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CMA CGM suma un recargo de US$800 a la carga refrigerada hacia Europa

30/09/202610 min de lectura3 comentarios

CMA CGM aplicará un recargo de temporada alta de US$800 por contenedor refrigerado para cargas de Chile, Perú y Ecuador con destino al norte de Europa. La medida alcanzará contratos de corto plazo y comenzará a regir en octubre de 2026.

CMA CGM suma un recargo de US$800 a la carga refrigerada hacia Europa

CMA CGM aplicará un recargo por temporada alta de US$800 por contenedor refrigerado para las cargas originadas en Chile, Perú y Ecuador con destino al norte de Europa. El cargo se aplicará únicamente a contratos de corto plazo y comenzará a regir el 15 de octubre de 2026 para Chile y Perú, mientras que en Ecuador entrará en vigencia el 24 de octubre. La decisión coincide con el inicio del período de mayor movimiento de frutas, productos pesqueros y otros alimentos que necesitan transporte con temperatura controlada.

CMA CGM incorporará un recargo por temporada alta, conocido en el sector como PSS, de US$800 por cada contenedor refrigerado embarcado desde Chile, Perú y Ecuador hacia el norte de Europa. El ajuste estará dirigido exclusivamente a los contratos de corto plazo y se vincula con la presión que genera el aumento estacional de las exportaciones agrícolas y pesqueras de la costa occidental sudamericana.

Según Fuente original, la información se basa en CMA CGM aplica PSS de US$800 a carga refrigerada.

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En la cobertura de México fortalece la seguridad logística con una alianza entre Amacarga y BASC se abordó un aspecto relacionado con este tema.

Según la información difundida originalmente por TodoLOGISTICA NEWS, el nuevo cargo comenzará a aplicarse el 15 de octubre de 2026 en los tráficos procedentes de Chile y Perú. Para Ecuador, la fecha prevista es el 24 de octubre. El importe se adicionará a la tarifa de transporte y podrá acumularse con otros conceptos que dependan de la ruta, el combustible, la manipulación portuaria o las condiciones de seguridad.

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El recargo aparece en un momento en que la demanda de equipos frigoríficos suele crecer con rapidez. Entre octubre y noviembre comienza una etapa relevante para los embarques de uvas, cerezas tempranas, arándanos, paltas, banano y productos del mar destinados a consumidores del hemisferio norte. La concentración de exportaciones en pocas semanas genera una necesidad adicional de contenedores, conexiones eléctricas, espacios en terminales y capacidad de transporte marítimo.

Los contenedores refrigerados, también llamados reefer, requieren una gestión diferente de la carga seca. No alcanza con disponer de una unidad vacía: el equipo debe encontrarse operativo, contar con mantenimiento adecuado, conservar la temperatura programada y permanecer conectado a la energía durante las etapas en puerto. Además, los exportadores necesitan coordinar el retiro del contenedor, la consolidación de la mercadería, los controles sanitarios y el ingreso a la terminal dentro de ventanas muy precisas.

La situación se vuelve más compleja cuando el flujo de cargas es desequilibrado. En las rutas mencionadas, el volumen de productos refrigerados que viaja hacia Europa puede ser considerablemente mayor que el movimiento de mercadería en sentido inverso. Como consecuencia, las navieras deben reposicionar contenedores vacíos en Chile, Perú y Ecuador para atender la siguiente temporada de embarques.

Ese reposicionamiento implica movilizar equipos sin carga comercial, ocupar espacio en los buques y coordinar operaciones adicionales en distintos puertos. El PSS permite trasladar parte de ese costo a los clientes durante el período de mayor demanda, en lugar de mantener una única tarifa durante todo el año. Para los exportadores, el efecto inmediato es un incremento del costo unitario de cada envío refrigerado.

Fechas de aplicación y alcance del PSS anunciado por CMA CGM

La medida tiene un calendario diferenciado según el país de origen. En Chile y Perú, el recargo se aplicará a partir del 15 de octubre de 2026. En Ecuador, comenzará el 24 de octubre. La diferencia de fechas puede responder a la evolución de las campañas exportadoras y a la planificación de los servicios marítimos, aunque la información disponible no detalla una justificación operativa adicional.

El alcance también está delimitado por el tipo de acuerdo comercial. CMA CGM indicó que el cargo alcanzará a los contratos de corto plazo. Esto significa que no necesariamente tendrá el mismo tratamiento en acuerdos de mayor duración, programas especiales o condiciones negociadas individualmente, por lo que cada exportador deberá revisar su contrato, la confirmación de reserva y el detalle de cargos aplicables.

El monto anunciado es de US$800 por contenedor refrigerado. No debe interpretarse como el costo total del transporte marítimo. Se trata de un componente adicional que se incorpora a una estructura tarifaria donde pueden aparecer fletes base, recargos por combustible, gastos de terminal, seguridad, documentación, inspecciones, almacenaje y otros servicios vinculados con la operación.

La diferencia entre el recargo y los gastos portuarios

El PSS es un cargo aplicado por la naviera para cubrir condiciones extraordinarias o estacionales de la operación. En cambio, los costos de manipulación en terminal, conocidos como THC, corresponden a las tareas que se realizan dentro de la instalación portuaria, como recepción, movimiento, posicionamiento y conexión del contenedor. Ambos conceptos pueden aparecer en la misma liquidación, pero responden a servicios y responsables diferentes.

La distinción es importante para presupuestar una exportación. Un operador que solo considere el flete marítimo y el PSS puede subestimar el costo final si no incorpora la tarifa de la terminal, los gastos del agente, el transporte terrestre y los servicios relacionados con controles sanitarios o aduaneros. En cargas perecederas, además, cualquier demora puede generar costos de energía, almacenaje y eventuales pérdidas de calidad.

Qué productos quedan expuestos durante la temporada alta

La campaña sudamericana hacia Europa reúne productos con calendarios comerciales y requisitos de conservación diferentes. Las uvas, los arándanos y las cerezas tempranas dependen de una cadena de frío estable desde el empaque hasta el destino. Las paltas también requieren condiciones controladas para administrar su maduración, mientras que el banano necesita parámetros específicos de temperatura y ventilación.

Los productos pesqueros agregan exigencias propias, relacionadas con la temperatura, la trazabilidad, los controles sanitarios y el cumplimiento de los tiempos de entrega. En todos los casos, la previsibilidad del servicio resulta tan importante como el precio. Un embarque que llega tarde o con una interrupción en la refrigeración puede perder valor comercial, incluso si el contenedor fue contratado a una tarifa competitiva.

La temporada alta también puede aumentar la competencia por espacios en buques y por equipos disponibles. Cuando varios exportadores concentran sus despachos en el mismo período, las reservas deben efectuarse con mayor anticipación. La falta de planificación puede derivar en cambios de buque, postergaciones, desvíos o necesidad de contratar alternativas más costosas.

En este contexto, el recargo de CMA CGM funciona como un elemento adicional dentro de una ecuación que ya está condicionada por la disponibilidad de equipos, la capacidad de las terminales y los itinerarios hacia Europa. El impacto concreto dependerá del producto, el puerto de salida, el volumen, el tipo de contrato y los servicios incluidos en cada operación.

Cómo deberían recalcular sus embarques los exportadores

Los exportadores alcanzados por la medida deberán actualizar sus presupuestos para la campaña 2026-2027. El primer paso consiste en identificar qué reservas corresponden a contratos de corto plazo y desde qué fecha se aplicará el cargo. También será necesario confirmar si el recargo se expresa por contenedor completo, si existen condiciones particulares para equipos de distintas dimensiones y cómo se refleja en la documentación comercial.

La revisión debe incluir el costo total puesto en destino. En una operación de frutas o alimentos refrigerados, el valor del flete representa solo una parte del precio final. El análisis debe sumar transporte desde el establecimiento o la planta de empaque hasta el puerto, consolidación, inspecciones, gastos de terminal, conexión eléctrica, seguro, despacho aduanero y distribución en Europa.

También es conveniente comparar fechas de cosecha, disponibilidad de empaque y ventanas de zarpe. Adelantar o retrasar un envío no siempre es una alternativa viable, porque los productos perecederos tienen una vida comercial limitada. Una modificación de itinerario puede reducir el impacto del recargo, pero también aumentar el riesgo de pérdida de calidad o de incumplimiento con el comprador.

Los contratos de compraventa internacional deberían contemplar cómo se trasladan los recargos marítimos. En operaciones bajo distintos términos de entrega, la responsabilidad por el flete y los costos posteriores cambia. Por eso, exportador, importador, operador logístico y agente de cargas necesitan trabajar con la misma versión de la tarifa y dejar asentado quién absorbe el PSS.

Reserva anticipada y control de la cadena de frío

La reserva temprana puede ayudar a reducir la exposición a la falta de equipos, aunque no elimina automáticamente el recargo anunciado. La disponibilidad debe verificarse junto con la fecha de corte documental, el ingreso de la carga a la terminal y el tiempo estimado de tránsito. En mercaderías sensibles, una reserva sin coordinación con la planta de empaque puede generar esperas y costos adicionales.

El seguimiento de la temperatura también adquiere mayor relevancia cuando la operación se realiza bajo presión de demanda. Los exportadores pueden utilizar registros del equipo, sensores y controles de entrega para documentar el estado de la carga. Estas herramientas no sustituyen la planificación, pero permiten detectar desvíos y respaldar reclamos ante incidentes de conservación o demoras operativas.

La conexión con las cadenas logísticas de Argentina y el Mercosur

El recargo no está dirigido de manera directa a cargas argentinas, pero el movimiento regional de contenedores refrigerados puede tener efectos indirectos sobre otros exportadores sudamericanos. La disponibilidad de equipos se administra dentro de redes globales, por lo que una mayor demanda en Chile, Perú y Ecuador puede modificar la planificación de reposicionamiento y la asignación de unidades en otros mercados.

Para Argentina, el impacto dependerá de la competencia por equipos, de los servicios marítimos disponibles y de la evolución de las campañas regionales de alimentos. Los operadores vinculados con frutas, carnes, pescados y otros productos que requieren frío deben observar la disponibilidad de contenedores, los tiempos de conexión en terminal y las condiciones de los servicios hacia Europa. La relación no implica que el PSS se traslade automáticamente a los puertos argentinos, pero sí refuerza la importancia de monitorear las decisiones tarifarias de las principales navieras.

La dinámica también puede ser relevante para empresas del Mercosur que utilizan puertos de la costa del Pacífico para determinadas rutas o que compiten con proveedores andinos en los mercados europeos. Un aumento de costos en una temporada de alta demanda puede alterar márgenes, precios de exportación y decisiones sobre el momento de despacho.

Los lectores que siguen la evolución de los costos y las restricciones del comercio regional pueden complementar este análisis con información sobre logística internacional y transporte marítimo y con las novedades de comercio exterior y operaciones de exportación.

El PSS modifica la ecuación de los embarques refrigerados hacia el norte europeo

El recargo de US$800 anunciado por CMA CGM agrega presión sobre una campaña exportadora que ya exige coordinación entre productores, empacadores, transportistas terrestres, terminales, navieras e importadores. La medida refleja el costo de atender una demanda concentrada y de reposicionar equipos cuando los flujos de retorno no compensan los envíos hacia el norte.

Para los exportadores de Chile, Perú y Ecuador, la prioridad será conocer con precisión la fecha de aplicación, verificar el alcance contractual y calcular el costo completo de cada operación antes de confirmar nuevas reservas. En una cadena de frío, una decisión tarifaria no se evalúa de forma aislada: debe relacionarse con disponibilidad de equipos, confiabilidad del itinerario, tiempos de tránsito y condiciones comerciales pactadas con el comprador europeo.

FAQ

Preguntas frecuentes

¿De cuánto será el recargo aplicado por CMA CGM?

El recargo por temporada alta será de US$800 por contenedor refrigerado para las cargas alcanzadas por la medida.

¿Qué países quedan incluidos en el anuncio?

La medida alcanza a las cargas procedentes de Chile, Perú y Ecuador con destino al norte de Europa.

¿Cuándo comenzará a regir el PSS?

En Chile y Perú comenzará el 15 de octubre de 2026. En Ecuador, la fecha prevista es el 24 de octubre de 2026.

Equipo editorial

Santiago Varela

92 notas10 min de lectura

Editor digitalInternacionales

Autor del equipo editorial de Agenda Portuaria, especializado en puertos, logística, comercio exterior y sector agroindustrial.

Seguimiento editorial

Para ampliar el contexto

Seguí la cobertura de Agenda Portuaria sobre puertos, logística, comercio exterior, campo, pesca y energía en Argentina y la región.

Conversación editorial

3 comentarios en esta nota

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  1. US$800 por reefer no es un ajuste menor, sobre todo para cargas con márgenes ya bastante finos. Me interesa ver si el recargo responde a una ocupación real de equipos y espacios o si termina siendo una forma de capturar parte de la mejora estacional. ¿Habrá impacto en los volúmenes hacia el norte de Europa?

    1. Es una preocupación válida: US$800 puede alterar decisiones de embarque, especialmente en productos perecederos. El impacto dependerá de cuánto dure el recargo, la disponibilidad efectiva de equipos y las alternativas de otras navieras o destinos. Si se sostiene durante varias semanas, podría desviar parte de los volúmenes hacia puertos del Mediterráneo o postergar operaciones, más que eliminarlas. También puede complementarse con Alemania gira a la polarización y deja a Merz debilitado tras las elecciones.

  2. Ocho cientos dólares por contenedor no es un ajuste menor, sobre todo para productos frescos con márgenes bastante ajustados. Entiendo la lógica de la temporada alta, pero sería interesante saber si el recargo responde realmente a falta de equipos y espacio o si también están trasladando costos operativos generales. Para los exportadores chicos, el impacto puede ser fuerte.

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