conducta limita la productividad y dificulta la formalización del empleo.

El panorama puede seguirse junto con la evolución del crédito y el financiamiento para las pymes argentinas, un factor que atraviesa tanto la industria como la logística, el comercio exterior y los servicios vinculados al transporte.

Vaca Muerta y la minería modifican el origen de los dólares

Castro identifica otro cambio relevante en el origen de las divisas. Durante buena parte de las últimas décadas, el crecimiento argentino aumentaba las importaciones hasta generar escasez de dólares y una crisis externa. El desarrollo energético y minero puede reducir esa vulnerabilidad si las exportaciones crecen en volumen, productividad y valor neto.

Según los datos citados en la entrevista, en 2025 el superávit energético rondó los 7.800 millones de dólares y explicó aproximadamente el 70% del superávit comercial. En el primer semestre de 2026, el saldo energético alcanzó 5.076 millones de dólares, un 61,7% más que en igual período del año anterior. Las exportaciones de combustibles y energía sumaron 6.594 millones de dólares, con una suba interanual del 42,5%.

La minería también exhibió una expansión. La Secretaría de Minería informó exportaciones mineras por 4.742 millones de dólares durante el semestre, un 74,4% más que un año antes. El oro continuó como el principal producto por valor, mientras que el litio registró un fuerte crecimiento interanual. Estas cifras deben interpretarse con prudencia: una exportación bruta no equivale automáticamente a la totalidad de divisas disponibles para la economía, porque los proyectos requieren equipos importados, servicios especializados y, eventualmente, remisión de utilidades.

El crecimiento de la producción no convencional de Vaca Muerta también aparece como una señal relevante. La fuente cita un aumento superior al 30% interanual a comienzos de 2026. La formación neuquina tiene escala internacional, pero su desarrollo exige inversiones permanentes en perforación, infraestructura, transporte y tratamiento. No se trata de una obra que se completa una vez y luego genera ingresos sin nuevos desembolsos.

El desafío es convertir recursos en cadenas de proveedores

El impacto de Vaca Muerta y de la minería no se limita al valor exportado. Cada proyecto moviliza servicios de ingeniería, transporte pesado, mantenimiento, seguridad, construcción, provisión de insumos y administración. La calidad de ese derrame dependerá de cuánto contenido local puedan aportar las empresas argentinas y de si los proveedores logran alcanzar estándares de escala, costo y confiabilidad.

El Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones busca reducir el riesgo regulatorio y mejorar la previsibilidad de proyectos de largo plazo. Sin embargo, un régimen especial no reemplaza reglas generales estables. Las inversiones en energía y minería tienen horizontes de diez, quince o veinte años, por lo que la confianza depende de la continuidad institucional y de la capacidad de evitar cambios abruptos en impuestos, controles y condiciones de acceso al mercado.

La transformación energética también puede alterar la geografía productiva. Los yacimientos están lejos del área metropolitana, los puertos de exportación requieren ampliaciones y las rutas, ferrocarriles, ductos y plantas de procesamiento deben acompañar el crecimiento. La producción puede desplazarse con rapidez hacia zonas de recursos y corredores de transporte, pero la población se mueve más lentamente porque depende de vivienda, escuelas, hospitales, redes familiares y oportunidades laborales estables.

Puertos, transporte y exportadores enfrentarán una demanda más diversificada

Para la cadena logística, el cambio implica que los puertos y corredores de transporte deberán atender una matriz exportadora más amplia. La energía, los minerales, los granos, los alimentos industrializados y los insumos para proyectos extractivos requieren infraestructuras, frecuencias y servicios diferentes. No todos los complejos portuarios pueden responder con la misma velocidad a cargas líquidas, minerales, equipos sobredimensionados o productos con mayores exigencias de trazabilidad.

Los exportadores necesitarán previsibilidad en rutas, almacenaje, seguros, aduanas y disponibilidad de transporte. Las empresas proveedoras, por su parte, deberán decidir dónde instalar depósitos, talleres y centros de distribución. Esa decisión puede favorecer a municipios del conurbano conectados con autopistas, parques industriales, aeropuertos y accesos ferroviarios, aun cuando la población continúe concentrada en los mismos núcleos urbanos.

La evolución puede complementarse con el seguimiento de la infraestructura y los corredores logísticos del comercio exterior y con el análisis de las exportaciones argentinas y la apertura de nuevos mercados. La cuestión no es solamente cuánto se exporta, sino qué inversiones necesita la cadena para sostener volúmenes mayores sin elevar costos ni generar cuellos de botella.

Una transición productiva que será más rápida que la migración interna

La tesis de Castro sobre la desconcentración de los conurbanos combina dos velocidades. La producción puede cambiar de geografía rápidamente cuando aparecen recursos naturales, ventajas logísticas, energía más barata o nuevos mercados. La población, en cambio, se adapta con lentitud. Las familias no trasladan su residencia de un día para otro y las empresas tampoco encuentran trabajadores, proveedores y servicios completos apenas se anuncia una inversión.

Por esa razón, el desarrollo territorial requerirá políticas de formación laboral, vivienda, transporte y servicios públicos. También será necesario evitar que la expansión de sectores exportadores genere enclaves desconectados del resto de la economía. La energía y la minería pueden aportar dólares y empleo, pero el resultado será más sólido si impulsan proveedores locales, industrias de transformación, servicios tecnológicos y nuevas empresas formales.

El escenario que describe Castro no elimina los riesgos. Un auge de recursos naturales puede mejorar el saldo externo, pero también generar una apreciación cambiaria excesiva si se transforma en gasto permanente. La disciplina fiscal, la estabilidad monetaria y reglas previsibles son necesarias para que el ingreso de divisas no termine perjudicando a otros sectores transables. El desafío argentino consiste en aprovechar el cambio de origen de los dólares sin repetir ciclos de expansión, endeudamiento y crisis.

La economía podrá sostener una recuperación más amplia si consigue combinar exportaciones energéticas y mineras, inversión, crédito, nacimiento de empresas y empleo formal. En ese proceso, el conurbano no desaparecerá como centro poblacional ni dejará de tener actividad industrial, pero su estructura laboral puede volverse más diversa. La producción se moverá hacia donde existan recursos, infraestructura y costos competitivos; la población seguirá necesitando tiempo, servicios y condiciones concretas para acompañar esa transformación.

La entrevista original de Lucio Castro puede consultarse en El Economista.

FAQ

Preguntas frecuentes

¿La industria es la principal fuente de empleo del conurbano?

No. Según los datos citados por Lucio Castro, más de dos tercios del empleo privado registrado del Gran Buenos Aires se concentra en comercio, construcción y servicios. La industria manufacturera más expuesta a las importaciones representa entre el 5% y el 6%.

¿Qué significa que cierre un CUIT empleador?

No necesariamente significa que haya cerrado una fábrica o una empresa con muchos trabajadores. La mayoría de las bajas mencionadas corresponde a empleadores con uno o dos trabajadores, por lo que es necesario observar también los puestos perdidos y las nuevas empresas creadas.

¿Por qué Vaca Muerta puede modificar la economía argentina?

Porque permite pasar de una posición de importador de energía a otra con capacidad exportadora. Eso puede aportar divisas, reducir la vulnerabilidad externa y generar actividad en transporte, infraestructura, servicios e industrias proveedoras, aunque requiere inversión sostenida y reglas estables.

Equipo editorial

Valentina Bianchi

61 notas12 min de lectura

Editor digitalPesca

Autor del equipo editorial de Agenda Portuaria, especializado en puertos, logística, comercio exterior y sector agroindustrial.

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Para ampliar el contexto

Seguí la cobertura de Agenda Portuaria sobre puertos, logística, comercio exterior, campo, pesca y energía en Argentina y la región.

Conversación editorial

2 comentarios en esta nota

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  1. Si la producción se muda pero la gente no puede mudarse detrás de los empleos, el conurbano va a quedar todavía más complicado. En ecommerce lo vemos: hay demanda y movimiento, pero cada vez cuesta más conseguir depósitos, transporte y personal estable. ¿Qué políticas concretas imaginan para que esa transformación no termine dejando a miles afuera?

    1. Es un riesgo concreto: si el empleo se descentraliza sin conectividad ni capacitación, la brecha puede ampliarse. Harían falta incentivos para radicar inversiones en nodos del conurbano, parques logísticos con suelo y servicios, transporte público adaptado a los turnos y programas de formación vinculados a vacantes reales. También simplificar costos de contratación ayudaría a transformar demanda en empleo privado registrado. También puede complementarse con este análisis relacionado sobre empleo privado registrado en el conurbano.

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