Fundar advierte que la economía crece, pero se profundiza la fractura productiva
Un informe de Fundar señala que el crecimiento argentino convive con caídas en inversión, consumo, empleo formal, industria y cantidad de empresas. El auge exportador de la energía y la minería aporta divisas, pero no garantiza por sí solo un proceso de desarrollo amplio.

La economía argentina podría encadenar dos años de crecimiento, pero ese avance convive con retrocesos en inversión, consumo masivo, empleo formal, salarios, industria, comercio y cantidad de empresas, según un análisis del centro de investigación Fundar. El diagnóstico plantea que el país no funciona a dos velocidades dentro de una misma estructura, sino que muestra una fractura entre los sectores vinculados con los recursos naturales y el resto del entramado productivo.
La economía argentina podría encadenar dos años de crecimiento, pero ese avance convive con retrocesos en inversión, consumo masivo, empleo formal, salarios, industria, comercio y cantidad de empresas, según un análisis del centro de investigación Fundar. El diagnóstico plantea que el país no funciona a dos velocidades dentro de una misma estructura, sino que muestra una fractura entre los sectores vinculados con los recursos naturales y el resto del entramado productivo.
Según Fuente original, la información se basa en Fundar: la economía crece (poco), pero todos los demás indicadores caen.
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El informe fue presentado por especialistas de Fundar, entre ellos Guido Zack, director del área de Economía, y Daniel Schteingart, responsable del área de Desarrollo Productivo y Sustentable. La discusión adquiere relevancia para el comercio exterior argentino porque el país cuenta con una fuente creciente de divisas provenientes de la energía y la minería, aunque todavía enfrenta dificultades para transformar esos ingresos en mayor actividad industrial, empleo registrado y expansión del mercado interno.
La información original fue publicada por El Economista. A partir de los datos citados, Fundar advierte que el crecimiento agregado puede ocultar comportamientos muy diferentes entre ramas de actividad, hogares y regiones.
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Fundar advierte economía crece pero: Un crecimiento que no alcanza a todos los sectores
Según Zack, si se excluyen los períodos de recuperación posteriores a la pandemia, Argentina tendría dos años consecutivos de crecimiento por primera vez desde 2011. Sin embargo, el dato general del producto no se refleja en varios indicadores vinculados con la actividad cotidiana de empresas y trabajadores.
El relevamiento mencionado por Fundar muestra caídas en la inversión, el consumo masivo, las importaciones, el empleo formal, el salario registrado, la cantidad de empresas y la recaudación. En paralelo, aumentaron la informalidad laboral, el desempleo y la morosidad. Las estimaciones citadas por el centro de investigación también sugieren que la pobreza habría comenzado a crecer nuevamente durante el primer trimestre del año, aunque el dato definitivo deberá ser confirmado por las estadísticas oficiales correspondientes.
La diferencia sectorial aparece con claridad en la comparación entre minería, agro, energía e intermediación financiera, por un lado, y construcción, industria y comercio, por el otro. Los primeros rubros muestran una mayor capacidad de expansión, mientras que los segundos enfrentan menores niveles de actividad y presión sobre sus costos. Esa separación condiciona la posibilidad de que el crecimiento se distribuya a través de proveedores, contratistas, transportistas y trabajadores de distintas ramas.
Consumo agregado y consumo masivo muestran resultados opuestos
El comportamiento del consumo ofrece otro ejemplo de la fragmentación señalada. Las Cuentas Nacionales del Indec registraron un crecimiento interanual del 2,7% durante el primer trimestre. En cambio, los datos de la consultora Scentia indicaron una caída del 3,3% en el consumo masivo entre enero y abril.
Fundar atribuye parte de la diferencia al contenido de cada medición. El consumo contabilizado por las Cuentas Nacionales incluye segmentos como los automóviles importados de alta gama y el turismo emisivo, actividades que pueden elevar el resultado general aun cuando los hogares reduzcan sus compras habituales. En los supermercados, por ejemplo, se registró una disminución interanual del 1,5% en las ventas de leche durante el primer trimestre, según el dato citado en el informe.
La divergencia no es menor para la producción y la logística. Una demanda concentrada en bienes de mayor valor y servicios vinculados con sectores de ingresos altos no genera el mismo movimiento para fabricantes nacionales, distribuidores, comercios de cercanía, transportistas y centros de abastecimiento que un consumo masivo sostenido. También modifica el tipo de mercadería que circula, la frecuencia de reposición y la utilización de las redes de distribución.
Salarios, empleo y empresas bajo presión
El deterioro del poder adquisitivo aparece como uno de los factores que explican la debilidad del consumo masivo. Los salarios registrados se encontrarían 9% por debajo del nivel de diciembre de 2023, cuando comenzó la gestión de Javier Milei, de acuerdo con las cifras difundidas por Fundar. El informe señala que ese rezago se profundizó desde septiembre de 2025.
En materia laboral, el desempleo habría pasado de un nivel inferior al 6% al inicio de la actual administración a 7,8% en el primer trimestre del año. El centro de investigación también remarca un aumento de la informalidad. La combinación de menor empleo registrado y salarios retrasados reduce la capacidad de los hogares para sostener compras, afrontar créditos y participar de una recuperación basada en la demanda interna.
Fundar contabilizó además 28.262 empresas menos que en noviembre de 2023, el mes previo al comienzo del gobierno libertario. Zack calificó esa variación como la peor caída registrada durante los primeros 29 meses de una administración desde 2003, aunque el alcance de la comparación depende de la metodología y de la cobertura del relevamiento.
Para las pequeñas y medianas empresas, la presión se combina con un tipo de cambio considerado bajo, costos expresados en dólares, apertura comercial y un financiamiento que, pese a haber disminuido, continúa por encima de los niveles observados en Brasil, Chile, México o Uruguay. La reducción de costos impositivos y burocráticos anunciada por el Gobierno todavía no se habría traducido plenamente en alivios concretos, según el diagnóstico citado.
La inversión permanece lejos del nivel necesario
La inversión registró una cuarta caída trimestral consecutiva y representó el 14,3% del producto interno bruto durante el primer trimestre del año. Fundar ubica ese porcentaje en niveles históricamente bajos y lo compara con el 25% que, según su análisis, sería necesario para sostener una expansión de al menos 3% anual.
El dato es relevante porque una economía puede aumentar su producción durante un período mediante la utilización de capacidad instalada existente, pero necesita incorporar maquinaria, infraestructura, tecnología y capital de trabajo para mantener el crecimiento en el tiempo. La caída de la inversión industrial limita además la posibilidad de ampliar la oferta local y de desarrollar proveedores para los sectores exportadores.
Schteingart señaló que la industria manufacturera suele ser un motor relevante de la inversión, pero actualmente opera con apenas el 50% de su capacidad instalada. La expansión del petróleo y la minería no alcanzaría para compensar el retroceso industrial, debido a que las actividades extractivas tienen estructuras de proveedores, empleo y requerimientos de capital diferentes a las de una base manufacturera diversificada.
Más dólares de energía y minería, pero con límites
El panorama no implica, según Fundar, una crisis financiera inminente. La disponibilidad de divisas generadas por las exportaciones de energía y minería reduce, al menos en el escenario analizado, el riesgo de una restricción externa similar a la que en otros períodos derivó en fuertes turbulencias.
Los datos citados por Fundar y Misión Productiva ubican en 13.000 millones de dólares las exportaciones netas combinadas de energía y minería durante 2025. Para este año, la estimación asciende a 16.000 millones de dólares. Además, el Gobierno proyecta que esos envíos podrían alcanzar los 75.000 millones de dólares en 2035, una cifra superior al aporte anual aproximado del sector agropecuario, estimado en cerca de 60.000 millones de dólares.
La proyección está asociada principalmente al desarrollo de Vaca Muerta y a la expansión de la minería metalífera y del litio. Fundar considera que las expectativas son posibles, aunque advierte que el salto exportador debe medirse en relación con la población, la complejidad productiva y la capacidad de generar empleos de calidad.
En ese sentido, Schteingart estimó que para 2035 las exportaciones de productos primarios alcanzarían 3.179 dólares per cápita si se cumplen las previsiones, todavía por debajo de los 4.166 dólares de Chile y muy lejos de los niveles de Noruega o Emiratos Árabes Unidos. La comparación busca mostrar que la disponibilidad de recursos naturales no determina por sí sola el grado de desarrollo de un país.
El desafío de convertir recursos naturales en desarrollo productivo
El análisis de Fundar no cuestiona el potencial de Vaca Muerta, el cobre o el litio para generar divisas. La advertencia está relacionada con la capacidad de esos complejos para traccionar al resto de la economía. Para que el ingreso exportador se traduzca en una base productiva más amplia, deberían crecer los proveedores nacionales, los servicios especializados, la infraestructura, la formación laboral y los encadenamientos industriales asociados.
La experiencia internacional citada por Schteingart muestra que países como Noruega, Australia y Canadá utilizaron sus recursos naturales como una palanca, pero desarrollaron estructuras productivas complejas y políticas capaces de vincular la explotación primaria con otros sectores. El punto central no es replicar esos modelos, sino reconocer que las exportaciones extractivas requieren instituciones, inversión y capacidades empresariales que exceden la actividad de extracción.
En Argentina, esa articulación también involucra rutas, ferrocarriles, redes eléctricas, ductos, accesos a yacimientos, servicios portuarios y corredores de exportación. Si la infraestructura logística no acompaña el crecimiento de la producción, pueden aumentar los costos de transporte y reducirse los beneficios de la expansión exportadora. Fundar sostiene que los costos logísticos vienen subiendo en un contexto de menor obra pública, aunque la magnitud sectorial de ese incremento no fue detallada en la información disponible.
Para los exportadores, la mejora de los saldos energéticos y mineros puede aliviar la disponibilidad de divisas y fortalecer la capacidad de pago externo. Sin embargo, no elimina los problemas de competitividad que enfrentan las manufacturas, las economías regionales y las empresas que dependen de insumos importados. Tampoco garantiza que la mayor actividad en un yacimiento se distribuya automáticamente entre proveedores ubicados en distintas provincias.
Qué puede observar el comercio exterior argentino
El debate tiene consecuencias concretas para el comercio exterior argentino. Una economía con más exportaciones de energía y minería puede mejorar su balance externo, sostener importaciones necesarias y reducir la probabilidad de una crisis cambiaria. Pero si la inversión industrial, el empleo formal y la cantidad de empresas continúan retrocediendo, la apertura puede ampliar la participación de bienes importados sin generar una expansión equivalente de la producción local.
La evolución de las importaciones será, por eso, un indicador que deberá leerse con cuidado. Una suba puede reflejar la compra de bienes de capital e insumos para ampliar la producción, pero también un aumento del consumo importado en segmentos que desplazan a fabricantes nacionales. El informe citado observa una caída de las importaciones dentro del conjunto de indicadores que no acompañan el crecimiento, aunque no presenta en el material disponible una desagregación suficiente para identificar cuánto corresponde a bienes de capital, insumos o consumo final.
También será importante seguir la relación entre exportaciones y recaudación. Si el crecimiento se concentra en actividades con alta intensidad de capital y menor cantidad de empleos directos, el aumento de los embarques puede no generar una mejora proporcional en los ingresos de los hogares ni en la recaudación vinculada con una economía interna más dinámica.
La administración aduanera, los controles de origen, la facilitación de importaciones y la previsibilidad normativa tendrán incidencia sobre esa transición. Sin reglas estables y costos logísticos razonables, las empresas pueden postergar inversiones aun cuando existan mercados internacionales interesados en productos argentinos. La información disponible no permite afirmar que se hayan definido nuevas medidas aduaneras específicas como consecuencia del diagnóstico de Fundar.
Dos escenarios abiertos para la actividad económica
Fundar identifica dos caminos posibles. El escenario que espera el Gobierno supone que la estabilidad financiera impulse gradualmente la producción, la inversión y el empleo. Otro escenario contempla que la actividad productiva y la situación social continúen deteriorándose, lo que podría afectar el respaldo político y generar nuevas tensiones sobre el frente financiero.
La evolución dependerá de variables como el salario real, el empleo registrado, la inversión privada, la capacidad instalada industrial, los costos logísticos, el acceso al crédito y el ritmo de las exportaciones energéticas y mineras. También influirá la posibilidad de construir políticas que conecten los proyectos extractivos con proveedores, industrias y servicios nacionales.
El crecimiento de Vaca Muerta, el litio y el cobre puede convertirse en una fuente importante de divisas para Argentina. La discusión planteada por Fundar consiste en determinar si esos recursos funcionarán como un motor que arrastre a más sectores o si convivirán con una estructura productiva debilitada, menor consumo masivo y menos empresas. Esa diferencia será decisiva para evaluar no solo el desempeño del producto, sino también la calidad y la distribución del desarrollo durante los próximos años.
Preguntas frecuentes
¿Qué diagnóstico presentó Fundar sobre la economía argentina?
Fundar sostuvo que la economía puede crecer mientras caen la inversión, el consumo masivo, el empleo formal, los salarios registrados, la industria, el comercio y la cantidad de empresas.
¿Qué sectores explican el crecimiento mencionado?
El análisis identifica una expansión relativa en minería, agro, energía e intermediación financiera, frente a retrocesos en construcción, industria y comercio.
¿Cuánto podrían aportar energía y minería en exportaciones?
El material citado ubica las exportaciones netas de ambos sectores en 13.000 millones de dólares durante 2025 y proyecta 16.000 millones para este año. La meta oficial para 2035 es de 75.000 millones.
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