El déficit comercial con Brasil cayó a su nivel más bajo en una década
Argentina redujo en junio de 2026 el déficit comercial con Brasil a solo 40 millones de dólares, impulsada por un aumento de exportaciones energéticas y una fuerte retracción de las importaciones automotrices.

El intercambio bilateral entre Argentina y Brasil en junio de 2026 mostró una mejora histórica. Según datos difundidos por Trade News, el déficit se redujo a apenas 40 millones de dólares, frente a los 520 millones del mismo mes del año anterior. El salto exportador argentino en energía y petroquímica, junto con la caída en la importación de vehículos, explican el cambio de tendencia más favorable para las cuentas externas nacionales.
El desempeño del comercio exterior argentino con Brasil durante junio de 2026 marcó un punto de inflexión. El saldo negativo bilateral se redujo a niveles mínimos y dejó a la vista una combinación de factores productivos y financieros que alteraron el flujo tradicional entre ambos socios del Mercosur.
Según Fuente original, la información se basa en El déficit bilateral con Brasil se desploma y cierra en apenas US$ 40 millones.
Para ampliar el contexto, también puede leerse MERCOSUR: Argentina habilita la Declaración de Origen digital desde el 26.
Para ampliar el contexto, también puede leerse Bolivia logró un superávit comercial de USD 1.669 millones hasta junio.
Para ampliar el contexto, también puede leerse La recaudación de julio rozó $23 billones, pero cayó el aporte del comercio exterior.
Para ampliar el contexto, también puede leerse Argentina logró un superávit comercial de USD 2.194 millones en junio.
Para ampliar el contexto, también puede leerse Entre Ríos busca ampliar sus exportaciones junto al Puerto de Hamburgo.
Para ampliar el contexto, también puede leerse La producción y exportación automotriz cayeron en junio y el semestre cerró.
déficit comercial Brasil cayó nivel: Exportaciones argentinas en alza impulsadas por la energía
Las ventas de Argentina a Brasil alcanzaron 1.285 millones de dólares, un incremento interanual del 16,9%. El repunte tuvo como protagonista al complejo petrolero y petroquímico, que aportó más de la mitad de la mejora mensual. El valor exportado de aceites crudos de petróleo y minerales bituminosos pasó de 1,6 a 71,1 millones de dólares, una suba de más del 4.200%. También se destacaron los polímeros de etileno, con un crecimiento del 105%, y el aluminio, que duplicó su facturación respecto del año anterior.
El avance del sector energético se vincula con la consolidación de los envíos desde Vaca Muerta y las terminales del sur bonaerense, que aprovecharon una mayor demanda brasileña en combustibles y derivados industriales. Esta mejora en la exportación energética contribuye a sostener el superávit comercial en rubros donde Argentina logró expandir su producción y capacidad logística.
Para ampliar el contexto, también puede leerse Flávio Bolsonaro solicita a EE.UU. demorar el arancel del 25% a Brasil hasta después.
La industria automotriz explica la caída de importaciones
Del otro lado, las importaciones desde Brasil totalizaron 1.325 millones de dólares, mostrando una baja del 18,1% interanual. La contracción se concentró en el sector automotor, afectado por un freno prolongado en la industria local y un stock acumulado de unidades sin vender. Las compras de vehículos de carretera se desplomaron un 65,6%, mientras que los camiones y utilitarios retrocedieron un 55%. Los autos de pasajeros también registraron una baja del 41,1%.
La merma en el ingreso de autopartes y motores, de entre 35% y 45%, completó el cuadro. En conjunto, este segmento restó más de 370 millones de dólares a las importaciones del mes. La dinámica refleja tanto la retracción del mercado interno como el desplazamiento progresivo hacia proveedores alternativos fuera del Mercosur, principalmente de origen chino.
Comportamiento del comercio bilateral en el primer semestre
En los primeros seis meses del año, el déficit acumulado con Brasil fue de 993 millones de dólares, equivalente a solo un tercio del desbalance registrado en 2025. El intercambio total se ubicó en 2.610 millones en junio, un 4% menos que el mismo mes del año anterior. Esta contracción moderada se explica por la menor demanda manufacturera y el reacomodamiento de los flujos de importación según prioridades productivas.
En el contexto del Mercosur, Brasil continúa siendo el principal socio comercial de Argentina, aunque con un peso relativo menor respecto de décadas previas. La tendencia a la diversificación exportadora hacia Asia y la Unión Europea se consolida como una estrategia de reducción de dependencia del mercado brasileño.
Rendimiento dispar del sector agroexportador
Mientras los hidrocarburos y la petroquímica lideraron las ventas, los productos agrícolas mostraron un retroceso. Las exportaciones de trigo, centeno y cebada sin moler registraron caídas de entre 30% y 45%. Según fuentes del sector, el descenso obedece a un cambio logístico y comercial: con una cosecha récord, los traders locales priorizaron destinos asiáticos, donde los precios fueron más competitivos y los tiempos de embarque resultaron más favorables.
Este desplazamiento de volúmenes a otros mercados explica la menor participación de los granos argentinos en el comercio con Brasil, aunque no implica una pérdida global de ingresos exportadores. De hecho, los puertos de Bahía Blanca y Quequén registraron un fuerte incremento en el movimiento de buques graneleros con destino a Asia durante el primer semestre de 2026, una tendencia que complementa los despachos energéticos por los muelles del sur bonaerense.
Contexto regional y factores macroeconómicos
La mejora del saldo bilateral se sostiene sobre un contexto macroeconómico argentino caracterizado por un peso en depreciación constante, una industria manufacturera en pausa y un consumo interno contenido. Este escenario limita las importaciones, especialmente las de bienes finales. En paralelo, Brasil atraviesa un año electoral con una economía estancada, presionada por tasas de interés elevadas y bajo crecimiento del salario real, lo que reduce su demanda de autos y maquinaria importada.
Para el segundo semestre, las consultoras especializadas prevén que el déficit bilateral de 2026 será menos de la mitad del de 2025. Si bien no se proyecta un superávit sostenido, la tendencia a la estabilidad comercial podría contribuir a consolidar el equilibrio externo de Argentina, junto con mayores ingresos por exportaciones de energía y manufacturas industriales.
Incertidumbre y perspectivas para el comercio exterior argentino
El panorama de las exportaciones argentinas hacia Brasil dependerá del comportamiento del mercado automotor del país vecino y del ritmo de recuperación de su industria. En tanto, la producción nacional de hidrocarburos y su infraestructura asociada —oleoductos, plantas de procesamiento y terminales marítimas del Atlántico Sur— continuará como factor clave de expansión en 2026 y 2027.
En este contexto, se espera que los corredores logísticos vinculados a los puertos de Ingeniero White y Campana adquieran mayor relevancia. Estas terminales concentran una fracción creciente de embarques energéticos y petroquímicos, y podrían ser determinantes en la consolidación del comercio bilateral. Las empresas del rubro ya evalúan reforzar inversiones en almacenamiento y transporte fluvial, aprovechando la Hidrovía Paraná-Paraguay como vía estratégica para conectar el norte argentino con los mercados brasileños.
Repercusiones logísticas y proyección portuaria
La caída de las importaciones automotrices implica un menor movimiento de contenedores con autopartes y vehículos terminados en los puertos argentinos, particularmente en Zárate y Campana, que tradicionalmente concentran ese flujo. Sin embargo, el aumento de embarques energéticos y petroquímicos compensa parte de esa merma. En el puerto de Bahía Blanca, por ejemplo, se registró un incremento sostenido de operaciones con crudo y derivados durante el primer semestre, lo que refleja el nuevo perfil exportador del país.
Estos movimientos obligan a ajustar la planificación logística nacional. El Ministerio de Transporte y las autoridades portuarias siguen de cerca el impacto de la balanza comercial bilateral sobre la infraestructura existente. El eventual crecimiento de exportaciones energéticas demandará más capacidad de bombeo, almacenamiento y servicios en los muelles especializados. Al mismo tiempo, la menor llegada de vehículos importados podría liberar espacio operativo en terminales automotrices para otros usos logísticos o industriales.
Si las previsiones de menor déficit se confirman, el comercio exterior argentino podría ganar aire en un año de transición. La combinación de energía, diversificación de mercados y contención de importaciones da forma a un escenario menos dependiente de la coyuntura brasileña, pero aún sensible a su evolución económica.
Preguntas frecuentes
¿Por qué se redujo el déficit comercial con Brasil en junio de 2026?
Por el incremento de exportaciones argentinas en energía y petroquímica, junto con la caída de las importaciones automotrices.
¿Qué sectores lideraron las exportaciones argentinas hacia Brasil?
El complejo petrolero, la petroquímica y el aluminio fueron los más dinámicos.
¿Qué impacto logístico tuvo la menor importación de autos?
Redujo el movimiento en terminales automotrices, aunque aumentó la actividad energética en puertos del sur.
Últimas en Comercio Exterior
Para ampliar el contexto
Seguí la cobertura de Agenda Portuaria sobre puertos, logística, comercio exterior, campo, pesca y energía en Argentina y la región.
2 comentarios en esta nota
Sumate al debate sobre esta cobertura del sector portuario y logístico.







Es una señal positiva, aunque habría que mirar cuánto de esta mejora responde a una caída general del comercio y cuánto a un cambio sostenible. Si las exportaciones de energía siguen creciendo, pueden ayudar mucho, pero también estaría bueno recuperar el intercambio industrial y automotor sin volver a desequilibrar la balanza.
Interesante el dato, aunque habría que mirar cuánto de esa mejora responde a un cambio estructural y cuánto a la caída de importaciones automotrices. También sería útil separar energía del resto de los sectores para entender mejor la tendencia. Si se sostiene varios meses, ahí sí podría hablarse de una mejora más genuina en la relación comercial.