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Prefectura aeroevacuó a un tripulante del pesquero Magdalena frente a Chubut

14/08/202611 min de lectura0 comentarios

Un tripulante de 47 años fue trasladado en helicóptero desde el buque pesquero Magdalena tras sufrir dolor en el pecho e hipertensión mientras participaba de una campaña de langostino frente a la costa de Chubut.

Prefectura aeroevacuó a un tripulante del pesquero Magdalena frente a Chubut

La Prefectura Naval Argentina aeroevacuó a un tripulante de 47 años del buque pesquero Magdalena, que presentó dolor en el pecho e hipertensión mientras la embarcación navegaba a unas 105 millas náuticas de la costa de Chubut. Luego de dos evaluaciones médicas a distancia, se ordenó el desembarco urgente y se desplegaron un avión y un helicóptero para concretar el rescate. El trabajador fue trasladado a tierra y permanece internado en el área de cuidados intensivos.

El operativo se activó durante una jornada de pesca de langostino en aguas nacionales, cuando el capitán del buque pesquero Magdalena informó una emergencia médica a la estación costera L3A, dependiente del Centro de Gestión de Tráfico Marítimo de Comodoro Rivadavia. La comunicación permitió iniciar un seguimiento sanitario mientras el barco todavía se encontraba alejado de la costa chubutense.

Según Fuente original, la información se basa en Prefectura aeroevacuó a un tripulante del Buque Pesquero Magdalena a 42 millas de Chubut.

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De acuerdo con la información difundida por la autoridad marítima, el tripulante comenzó a manifestar dolor en el pecho y en la zona baja del lado izquierdo, acompañado por un cuadro de hipertensión arterial. La combinación de síntomas exigió una evaluación inmediata, especialmente por la distancia existente entre el pesquero y los centros asistenciales disponibles en tierra.

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La primera respuesta se realizó mediante una radioconsulta con médicos de la Prefectura Naval Argentina. En esa instancia, los profesionales indicaron medicación, reposo y el desembarco del trabajador. Sin embargo, el cuadro no evolucionó de manera suficiente y los síntomas persistieron, por lo que se concretó una segunda evaluación médica a distancia.

Prefectura aeroevacuó tripulante pesquero Magdalena: Una emergencia médica en plena campaña de langostino

La situación se produjo mientras el Magdalena estaba afectado a la pesca de langostino, una de las actividades de mayor relevancia para la flota pesquera argentina y para los puertos patagónicos. En este tipo de operaciones, los buques pueden permanecer durante períodos prolongados alejados de la costa, con tripulaciones que desarrollan tareas exigentes en espacios reducidos y bajo condiciones cambiantes de navegación.

Cuando una persona presenta un cuadro que puede requerir atención hospitalaria, la distancia se convierte en un factor operativo determinante. El desembarco no depende únicamente de acercar el buque al puerto más próximo: también es necesario definir la ruta, coordinar la recepción terrestre, establecer el medio aéreo disponible y asegurar que la maniobra se realice sin agravar el estado del paciente.

En el caso del Magdalena, los médicos de la Prefectura determinaron que la aeroevacuación era el procedimiento más adecuado ante la persistencia de las molestias. La decisión se adoptó luego de analizar la evolución del tripulante y las posibilidades de traslado desde el buque hasta tierra firme.

Coordinación entre el capitán, la estación costera y los médicos

La secuencia de comunicaciones resultó central para organizar la respuesta. El capitán transmitió la novedad al Centro de Gestión de Tráfico Marítimo de Comodoro Rivadavia, que canalizó la consulta con los profesionales de la autoridad marítima. Esa conexión permitió que el equipo médico recibiera información sobre los síntomas y orientara las primeras medidas sin esperar el arribo del barco.

La radioconsulta también permitió valorar la necesidad de modificar el plan de navegación. Una vez indicada la evacuación aérea, Prefectura ordenó al pesquero poner proa hacia la costa para acortar el tiempo de llegada de las aeronaves y facilitar la posterior derivación en ambulancia.

En operaciones de este tipo, cada minuto de navegación puede modificar el punto de encuentro y las condiciones de aproximación. Por eso, el puente de mando, el centro de tráfico, las tripulaciones aéreas, los médicos y los servicios de emergencia terrestres deben trabajar sobre una misma planificación. La respuesta no se limita al vuelo de rescate: incluye la preparación del buque, la transferencia del paciente y la continuidad asistencial una vez finalizada la extracción.

El despliegue aéreo desde Viedma y Comodoro Rivadavia

Para concretar la misión, la Prefectura Naval Argentina desplegó el avión PA-25 desde Viedma y el helicóptero PA-41 desde Comodoro Rivadavia. La utilización combinada de ambas aeronaves respondió a la necesidad de localizar el buque, coordinar la operación en el mar y trasladar al paciente hacia tierra con rapidez.

Las aeronaves alcanzaron al pesquero a las 18 horas del miércoles 12 de agosto, cuando el Magdalena navegaba a 41,5 millas náuticas de Punta Ninfas, en el extremo sur del Golfo Nuevo, provincia de Chubut. La posición se encontraba más próxima a la costa que el punto inicial informado al momento de comunicar la emergencia, debido a la decisión de modificar el rumbo del buque.

El avión cumple una función importante en la localización, el enlace y la supervisión de este tipo de operativos, mientras que el helicóptero ofrece la capacidad de realizar una extracción directa desde una embarcación que permanece en navegación. La elección de esta modalidad evita, cuando la situación lo requiere, esperar el ingreso del pesquero a un puerto o completar un traslado prolongado por vía marítima.

La maniobra con canasta sanitaria

Una vez que el helicóptero alcanzó al Magdalena, se completaron las maniobras de aproximación necesarias para operar sobre el buque. El tripulante fue izado mediante una canasta sanitaria y transferido a la aeronave, una técnica que permite retirar a una persona desde la cubierta sin necesidad de que el barco se detenga por completo.

La operación requiere coordinación entre el piloto, el personal especializado del helicóptero y la tripulación del pesquero. La velocidad, el movimiento de la cubierta, el viento y el estado del mar son variables que deben considerarse antes y durante el izado. También es necesario preparar un sector despejado en la embarcación y asegurar que el paciente permanezca protegido durante toda la transferencia.

Después de completar el rescate, el helicóptero trasladó al trabajador hasta tierra firme. Allí lo esperaba una ambulancia, que continuó el traslado hacia un centro asistencial. La articulación entre el medio aéreo y el servicio terrestre permitió reducir la demora entre la extracción del buque y el ingreso al sistema hospitalario.

El estado del tripulante y la evaluación hospitalaria

Según la información oficial difundida luego del procedimiento, el trabajador quedó internado en el área de cuidados intensivos. El equipo médico realiza distintos estudios para determinar las causas del cuadro que provocó la emergencia y definir la evolución clínica.

La descripción inicial de los síntomas no permite establecer un diagnóstico definitivo. El dolor en el pecho y la hipertensión pueden responder a diferentes causas, por lo que la evaluación hospitalaria resulta indispensable para realizar estudios, monitorear parámetros y determinar el tratamiento correspondiente. En ese contexto, la internación en cuidados intensivos permite mantener una vigilancia permanente durante las primeras horas.

La Prefectura no informó otros detalles clínicos ni anticipó plazos para el alta. Por esa razón, cualquier valoración sobre la evolución del paciente debe mantenerse dentro de los datos confirmados: fue evacuado por vía aérea, trasladado a un centro de salud y continúa bajo atención médica especializada.

La seguridad sanitaria como parte de la operación pesquera

Los incidentes médicos a bordo forman parte de los riesgos que deben contemplar las empresas pesqueras, los capitanes y las tripulaciones. La actividad se desarrolla lejos de los principales centros urbanos, con jornadas de trabajo intensas y exposición a movimientos, frío, humedad, maquinaria y superficies resbaladizas. A esto se suma que una dolencia que en tierra podría resolverse con un traslado breve puede requerir una operación compleja cuando ocurre en alta mar.

Por ese motivo, la respuesta sanitaria comienza antes de una eventual evacuación. La comunicación permanente con los centros de tráfico, la disponibilidad de equipos de primeros auxilios, la capacitación de la tripulación y la capacidad de describir con precisión los síntomas son elementos relevantes para que los médicos puedan orientar las primeras decisiones.

También resulta importante que el capitán pueda transmitir la posición exacta, el rumbo, la velocidad, las condiciones meteorológicas y la situación general del paciente. Esa información permite definir si conviene acercar el buque a la costa, esperar una unidad de superficie o solicitar una aeronave. La alternativa elegida depende de la gravedad, la distancia, el estado del mar y la disponibilidad de los medios de rescate.

La experiencia de cada operativo contribuye, además, a revisar protocolos internos. Las compañías pueden analizar los tiempos de comunicación, la preparación de la cubierta, la ubicación de los elementos médicos y la coordinación posterior con el puerto o el hospital. El objetivo es que una emergencia no se transforme también en un problema de organización que retrase la atención.

Qué implica una aeroevacuación para el buque y la cadena pesquera

Una evacuación médica modifica de manera inmediata la planificación de un pesquero. El cambio de rumbo hacia la costa puede interrumpir las tareas de captura, alterar el cronograma de descarga y generar ajustes en la coordinación con el puerto de destino. En una campaña de langostino, esas decisiones deben articularse con la disponibilidad de muelle, los servicios de descarga, el personal de planta y la conservación de la producción embarcada.

El impacto no se limita al Magdalena. La empresa armadora debe reorganizar la dotación, informar la situación a las autoridades correspondientes y resolver la continuidad de la navegación de acuerdo con las condiciones operativas y reglamentarias. Si el barco debe permanecer en cercanías de la costa o ingresar a un puerto, también pueden modificarse las tareas de procesamiento, mantenimiento y abastecimiento.

Para los puertos pesqueros de Chubut y de la región patagónica, estos operativos muestran la necesidad de contar con accesos coordinados para ambulancias, servicios de emergencia y personal especializado. La rapidez del traslado aéreo solo completa su objetivo si el paciente encuentra una recepción terrestre preparada y un centro asistencial capaz de continuar el tratamiento.

La logística pesquera depende de una cadena estrechamente conectada: flota, autoridad marítima, estaciones costeras, aeródromos, hospitales, terminales portuarias y plantas procesadoras. Una emergencia a bordo pone a prueba esa red en tiempo real. La capacidad de respuesta puede reducir riesgos para la tripulación y, al mismo tiempo, limitar las interrupciones sobre una operación productiva que se desarrolla lejos de tierra.

En este caso, el operativo también puede vincularse con la información sectorial sobre logística portuaria y transporte marítimo, donde la coordinación entre actores resulta determinante para sostener la actividad. Del mismo modo, el seguimiento de la cadena exportadora de productos pesqueros permite entender por qué una demora en la flota puede repercutir posteriormente en descargas, procesamiento, distribución y embarques.

Una respuesta que combina prevención, navegación y atención en tierra

El rescate del tripulante del Magdalena expone la complejidad de atender una urgencia médica en una embarcación que opera a decenas de millas de la costa. La intervención comenzó con una comunicación al centro de tráfico, continuó con dos evaluaciones médicas, siguió con el cambio de rumbo del buque y culminó con una extracción aérea, una ambulancia y la internación hospitalaria.

La operación estuvo a cargo de la Prefectura Naval Argentina, que puso en servicio medios aéreos desde Viedma y Comodoro Rivadavia para alcanzar al pesquero frente a Punta Ninfas. El trabajador permanece bajo cuidados intensivos mientras se realizan estudios sobre el origen de la descompensación, sin que se hayan difundido precisiones adicionales sobre su diagnóstico.

Para una flota que trabaja en aguas alejadas y sostiene buena parte de la actividad de los puertos patagónicos, contar con procedimientos claros de asistencia y evacuación es tan importante como organizar la captura o el desembarque. La coordinación demostrada en este caso vuelve a mostrar que la seguridad de los tripulantes y la continuidad de la cadena pesquera dependen de una respuesta integrada entre el buque, la autoridad marítima, los servicios aéreos y el sistema sanitario.

La información original sobre el procedimiento fue publicada por Pescare, medio especializado en la industria pesquera y naval de Mar del Plata.

FAQ

Preguntas frecuentes

¿Qué ocurrió a bordo del buque pesquero Magdalena?

Un tripulante de 47 años presentó dolor en el pecho, molestias en la zona baja del lado izquierdo e hipertensión mientras el buque realizaba tareas de pesca de langostino frente a Chubut.

¿Dónde fue aeroevacuado el tripulante?

La extracción se realizó cuando el Magdalena navegaba a 41,5 millas náuticas de Punta Ninfas, en el extremo sur del Golfo Nuevo.

¿Qué medios utilizó la Prefectura para el rescate?

La Prefectura Naval Argentina desplegó el avión PA-25 desde Viedma y el helicóptero PA-41 desde Comodoro Rivadavia. El tripulante fue izado con una canasta sanitaria.

Equipo editorial

Valentina Bianchi

61 notas11 min de lectura

Editor digitalPesca

Autor del equipo editorial de Agenda Portuaria, especializado en puertos, logística, comercio exterior y sector agroindustrial.

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