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OTAMERICA completó el montaje de los brazos de carga en Puerto Rosales

23/09/202612 min de lectura1 comentario

La terminal instaló dos brazos de carga para la tercera posición operativa de su muelle en Puerto Rosales. La ampliación apunta a elevar la capacidad de despacho de crudo de Vaca Muerta y tendría como objetivo comenzar a operar hacia fines de diciembre de 2026.

OTAMERICA completó el montaje de los brazos de carga en Puerto Rosales

OTAMERICA completó el montaje de los dos brazos de carga que formarán parte de la tercera posición operativa de su nuevo muelle en Puerto Rosales, en el partido bonaerense de Coronel Rosales. La maniobra, realizada sin incidentes, representa un avance decisivo para una ampliación que podría elevar cerca de un 50% la capacidad mensual de despacho de la terminal y acompañar el crecimiento de la producción de crudo de Vaca Muerta.

OTAMERICA dio un paso central en la ampliación de su infraestructura portuaria en Puerto Rosales al finalizar el montaje de los dos brazos de carga destinados a la tercera posición operativa de su muelle. La instalación se concretó el sábado 19 de septiembre, según informó la compañía, mediante una operación de izaje y posicionamiento que se desarrolló de acuerdo con el cronograma previsto y sin incidentes.

Según Fuente original, la información se basa en OTAMERICA completó el montaje de los brazos de carga en la tercera posición de Puerto Rosales.

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En la cobertura de Un puerto bonaerense busca llevar arena por barco hacia Vaca Muerta se abordó un aspecto relacionado con este tema.

Los equipos instalados tienen 27 metros de altura y un peso de 38 toneladas cada uno. Su función será vincular las cañerías de la terminal con los tanques de los buques petroleros durante las operaciones de carga. Aunque se trata de estructuras específicas dentro de un proyecto de mayor escala, su presencia resulta indispensable: sin los brazos de carga, una posición del muelle no puede transferir crudo aun cuando la obra civil y otros componentes de la infraestructura ya estén terminados.

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La intervención se inscribe en una expansión de Puerto Rosales vinculada con el aumento de la producción de petróleo no convencional en Vaca Muerta. La terminal bonaerense se consolidó durante 2026 como uno de los principales puntos de salida marítima del shale oil neuquino con destino a refinerías y mercados de Estados Unidos, Europa, África y Asia. En ese contexto, sumar una nueva posición de operación busca reducir restricciones de capacidad y ofrecer mayor margen para atender el crecimiento de los volúmenes disponibles para exportación.

OTAMERICA completó montaje brazos carga: Dos estructuras de 38 toneladas para sumar una tercera posición

El montaje de los brazos de carga fue el resultado de una secuencia logística que comenzó en Europa. Los equipos fueron fabricados en los Países Bajos por la empresa KANON y llegaron a la Argentina a través del Puerto de Zárate. El ingreso al país se produjo apenas dos semanas antes de la maniobra final en Puerto Rosales.

Luego de su arribo, las estructuras fueron trasladadas por camión hasta Punta Alta. Desde allí, el último tramo se realizó por vía acuática sobre pontones, hasta alcanzar la plataforma de la terminal donde fueron izadas y ubicadas en su posición definitiva. La combinación de transporte terrestre y fluvial-marítimo permitió movilizar piezas de gran porte hasta el área operativa sin desarmarlas en componentes menores.

La ejecución estuvo a cargo de la unión transitoria de empresas integrada por Dyopsa, Trevi y Concret-Nor. El trabajo contó con la supervisión de AESA y con la asistencia de un técnico especialista de KANON durante las tareas de izaje. La participación coordinada de contratistas, equipos propios y especialistas del fabricante fue necesaria para controlar una maniobra que involucró estructuras de grandes dimensiones y exigencias precisas de posicionamiento.

El brazo de carga funciona como un enlace articulado entre la infraestructura fija de la terminal y el buque. Durante una operación petrolera, permite transferir el producto desde las cañerías del muelle hacia los tanques de la embarcación, acompañando los movimientos relativos generados por las condiciones del agua, el viento y la propia operación de amarre. Por esa razón, su montaje y posterior integración con las cañerías, los sistemas de control y los elementos de seguridad constituyen una etapa crítica antes de la puesta en servicio.

Una capacidad de transferencia equivalente a la existente

Cada uno de los brazos recién instalados puede alcanzar una capacidad de transferencia de hasta 4.000 metros cúbicos por hora, de acuerdo con la información difundida por OTAMERICA. Se trata de una prestación equivalente a la de las unidades que ya funcionan en las dos posiciones existentes del muelle.

La capacidad individual de los equipos no implica que la terminal opere permanentemente en ese nivel, ya que el ritmo efectivo depende de múltiples variables. Entre ellas se encuentran las características del buque, la preparación de los tanques, la disponibilidad de crudo, las condiciones meteorológicas, la coordinación con los sistemas terrestres y los procedimientos de seguridad. Sin embargo, contar con brazos de similares prestaciones permite que la tercera posición se integre a la lógica operativa actual sin introducir una diferencia sustancial en la tecnología de transferencia.

La ampliación también requiere completar las conexiones y los sistemas auxiliares. Según la empresa, la obra civil de la tercera posición se encuentra prácticamente terminada. Durante los próximos meses se prevé avanzar con el montaje de las cañerías, los sistemas de amarre y las pasarelas hidráulicas. Estos componentes deberán quedar integrados y probados antes de que la nueva posición pueda recibir buques y comenzar a cargar petróleo.

El objetivo de diciembre y el cambio de configuración del muelle

OTAMERICA fijó fines de diciembre de 2026 como objetivo para habilitar la tercera posición operativa. La fecha representa una meta de proyecto y no equivale todavía a una confirmación de inicio efectivo de las operaciones comerciales. Antes de la habilitación será necesario finalizar los trabajos pendientes, verificar las conexiones, completar las pruebas y cumplir con las condiciones técnicas y operativas correspondientes.

Una vez terminada la ampliación, la configuración del muelle pasará de una forma en «L» a una disposición en «T». El cambio geométrico permitirá incorporar la nueva posición al esquema operativo de la terminal y mantener la capacidad para atender buques de mayor porte. De acuerdo con la información disponible, el muelle quedará preparado para operar embarcaciones desde la categoría Panamax hasta la Suezmax, al igual que las dos posiciones actualmente activas.

La posibilidad de recibir buques de esas dimensiones resulta relevante para una terminal orientada al movimiento de crudo. La escala de los barcos condiciona la cantidad de producto que puede embarcarse en cada operación, los tiempos de permanencia, las ventanas de atraque y la coordinación con los compradores internacionales. No todos los buques tienen las mismas exigencias de calado, amarre o transferencia, por lo que la infraestructura debe ofrecer condiciones compatibles con distintos tipos de embarcaciones.

La nueva posición no elimina por sí sola las restricciones de toda la cadena. El desempeño de Puerto Rosales seguirá dependiendo de la disponibilidad de crudo en el sistema, de la llegada del producto a la terminal, de la capacidad de almacenamiento, de los oleoductos y de la programación de los buques. La ampliación, no obstante, agrega una alternativa operativa para que el muelle pueda procesar más escalas cuando el resto de los eslabones se encuentre disponible.

De 23 o 24 buques mensuales a una capacidad potencial cercana a 36

OTAMERICA opera actualmente entre 23 y 24 buques por mes en sus dos posiciones existentes. Con la incorporación de la tercera, la terminal estima que podría alcanzar unas 36 operaciones mensuales. La diferencia supone un incremento cercano al 50% respecto del nivel actual y constituye el principal efecto operativo esperado de la obra.

La cifra debe interpretarse como una capacidad potencial y no como una cantidad garantizada de buques. La cantidad de operaciones efectivas dependerá de la demanda, de la producción, de la disponibilidad de cargamentos, de la programación naviera y de los tiempos requeridos para cada escala. También incidirán las condiciones de navegación y los procedimientos de seguridad que deban cumplirse en cada operación.

Para el sector petrolero, aumentar el número de posiciones disponibles puede mejorar la flexibilidad de programación. Una terminal con mayor capacidad de atraque puede ordenar con más margen la llegada de buques, reducir la dependencia de una única ventana operativa y responder mejor a períodos de mayor disponibilidad de crudo. En el caso de Vaca Muerta, esa flexibilidad adquiere importancia porque el crecimiento de la producción no siempre avanza al mismo ritmo que la infraestructura de evacuación.

La relación entre producción y despacho es uno de los factores que explica la atención que genera cada avance en Puerto Rosales. Si la oferta de crudo aumenta más rápidamente que la capacidad de transporte y embarque, pueden aparecer restricciones en los distintos tramos del sistema. En cambio, una mayor capacidad portuaria ayuda a que el producto pueda llegar con más regularidad a los mercados externos, siempre que también estén disponibles los oleoductos, los almacenamientos y los servicios necesarios.

Puerto Rosales frente a la expansión de Vaca Muerta

La ampliación de OTAMERICA forma parte de un escenario más amplio de crecimiento de la infraestructura petrolera argentina. Vaca Muerta incrementó su relevancia como fuente de crudo no convencional y, con ello, aumentó la necesidad de contar con sistemas de evacuación capaces de trasladar el producto desde la cuenca neuquina hasta las terminales marítimas.

En ese proceso también se encuentra la ampliación del sistema de oleoductos de Oldelval, cuya función es reforzar el transporte terrestre de petróleo hacia los puntos de despacho. A esto se suma el proyecto VMOS, identificado en la información sectorial como Vaca Muerta Oil Sur, que apunta a cargar buques de muy gran porte en Punta Colorada, en la provincia de Río Negro.

Puerto Rosales y Punta Colorada no cumplen necesariamente el mismo papel ni responden a idénticas características de operación. La infraestructura, la ubicación, los accesos, los tipos de buque previstos y la conexión con los oleoductos determinan las capacidades de cada alternativa. La coexistencia de varios proyectos permite ampliar las opciones de salida, pero también plantea la necesidad de coordinar inversiones para evitar que un cuello de botella se traslade desde el puerto hacia otro punto de la cadena.

En el caso de Puerto Rosales, la incorporación de la tercera posición fortalece una terminal que ya cuenta con experiencia en la atención de buques Panamax y Suezmax. La ampliación puede contribuir a sostener las exportaciones de crudo hacia destinos internacionales diversos, aunque el crecimiento efectivo dependerá de la disponibilidad de cargas y de la evolución de las obras complementarias en el sistema energético.

El movimiento internacional del crudo requiere coordinación entre productores, transportistas, operadores de terminales, agentes marítimos, autoridades y compradores. Una demora en cualquiera de esos actores puede alterar una ventana de carga. Por eso, la capacidad física de un muelle es importante, pero debe integrarse con una planificación comercial y logística que contemple almacenamiento, nominaciones, disponibilidad de buques y condiciones de los mercados de destino.

La logística previa también forma parte de la ampliación

El recorrido de los brazos de carga desde los Países Bajos hasta la terminal muestra que una obra portuaria de estas características involucra una cadena logística internacional y doméstica. El traslado desde el país de fabricación, el ingreso por Zárate, el transporte terrestre hasta Punta Alta y el tramo final sobre pontones requirieron coordinación entre distintos modos y puntos de transferencia.

La llegada de equipos sobredimensionados demanda planificación de rutas, selección de medios de transporte, revisión de restricciones físicas y coordinación con las áreas operativas. Aunque la noticia se concentra en el montaje, el proceso previo resulta determinante para evitar demoras y preservar la integridad de las estructuras. En obras portuarias, la logística de construcción puede tener exigencias similares a las de una operación comercial, especialmente cuando se movilizan piezas de gran tamaño y peso.

El caso también evidencia el vínculo entre los puertos argentinos. Zárate funcionó como puerta de ingreso de los componentes, mientras que Punta Alta fue el punto desde el cual se completó el traslado hacia Puerto Rosales. La ampliación de una terminal petrolera, por lo tanto, no se limita al área inmediata del muelle: requiere servicios, transporte y capacidades técnicas distribuidas en distintos nodos.

Para ampliar el contexto sobre el funcionamiento de las terminales y los desafíos de la infraestructura nacional, el lector puede consultar otras notas de logística y transporte y el seguimiento de la actualidad de los puertos argentinos.

Qué cambia para los buques, los exportadores y la cadena de suministro

La tercera posición podría modificar la programación de las escalas en Puerto Rosales al ofrecer un punto adicional para las operaciones de carga. Para los armadores, una mayor disponibilidad de atraque puede facilitar la planificación de itinerarios, aunque la ventaja concreta dependerá de los tiempos de espera, de la coordinación con otros buques y de la regularidad del suministro de crudo.

Para los exportadores, disponer de más capacidad de despacho puede reducir la presión sobre las ventanas de embarque y mejorar la posibilidad de atender contratos internacionales. No significa que cada cargamento vaya a salir automáticamente con mayor rapidez, pero sí que la terminal tendrá más herramientas para administrar períodos de alta demanda o una mayor disponibilidad de producto.

Los importadores y compradores externos también observan la confiabilidad de la cadena. La continuidad del suministro depende de que la terminal pueda operar con previsibilidad y de que el transporte desde Vaca Muerta mantenga un flujo compatible con los compromisos comerciales. En ese sentido, la ampliación del muelle puede convertirse en un componente de mayor resiliencia logística, siempre que la infraestructura terrestre y energética avance de manera coordinada.

El desafío inmediato será completar las cañerías, los sistemas de amarre y las pasarelas hidráulicas, además de verificar el conjunto antes de la habilitación prevista para fines de diciembre. La instalación de los brazos constituye un hito relevante, pero todavía forma parte de un proceso más amplio de integración y puesta en servicio.

Según informó OTAMERICA, el montaje se realizó sin incidentes y con la participación de las empresas contratistas, AESA y KANON. La información original sobre la obra fue publicada por GlobalPorts en su cobertura de la ampliación de Puerto Rosales.

Con la tercera posición encaminada, Puerto Rosales se prepara para asumir una participación mayor en la salida marítima del crudo de Vaca Muerta. El resultado final dependerá de que las obras restantes, la logística de abastecimiento y la programación naviera queden alineadas, pero el montaje de los brazos ya dejó completada una de las etapas más visibles y técnicamente determinantes del proyecto.

FAQ

Preguntas frecuentes

¿Qué instaló OTAMERICA en Puerto Rosales?

La empresa completó el montaje de dos brazos de carga que integrarán la tercera posición operativa de su nuevo muelle en Puerto Rosales.

¿Qué función cumplen los brazos de carga?

Conectan las cañerías de la terminal con los tanques de los buques para transferir petróleo durante las operaciones de carga.

¿Cuándo podría comenzar a operar la tercera posición?

OTAMERICA fijó fines de diciembre de 2026 como objetivo para habilitarla, aunque todavía deben completarse cañerías, sistemas de amarre, pasarelas hidráulicas y pruebas de integración.

Equipo editorial

Martín Ferrero

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Editor digitalPuertos

Autor del equipo editorial de Agenda Portuaria, especializado en puertos, logística, comercio exterior y sector agroindustrial.

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Para ampliar el contexto

Seguí la cobertura de Agenda Portuaria sobre puertos, logística, comercio exterior, campo, pesca y energía en Argentina y la región.

Conversación editorial

1 comentario en esta nota

Sumate al debate sobre esta cobertura del sector portuario y logístico.

  1. Para el ecommerce esto también puede ser una buena noticia, aunque no se vea de manera directa: más capacidad para sacar crudo significa menos cuellos de botella y una logística portuaria más previsible. Ojalá se cumplan los plazos y la ampliación empiece a operar en diciembre de 2026, porque cualquier demora en infraestructura termina impactando en toda la cadena.

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