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Pesca

Cerraron la Subárea 11 por langostino juvenil y exceso de merluza

27/07/202611 min de lectura2 comentarios

La autoridad pesquera cerró preventivamente la Subárea 11 tras una prospección con alta presencia de langostino pequeño y merluza juvenil. La Subárea 12 Oeste sigue sin definición oficial.

Cerraron la Subárea 11 por langostino juvenil y exceso de merluza

La Dirección Nacional de Coordinación y Fiscalización Pesquera dispuso el cierre preventivo de la Subárea 11 luego de que la prospección confirmara una composición de capturas incompatible con la apertura comercial del langostino. El Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero detectó una proporción de ejemplares pequeños y una presencia elevada de merluza juvenil en la fauna acompañante, mientras la decisión sobre la Subárea 12 Oeste permanece pendiente de una comunicación específica.

La temporada de langostino en aguas nacionales ingresó en una etapa de mayor vigilancia biológica y menor previsibilidad operativa. La autoridad pesquera resolvió cerrar preventivamente la Subárea 11 después de analizar los resultados de la prospección realizada por buques congeladores. La medida fue comunicada el domingo 26 de julio a la Prefectura Naval Argentina y obliga a las embarcaciones que participaron del relevamiento a abandonar ese sector de manera inmediata.

Según Fuente original, la información se basa en Langostino: tallas juveniles y fauna acompañante condicionan la apertura de las subáreas 11 y 12 Oeste.

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Los buques podrán continuar trabajando únicamente en aquellas áreas comerciales que permanezcan habilitadas. La decisión no implica, según la información disponible, una interrupción general de la temporada, pero sí elimina una alternativa de operación que la flota evaluaba para encontrar concentraciones estables de langostino con calidad suficiente para sostener una marea rentable.

El cierre se adoptó sobre la base de la recomendación del Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero —INIDEP—, expresada en la Nota DNI 83 y en el Informe Técnico 004/26. El organismo concluyó que la prospección no identificó concentraciones aptas que justificaran extender la actividad en la Subárea 11.

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Cerraron Subárea langostino juvenil exceso: La talla del langostino quedó fuera del parámetro comercial

Uno de los datos determinantes fue la proporción de langostino clasificado como L4 y menor. Ese grupo representó el 28,86% de la captura, por encima del máximo admisible del 20%. En términos operativos, el indicador muestra que una parte demasiado importante del recurso disponible no alcanzaba las tallas requeridas para una pesca dirigida con resultados comerciales adecuados.

La presencia de langostino en un área ya no alcanza, por sí sola, para habilitar la actividad. La autoridad debe considerar la estructura de tallas, la evolución del recurso, la composición de la captura y la incidencia de especies acompañantes. Un volumen atractivo en términos generales puede perder valor económico si está compuesto principalmente por ejemplares pequeños, porque eso afecta el rendimiento industrial, la clasificación a bordo y el precio final del producto congelado.

Durante la prospección se observaron ejemplares L3, L4 y menores como parte predominante de las capturas. Esa composición obligó a los buques a prolongar las horas de búsqueda y a recorrer distintas posiciones para encontrar lances con una proporción mayor de langostino comercial. El esfuerzo adicional no logró compensar la falta de concentraciones estables y homogéneas.

Una captura mezclada modifica el resultado de la marea

Para los congeladores tangoneros, la calidad de la captura condiciona varios eslabones de la operación. La selección a bordo, el procesamiento, la ocupación de bodega y la planificación de las descargas dependen de que el langostino llegue con tallas comerciales y baja presencia de fauna acompañante. Cuando la captura aparece mezclada con merluza o con ejemplares pequeños, el tiempo de trabajo aumenta y el rendimiento efectivo de la marea puede reducirse.

El escenario también afecta la planificación de las empresas. Una embarcación que debe navegar durante más horas para localizar un lance adecuado consume más combustible, utiliza más tiempo de tripulación y enfrenta mayores costos de mantenimiento y abastecimiento. La incertidumbre se profundiza cuando los resultados varían significativamente entre lances cercanos y no permiten proyectar una continuidad de capturas para los días siguientes.

La merluza juvenil elevó el límite biológico

El segundo factor decisivo fue la fauna acompañante. La relación merluza-langostino alcanzó un valor de 0,20 como promedio informado, aunque algunos lances llegaron a 0,43. Además, el 64% de la merluza capturada correspondió a ejemplares juveniles. Ese dato elevó la preocupación científica porque involucra una fracción vulnerable del stock y vuelve más riesgosa la continuidad de una pesca dirigida en el área.

La captura incidental de merluza no constituye únicamente un problema comercial o de descarte. También representa una variable central para la administración pesquera, especialmente cuando predominan ejemplares juveniles que todavía no alcanzaron su etapa reproductiva. Mantener una operación en esas condiciones podría trasladar una presión adicional sobre el recurso acompañante, aun cuando el objetivo principal de la flota sea el langostino.

La situación fue particularmente sensible para los buques que utilizan aparejos con mayor abertura vertical. Ese tipo de configuración puede favorecer el contacto con capas de agua donde se concentra la merluza, por lo que la composición de los lances exige ajustes permanentes, cambios de posición y decisiones rápidas del capitán. Sin embargo, cuando la distribución de ambas especies se superpone de manera persistente, las alternativas técnicas tienen un margen limitado.

El cierre preventivo funciona así como una herramienta de protección del recurso y de ordenamiento de la actividad. La decisión evita que la búsqueda de langostino comercial continúe generando una captura acompañante con elevada participación de merluza juvenil. También permite que la autoridad revise la evolución del área sin esperar a que los indicadores biológicos se deterioren aún más.

El temporal de junio alteró la continuidad de las concentraciones

La información sectorial vincula el deterioro de las condiciones de pesca con el temporal registrado el 29 de junio. Las concentraciones de langostino que habían explicado buena parte de las descargas durante las primeras semanas de julio perdieron continuidad espacial y mostraron una calidad comercial menos uniforme.

Ese cambio obligó a la flota a modificar recorridos y a buscar nuevas posiciones de pesca. La pérdida de continuidad espacial es relevante porque dificulta sostener una secuencia de lances productivos dentro de una misma zona. En lugar de operar sobre una concentración definida, los barcos deben ampliar el área de búsqueda, asumir más navegación y evaluar repetidamente si la captura justifica permanecer en el lugar.

La aparición más frecuente de merluza en los lances de la flota tangonera agregó una complicación ambiental y operativa. El descarte de ejemplares adultos fue señalado como una preocupación, mientras que la presencia de juveniles en la Subárea 11 reforzó los argumentos para interrumpir la prospección. La combinación de langostino pequeño, merluza y rendimientos irregulares dejó al sector sin fundamentos suficientes para solicitar una habilitación comercial de ese espacio.

En este contexto, algunos buques se desplazaron hacia el norte para localizar concentraciones puntuales de mejor talla. El congelador Valiente I encontró una marca de langostino L1-L2 sin fauna acompañante, aunque ese resultado aparece como una excepción dentro de una marea caracterizada por capturas variables y navegación prolongada.

La Subárea 12 Oeste todavía necesita una decisión formal

El cierre comunicado por la Dirección Nacional de Coordinación y Fiscalización Pesquera se refiere exclusivamente a la Subárea 11. La Subárea 12 Oeste no quedó abierta ni cerrada mediante esa disposición y requiere una comunicación específica de la autoridad pesquera.

La información disponible indica que ese sector se encuentra condicionado por la presencia de merluza y por una calidad de langostino que no se ubicaría entre las tallas más grandes. Esa evaluación debe tomarse con prudencia hasta que exista una definición oficial sustentada en los datos de la prospección correspondiente. La falta de una autorización expresa impide considerar a la Subárea 12 Oeste como una alternativa operativa confirmada.

Para los armadores, esa diferencia administrativa es importante. Una expectativa de apertura no equivale a una habilitación efectiva. La flota necesita conocer el alcance de la disposición, las posiciones autorizadas, los horarios aplicables y las condiciones de permanencia antes de programar una navegación hacia un nuevo sector. Cualquier interpretación anticipada puede generar costos innecesarios o exponer a los buques a incumplimientos regulatorios.

La evolución de las subáreas también se relaciona con la dinámica de los puertos pesqueros y con la programación de las plantas. Cuando las capturas son discontinuas, las empresas tienen más dificultades para organizar turnos, recepción de materia prima, congelamiento, almacenamiento y despachos. En la cobertura sobre logística y actividad de los puertos pesqueros se observa cómo las variaciones en la operatoria extractiva repercuten en toda la cadena.

Rawson espera mejores condiciones hacia las subáreas 6 y 7

Mientras se define el escenario en las subáreas 11 y 12 Oeste, la flota de Rawson prepara nuevas salidas. El buque pesquero Camilo S logró algunos lances de langostino de buena talla y calidad comercial en el límite de la milla 100, sin presencia significativa de fauna acompañante. Ese resultado trasladó las expectativas hacia las subáreas 6 y 7, donde podrían encontrarse condiciones más favorables para sostener la actividad.

El dato no permite anticipar volúmenes ni asegurar una mejora generalizada. Se trata de un resultado puntual que deberá ser contrastado con nuevos lances, la distribución de tallas y la proporción de merluza. Para la flota, no obstante, encontrar capturas limpias y de mayor tamaño ofrece una referencia concreta para orientar los próximos movimientos y reducir el tiempo de búsqueda.

La actividad de los buques vinculados con Rawson tiene efectos directos sobre el empleo embarcado, los servicios portuarios, los talleres navales, el abastecimiento de combustible y las plantas de procesamiento. Cada cambio de área puede modificar los tiempos de navegación y la fecha de regreso, con consecuencias sobre la recepción de materia prima y la organización de la mano de obra en tierra.

El seguimiento de las aperturas y cierres también resulta relevante para exportadores y operadores logísticos. La disponibilidad de langostino, su talla y su condición de procesamiento determinan la composición de los lotes destinados a mercados externos. Una temporada con mayor proporción de ejemplares pequeños puede alterar la combinación de productos, los ritmos de producción y la planificación de cámaras frigoríficas y transporte.

La flota deberá priorizar capturas comerciales sin merluza juvenil

El escenario actual obliga a equilibrar tres objetivos: sostener la actividad económica, proteger el langostino y reducir la presión sobre la merluza. Para habilitar nuevas áreas no alcanza con detectar presencia del recurso objetivo. La autoridad necesita contar con indicadores que demuestren una talla comercial suficiente, una concentración que permita operar sin esfuerzos desproporcionados y una incidencia de fauna acompañante compatible con el manejo responsable.

En ese sentido, la decisión sobre la Subárea 11 marca un límite claro para la planificación de la flota. Los capitanes deberán evaluar con mayor precisión la relación entre tiempo de búsqueda, consumo, calidad del langostino y captura incidental antes de permanecer en una posición. Las empresas, a su vez, tendrán que ajustar sus proyecciones de producción y sus compromisos de entrega a un escenario en el que la disponibilidad puede cambiar rápidamente.

La temporada continuará dependiendo de nuevos relevamientos y de la respuesta de las concentraciones a las condiciones oceanográficas. Si las subáreas 6 y 7 confirman capturas de mejor talla y baja fauna acompañante, podrían aliviar parte de la presión sobre los sectores cerrados. Si los resultados vuelven a mostrar dispersión, langostino pequeño o presencia elevada de merluza, la actividad deberá operar con mayores restricciones.

La fuente original de esta información es Pescare, medio especializado que relevó la disposición oficial y los datos técnicos de la prospección.

Para los puertos pesqueros, los buques y las plantas, el dato central es que la continuidad de la campaña quedará atada a la calidad biológica y comercial de cada zona. La apertura de nuevas subáreas dependerá de que los lances combinen langostino de talla adecuada, rendimientos sostenibles y una participación reducida de merluza juvenil, condiciones indispensables para sostener la operación sin comprometer la próxima etapa de la industria pesquera argentina.

FAQ

Preguntas frecuentes

¿Por qué se cerró la Subárea 11?

La Subárea 11 fue cerrada preventivamente porque la prospección registró 28,86% de langostino L4 y menor, por encima del máximo admisible del 20%, además de una elevada presencia de merluza en la captura acompañante.

¿Qué proporción de merluza juvenil se detectó?

El 64% de la merluza registrada dentro de la captura acompañante correspondió a ejemplares juveniles. Ese indicador fue considerado un riesgo biológico para continuar la pesca dirigida de langostino en el área.

¿La Subárea 12 Oeste está abierta para pescar?

No hay una apertura confirmada mediante la disposición mencionada. La Subárea 12 Oeste requiere una comunicación específica de la autoridad pesquera y permanece condicionada por la presencia de merluza y la calidad de las tallas de langostino.

Equipo editorial

Valentina Bianchi

61 notas11 min de lectura

Editor digitalPesca

Autor del equipo editorial de Agenda Portuaria, especializado en puertos, logística, comercio exterior y sector agroindustrial.

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2 comentarios en esta nota

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  1. Para quienes compramos mariscos online, estas decisiones son importantes aunque a veces no se vean. Si hay demasiado langostino juvenil y merluza chica, cerrar la zona parece lo más lógico para no pan para hoy y hambre para mañana. Ojalá también informen rápido qué pasa con la Subárea 12 Oeste, porque la incertidumbre termina pegando en precios y entregas.

  2. Si hay mucho langostino chico, cerrar ahora parece la decisión más lógica para no repetir errores después. El problema es el impacto que termina teniendo en toda la cadena: menos movimiento en plantas, transporte y exportación, y más incertidumbre para quienes dependen de esos embarques. Ojalá definan rápido qué pasa con la 12 Oeste y haya controles parejos.

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